Espectáculos de luz, figuras originales, atracciones o portales de Belén en los que no faltan elementos locales para ver en Navidad con niños

De norte a sur y de este a oeste, la provincia de Almería se ha llenado de luz con la llegada de la Navidad. Aunque ya llevamos varios días metidos de lleno en el espíritu navideño, todavía son muchos los días que quedan hasta la venida de los Reyes Magos. Son también, por lo tanto, muchos los sitios que ver en Navidad en Almería con niños. Lugares, en la práctica totalidad de las veces, muy céntricos dentro de cada municipio, de fácil llegada, que abrirán de par en par los ojos de los más pequeños. Lugares, uno por comarca, que seguirán despertando la ilusión de las fiestas navideñas con espectáculos de luz, figuras originales, atracciones o portales de Belén en los que no faltan elementos locales de cada municipio.

Estrellas de Navidad y luces en la plaza de la Catedral de Almería

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Almería capital, por ser precisamente la capital, es la que se lleva la palma cada año con la llegada de la Navidad. Este año, ha instalado una noria gigante en la Rambla (en el Área Metropolitana hay otra noria, más pequeñita, en la plaza de Las Mascaranas de Huércal de Almería), además del tradicional árbol navideño en Puerta Purchena. Pero donde el espectáculo de luces es mayor es en la plaza de la Catedral. Allí, nos reciben dos enormes estrellas de Navidad en un continuo juego de luces, en el que sin duda es uno de los lugares más mágicos que ver en Navidad en Almería con niños en esta época navideña.

Roquetas de Mar cambia el árbol por su faro

Faro de Navidad en Roquetas de Mar. | Ayto. Roquetas de Mar

Desde la carretera de Alicún hacia el Teatro Auditorio, Roquetas de Mar nos presenta un regalo iluminado junto al Monumento a la Peseta en el que podemos meternos para hacernos la foto de rigor. Pero el verdadero ‘regalo’ está una vez llegamos a la avenida de Juan Carlos I, en el parque de Los Bajos. Allí, donde cualquier visitante esperaría ver un árbol de Navidad de enormes dimensiones, lo que encuentra es otro elemento más local y perfectamente reconocible: el faro de Roquetas. Junto a un mercadillo navideño y atracciones para los más pequeños, este imponente faro hace su función: dar luz, no ya a marineros, sino a todos los visitantes que se acercan a Roquetas de Mar esta Navidad.

Fondón: un tren cargado de regalos y un ‘photocall’ de bola de nieve

Tren de Navidad en Fondón. | Alba O./QVEA
Tren de Navidad en Fondón. | Alba O./QVEA

Escalamos ahora por la Alpujarra hasta Fondón. Desde la A-348, la carretera nos deja a las mismas puertas de la localidad, una vez pasado Canjáyar, donde si hacemos una parada previa encontraremos un árbol de Navidad hecho de ganchillo. Pero es Fondón el rey navideño de la Alpujarra Almeriense y uno de los sitios a los que ir esta Navidad en Almería con niños. Esta localidad vuelve a presumir de su iluminación navideña, con más de 250.000 luces que ambientan su plaza estas fiestas. Un tren cargado de regalos, un  prominente árbol, o su cielo iluminado son algunas de las decoraciones que se pueden ver con niños esta Navidad. Además, este año han cambiado su característico corazón por un ‘photocall’ en forma de bola de nieve.

Un muñeco de nieve de lana en Abrucena

Muñeco de nieve de lana. | Ayto. Abrucena

En la comarca de Los Filabres-Tabernas, y dentro de esta en su área correspondiente a Nacimiento, Abrucena ha tirado de originalidad para elaborar un muñeco de nieve. Lo ha hecho, como también un portal de Belén, con pompones de lana de diversos colores. Son más de 6.000 pompones los que han servido para confeccionar esta figura navideña que permite al municipio desmarcarse de lo convencional. Una iniciativa en la que han colaborado tanto los vecinos como desde el Centro Guadalinfo de la localidad y que hacen de Abrucena uno de los lugares a los que ir esta Navidad. El muñeco se puede encontrar a la entrada a la localidad, junto a la Oficina de Turismo, mientras que el Belén de ganchillo se encuentra en la plaza de Andalucía.

Purchena y su Belén Artístico Monumental

Belén Monumental de Purchena. | Ayto. Purchena

El espíritu navideño ha invadido también cada rincón del municipio de Purchena, en el Valle del Almanzora. Tanto, que la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento se ha transformado en un Belén Artístico Monumental, que ha puesto en pie el belenista Carlos Moreno Resina, vecino del pueblo. La obra hace un espléndido recorrido por la historia de Jesús y se puede visitar por las tardes, de lunes a viernes, y también por las mañanas, en fin de semana. Llegar al Belén Artístico Monumental de Purchena es muy sencillo. La Sala de Exposiciones del Ayuntamiento está ubicada en la Plaza Larga número 12, en pleno corazón del pueblo.

Una ruta por los belenes de Vélez-Rubio

Belén de Playmobil de la Hermandad Sardinera. | Lázaro Martínez/QVEA
Belén de Playmobil de la Hermandad Sardinera. | Lázaro Martínez/QVEA

Son muchas las rutas que se pueden hacer por Vélez-Rubio para conocer este municipio de Los Vélez, pero si se hace en Navidad con niños, la más recomendable es la que recorre los principales monumentos del pueblo a través de los belenes que en ellos se alojan. Un recorrido en el que podemos ver un Nacimiento hecho de lana por jóvenes con discapacidad intelectual, un Belén de figuras de playmobil, otro que reúne los principales monumentos de la localidad y otro más en el que quien encuentre cuatro ratones se llevará una bolsa de chuches.

Un Belén Monumental de gran riqueza en Vera

Belén Monumental de Vera. | Víctor Visiedo P./QVEA

Finalizamos nuestra ruta de qué ver en Navidad en Almería con niños en el Levante Almeriense y con otro Nacimiento. Desde hace unos años, el Belén Municipal de Vera llama la atención de miles de visitantes por su monumental tamaño y la riqueza de cada una de sus figuras, elaboradas por los mejores maestros artesanos. Está expuesto en el Convento de la Victoria (calle Juan Anglada, cerca de la plaza Mayor). Es obra de Antonio de Haro y Francisco Gil, y tiene más de 50 metros cuadrados. Está compuesto por unas 250 figuras y cuenta con diferentes multitud de edificios, volúmenes y detalles al milímetro. El nacimiento está abierto por los cuatro lados, favoreciendo la visibilidad y reduciendo las aglomeraciones. 

Son muchas las rutas que se pueden hacer por Vélez-Rubio para conocer este municipio de Los Vélez, pero si se hace en época navideña, la más recomendable es la que recorre los principales monumentos del pueblo a través de los belenes que en ellos se alojan. Belenes de Vélez-Rubio, que los vecinos de las diferentes hermandades y cofradías y diversas asociaciones preparan con esmero para acercar al visitante a una tradición que se vive con ilusión desde hace años.

Un recorrido por el casco histórico velezano que se inicia en la iglesia del Carmen, en la Carrera del mismo nombre. Allí se encuentra el Belén Monumental de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón.

Belén en Vélez-Rubio hecho por la asociación APAFA. | Lázaro Martínez/QVEA

Anexo al templo se encuentra el antiguo Hospital Real que acoge el Museo Comarcal Miguel Guirao. Este recinto acoge un Nacimiento hecho de lana por jóvenes con discapacidad intelectual.

La siguiente de las paradas nos lleva hasta la plaza de la Encarnación donde, girando a la izquierda por la calle Estanco, las piezas de playmobil son las protagonistas del Belén de la Hermandad Sardinera.

Belén de Playmobil en Vélez-Rubio. | Lázaro Martínez/QVEA

Desde aquí, hay que continuar por la calle Purísima hasta la Carrera del Mercado donde se encuentra la iglesia de San José. Esta alberga una colección de dioramas del Ayuntamiento compuesto por una treintena de nacimientos.

Junto a esta antigua iglesia se encuentra el Palacio del Marqués de los Vélez. Este acoge el Belén de la Tradicional Hermandad de la Virgen de los Dolores, cuyo Nacimiento reúne los principales monumentos de la localidad.

Belén de la Hermandad de la Virgen de los Dolores. | Lázaro Martínez/QVEA

Nuestra visita por la villa velezana concluye en el convento de la Purísima. Allí, la Venerable Hermandad de Jesús Nazareno invita a los más pequeños a buscar entre las diferentes escenas que forman este Belén cinco ratones escondidos a lo largo del conjunto. Quien encuentre cuatro, se lleva una bolsa de chuches.

En él se pueden visitar los antiguos edificios, hacer rutas de senderismo y disfrutar de la gastronomía local

¿Has pensado alguna vez en realizar un viaje en el tiempo hasta un antiguo poblado minero del siglo XIX? Hacerlo realidad es tan sencillo como visitar el Poblado Minero de Las Menas de Serón, en el corazón del Valle del Almanzora. Un lugar en el que convergen la naturaleza, la historia, el deporte y la gastronomía local en un entorno único.

Paisaje de Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA
Paisaje de Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA

Cómo llegar a Las Menas de Serón

El poblado de Las Menas de Serón está abrazado por las montañas de la Sierra de Los Filabres. Un paisaje de tonos tierra y verdosos con amplios senderos que invitan a perderse en ellos. Es la carretera A-1178 la que nos conduce hasta este enclave del municipio almeriense, a través de un zigzag de curvas que poco a poco van descubriendo sus peculiaridades.

La nieve nunca olvida su visita, y sus inviernos son blancos, dejando estampas propias de una película. Además, muy cerca, a tan solo 15 kilómetros, se encuentra el Observatorio de Calar Alto, que es el observatorio astronómico más grande del continente europeo. Sin duda, una parada obligatoria en la zona, especialmente cuando está nevado.

Historia del poblado 

Las Menas de Serón es un poblado minero donde se extrajo hierro desde finales del siglo XIX hasta el año 1968. Fue tan importante que en él llegaron a trabajar más de 2.900 personas. En la actualidad es muy fácil visualizar como era el día a día antaño, ya que hay muchas edificaciones de la época, algunas de ellas restauradas. Es el caso de la vivienda del director de las minas y de sus ayudantes de dirección. Muchas se quedaron tal cual cuando sus habitantes partieron de allí con el cierre de las minas.

Edificios en Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA
Edificios en Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA

Qué hacer en el Poblado Minero de Las Menas de Serón

Sus yacimientos de hierro fueron muy importantes para la provincia de Almería durante más de medio siglo. Se construyó de manera progresiva a través de una ordenación urbanística jerárquica que incluía edificios de mucha calidad arquitectónica. Destacan entre ellos la Ermita de Santa Bárbara, las oficinas de los empleados, el hospital del pueblo, los talleres, el cuartel de la Guardia Civil, y el pabellón de los obreros.

Ruta de senderismo por el poblado de Las Menas de Serón. Mª José Martínez/QVEA
Ruta de senderismo por el poblado de Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA

La vida que latía con fuerza en el Poblado de las Menas de Serón perdió pulso en el año 1968 con su cierre. Esto provocó diferentes expolios, pero se ha recuperado como centro turístico con una preciosa área de acampada que dibuja un cielo estrellado por la noche, un apartahotel y rutas de sendero para hacer con toda la familia, también con las mascotas.

Asimismo, se puede visitar el Centro de Interpretación de la Minería y el Parque Forestal, aunque previamente hay que concertar la excursión llamando al Ayuntamiento de Serón a los teléfonos 950426001 / 636782157. Además, hay un bosque con árboles y arbustos autóctonos. Todos ellos cuentan al visitante su historia y le hacen disfrutar de las características de su naturaleza.

En las rutas de senderismo por las Menas de Serón no solamente encontramos naturaleza, sino que se pueden ver los restos de su industria, como una tolva que fue construida con muros de mampostería, un puente y algunas de las minas que abandonaron. Por este camino es muy frecuente encontrarse con algunos animales y pequeños laguitos con agua.

El recorrido por el Poblado de Las Menas de Serón se hace con el Sendero Local Las Menas (SL-A 192). Es una ruta de cerca de 7 kilómetros con una duración aproximada de dos horas y media, señalizada durante le camino para que los visitantes estén guiados en todo momento.

El recorrido da comienzo en el parking junto al Apartahotel. Durante la ruta podrás ver todos esos edificios donde discurría la vida diaria de todos sus habitantes.

Dónde comer y alojarse en Las Menas de Serón

Una opción para alojarse es el Camping Las Menas, en Serón. Forma parte del poblado por lo que te sentirás uno más de sus vecinos. El establecimiento turístico dispone de treinta parcelas y encantadoras cabañas de madera. Su enclave es idílico, a una altura de 1.530 metros en la Sierra de los Filabres. Cuando cae la noche el complejo queda iluminado por la luna y miles de estrellas se dejan ver en el cielo.

Vistas nocturnas en el Camping Las Menas de Serón. Ruta de senderismo por el poblado de Las Menas de Serón. Mª José Martínez/QVEA
Vistas nocturnas en el Camping Las Menas de Serón. | Mª José Martínez/QVEA

Una parada obligatoria es el Mesón Restaurante Las Menas, que está abierto durante todo el año. Dispone de tres salones y un patio interior de decoración pintoresca con un amplio jardín, terraza y espacio para que jueguen los más pequeños. En él se puede degustar la comida tradicional de la zona como migas, fritás y olla de trigo, perfectos para sentirse como en casa en los meses de frío.

Merenderos, rutas de senderismo, un viaje al centro de la Tierra, descubrir el origen del Indalo, un paseo con camellos o un pueblo donde encontrarse con personajes de cuento, qué ver en Almería con niños en otoño e invierno

El otoño poco a poco va diciendo adiós para dar paso al invierno, y aquí os proponemos una serie de lugares que ver en Almería con niños este otoño e invierno. En estas propuestas encontraréis merenderos, rutas de senderismo, un viaje al centro de la tierra, descubrir el origen del Indalo, un paseo con camellos o una visita a un pueblo donde encontrarse con personajes de cuentos clásicos.

Personajes de cuento en las fachadas de Vícar

Cuentos en las fachadas de Vícar. | Ayuntamiento de Vícar

Nuestro recorrido de sitios que ver en Almería con niños para estos meses de otoño e invierno comienza en la Villa de Vícar. Allí, todos los meses de agosto, con motivo de su cita anual ‘Paseando entre velas’, las fachadas y patios del pueblo se pintan siguiendo una temática: la de este año fue la de los cuentos clásicos. Caminando por sus calles conoceremos a muchos de estos personajes de cuentos. Además, estos dibujos incorporan un juego: hay que buscar doce huevos escondidos en ellos.

A la Villa de Vícar se llega desde la autovía A-7, en su salida 424. Si ascendemos hacia la sierra, la misma carretera nos dejará en este pueblo de cuento.

Recreo y senderismo en Laujar de Andarax

Panorámica de Laujar de Andarax. | Anyo/QVEA
Panorámica de Laujar de Andarax. | Anyo/QVEA

Uno de los mejores sitios para ver en Almería con niños es el paraje del Nacimiento del río Andarax, en la Alpujarra Almeriense. Su área recreativa es todo un atractivo para cientos de personas cada fin de semana y desde allí se pueden realizar diferentes rutas de senderismo, de mayor o menor dificultad. Una de ellas es la ruta de la Hidroeléctrica, aunque también está la senda de Monterrey.

Pero, sobre todo, se trata de un paraje en el que las familias pasan un agradable día, compartiendo un picnic campestre o, incluso, dándose un pequeño baño en el río. Ya se venga desde el Bajo Andarax o desde el Poniente Almeriense, atravesando la localidad, desde la propia calle principal de Laujar de Andarax encontramos el desvío hacia el área recreativa.

Recoger setas en la sierra de Los Filabres

Recogida de setas en Los Filabres. | Javier Cortés/QVEA

Otra actividad estrella para estos meses y que podemos hacer con niños es ir a recoger setas a la sierra de Los Filabres. Es una zona ideal para realizar estas rutas micológicas, consistentes en la búsqueda de setas en bosques en los que haya llovido. Se hacen generalmente acompañados por un guía durante el otoño, pero también en primavera si hay lluvias y la tierra está húmeda. Es recomendable llevar calzado resistente, ropa cómoda y una cesta.

Senés, Tahal o Velefique son algunos de los lugares de Los Filabres en los que se pueden realizar este tipo de rutas. También en la zona del río Nacimiento, donde destacan Abrucena y Abla. Precisamente en esta última localidad se celebran unas importantes jornadas micológicas.

En Los Filabres se pueden encontrar una gran cantidad de setas comestibles y también, venenosas. De las setas comestibles destacan varias: pies azules, seta de carrasca, robellones (o níscalos), seta de álamo, seta de cardo y pata de perdiz. Todas ellas se pueden encontrar en Velefique, si accedemos al Alto velefiqueño por la carretera que une esta localidad con Bacares.

Un día de ocio en Las Menas de Serón

Las Menas de Seron . | Mª José Martínez/QVEA
Las Menas de Seron . | Mª José Martínez/QVEA

Las Menas de Serón es un poblado minero donde se extrajo hierro desde finales del siglo XIX hasta el año 1968. Fue tan importante que en él llegaron a trabajar más de 2.900 personas. En la actualidad es una preciosa área de acampada que dibuja un cielo estrellado por la noche, un apartahotel y rutas de sendero para hacer con toda la familia, también con las mascotas.

En estas rutas de senderismo no solo encontramos naturaleza, sino que se pueden ver los restos de su industria. El Sendero Local de Las Menas es una ruta de 7 kilómetros, de dos horas y media de duración, señalizado durante el camino para que los visitantes estén guiados en todo momento.

Es la carretera A-1178 la que nos conduce hasta este enclave del municipio almeriense, a través de un zigzag de curvas que poco a poco van descubriendo sus peculiaridades.

Descubrir el origen del Indalo en la Cueva de los Letreros

Pinturas rupestres en la cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

Uno de los legados más importantes que dejaron nuestros antepasados y que hoy es el símbolo de Almería es el Indalo. Para descubrir esta figura enigmática del neolítico con unos 7.500 años de historia hay que visitar el lugar en el que apareció, la Cueva de los Letreros en Vélez-Blanco.

Se trata de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, por ser el conjunto de arte rupestre más amplio de Europa y uno de los más importantes de la península Ibérica, siendo uno de los tesoros arqueológicos de la provincia de Almería.

Tras dejar la A-92 a la altura de Vélez-Rubio, los indicativos de Patrimonio de la Humanidad señalan el camino en dirección norte por la A-317 hacia Vélez-Blanco. Desde esta encontraremos la indicación para llegar a la cueva.

Otro viaje, al centro de la tierra, en la Geoda de Pulpí

Geoda de Pulpí. | Geoda de Pulpí
Geoda Gigante de Pulpí. | Geoda de Pulpí

Otra joya de la provincia, situada bajo tierra, es la Geoda de Pulpí, la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo. Situada en el camino entre Pulpí y San Juan de los Terreros, en la pedanía pulpileña de Pilar de Jaravía, se encuentra al final del recorrido por la Mina Rica, en la que encontramos otra serie de tesoros minerales que llaman la atención de expertos de todo el mundo.

Tras bajar más de un centenar de escalones, se llega hasta la misma boca de la geoda gigante. Entonces es cuando hay que asomarse a través de una estrecha oquedad para ver una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. Gigantescos cristales de yeso tan transparentes que se puede ver a través de ellos. Una maravilla que, hoy por hoy, solo se puede ver en un lugar del mundo: Pulpí.

Pasear con camello en Pechina

Rutas en camello en Pechina, algo que ver en Almería con niños. | Almería Camels

Cerramos en el Área Metropolitana, haciendo una ruta en camello en Pechina que se completa con una serie de actividades. Así, además del paseo en camello, podremos peinarlos y darles de comer. Incluso, podremos participar en una charla y buscar un tesoro.

Para llegar, hay que tomar la salida 452 de la autovía A-7 (salida de Viator) y desde allí seguir en dirección a Pechina. Hay que andar con ojo y tomar el Camino Ramblín, coger luego la derecha y seguir recto. Aquí te lo explican con todo detalle.

La Geoda de Pulpí es la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo

En la provincia de Almería hay multitud de ‘joyas’ que merece la pena visitar. La mayoría están a la vista, pero otras se esconden bajo tierra, como la Geoda de Pulpí, la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo.

Hay que descender hasta los 60 metros de profundidad para encontrar esta estructura mineral única en el mundo. Se trata de una geoda (un hueco en una roca tapizado de cristales) de unos 8 metros de longitud por 2 metros de altura y recubierta de enormes cristales de yeso que legan a medir casi dos metros. Solo se conoce una más grande en todo el mundo, en Naica (México), pero sus condiciones climáticas extremas no la hacen visitable para el gran público.

Pasado minero en la sierra del Aguilón

Línea de tren entre Águilas y Pulpí a su paso por la Geoda de Pulpí. | Vïctor Visiedo P.

La Geoda Gigante de Pulpí se encuentra dentro de la Mina Rica, ubicada en Pilar de Jaravía. Es una tranquila pedanía a medio camino entre Pulpí y San Juan de los Terreros, rodeada de un hermoso palmeral y cuya historia está ligada a la minería.

La sierra del Aguilón esconde en sus entrañas una gran variedad de minerales, como el hierro, la plata y el plomo que se extraían de la Mina Rica desde mediados del siglo XIX hasta finales de la década de 1960. Sin embargo, su mayor tesoro, la geoda gigante, no fue descubierto hasta 1999.

Antes de acceder a la mina, durante el trayecto entre el edificio de bienvenida y la puerta en la montaña, el visitante conoce más sobre ese pasado minero mientras puede contemplar los edificios que aún quedan en pie de esa época.

Dentro de la Mina Rica

Interior de la Mina Rica. | Geoda de Pulpí

Una vez dentro de la montaña, como si se tratase de uno de los cuentos de J. R. R. Tokien, sorprenden las enormes galerías excavadas a mano minuciosamente por los esforzados mineros (no es una cueva natural). Son amplias, de 1,8 metros de altura de media, aunque en algunos puntos hay cavidades que alcanzan hasta los 40 metros, por ejemplo en la espectacular sala de la catedral, y unos 2 metros de ancho de media.

Hay señales de barrenos por aquí, un pozo por allá, unas botas y algunos restos de ropas de la época tirados por el suelo (dejó de explotarse en los años 60). Incluso, unos cigarrillos Celtas liados que algún minero fumaba en medio de la faena.

También hay tesoros minerales (aparte de la famosa geoda gigante) que llaman la atención de expertos de todo el mundo que no dudan en visitar la mina con frecuencia. De hecho hay varias geodas más, algunas de considerable tamaño, aunque rotas. Destacan la Geoda Partida y la Geoda de Colas de Golondrina.

La Geoda de Pulpí, el final del trayecto

Boca de la Geoda Gigante. | Víctor Visiedo P.

Pero el momento más esperado por todos, sin lugar a dudas, ocurre al final del trayecto. Tras bajar más de un centenar de escalones para salvar los casi 60 metros de desnivel, se llega hasta la mismísima boca de la geoda gigante.

A través de una estrecha oquedad, y de uno en uno, los visitantes introducen la cabeza y medio cuerpo en esta “cueva” con forma de balón de rugby y entonces… Se enciende una luz y ante sus ojos contemplan una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. Gigantescos cristales de yeso tan transparentes que se puede ver a través de ellos. Una maravilla que, hoy por hoy, solo se puede ver en un lugar del mundo: Pulpí.

Cómo llegar a la Geoda de Pulpí (y precios)

Llegada a la Geoda de Pulpí
Llegada a la Geoda de Pulpí. | Víctor Visiedo P.

Para llegar a la Mina Rica hay que tomar la carretera AL-1205 desde Pulpí hacia San Juan de los Terreros. Desde Águilas (Murcia), hay que desviarse 3 kilómetros de la A-332 que une esta localidad murciana con el Levante Almeriense por Cuevas del Almanzora y con sus playas por Pozo del Esparto y Villaricos.

Antes de visitar la Geoda de Pulpí se recomienda reservar, pues es casi imposible encontrar huecos libres en la agenda sin antelación. Se hace a través de la web www.geodapulpi.es. El precio de la entrada es de 22 euros para los adultos y 10 euros para menores de 8 a 16 años.

También hay descuentos para grupos de 15 personas, pagando 15 euros cada una. Existe también una tarifa de 15 euros para jubilados, familias numerosas y personas con discapacidad. Todas ellas incluyen guía, pues no es posible realizar la visita por cuenta propia.

Visita gratuita al Castillo de Terreros

Castillo de San Juan de los Terreros. | Junta de Andalucía

Tras salir de la Mina Rica, aún fascinados por los enormes cristales de yeso de su Geoda Gigante, se puede visitar de forma gratuita (incluido con la entrada) el Castillo de San Juan de los Terreros, pedanía costera muy cercana. Un lugar tranquilo incluso en verano que tiene algunas de las mejores playas de la provincia de Almería, como la playa de Los Cocedores.

Allí, para acabar, puede saciar el apetito con cualquier pescado a la plancha en el Chiringuito “Mar Serena”, con unas vistas estupendas del islote de San Juan de los Terreros.

La Plaza Vieja de Almería, zoco en época musulmana, acoge hoy el Ayuntamiento de Almería y el Monumento a “Los Coloraos”, el conocido como ‘Pingurucho’

Las plazas tienen mucho qué decir de las ciudades. Es ese punto de reunión que delata las costumbres de sus habitantes. De eso la Plaza Vieja de Almería (Plaza de la Constitución) sabe más que cualquier otra, zoco como fue desde la época musulmana. Es un testigo vivo de la historia, naciendo casi a la vez que la propia ciudad y no siendo en balde el nombre por el que hoy se la conoce, aunque ha sido llamada de distintas formas dependiendo de la época. Esa es su esencia, sirviendo de reflejo de la cultura de aquellos que la transitaban.  

Casi encerrada en sí misma, sirve sin embargo de puente entre dos puntos clave de la ciudad. Lo lleva haciendo desde hace más de 1.000 años, cuando el califa omeya Abderramán III vio en Almería todo un mundo de posibilidades. Ya entonces conectaba la calle de la Mezquita Mayor hasta Puerta Purchena y la vía de lo que era la medina con el puerto. Hoy sus caminos siguen llevando hasta el pasado, dando una de sus salidas al conjunto monumental de la Alcazaba.

Origen árabe de la Plaza Vieja de Almería

Descanso en la Plaza Vieja. | Esperanza Murcia/QVEA

Resulta mágico imaginar estos lugares en otras épocas. Fantasear con sus vidas pasadas, así como la de las personas que por ella pasaban. Algunos de sus episodios son conocidos, como la celebración de los Juegos de Cañas que allí se hacía -un juego de origen árabe por el que recreaban acciones bélicas que seguían celebrando tras la Reconquista-, los ejercicios ecuestres que se practicaban o, incluso, en tiempos más modernos, las ‘merendillas’ antes de irse de parranda para ver a los toros. 

Es curioso porque podría pensarse que una plaza no tiene nada de especial. Pero hablamos de un lugar que ha resistido las religiones y regímenes políticos que han ido sucediéndose casi desde la fundación de la ciudad. Siempre ha sido un punto de encuentro, reuniendo a distintas culturas, algunas completamente diferentes, a lo largo de su existencia.

Remodelación de Trinidad Cuartara

Un paseo por la Plaza Vieja de Almería. | Esperanza Murcia/QVEA

Dejando atrás su origen musulmán, quedando la ciudad conquistada por los Reyes Católicos en 1489, comienza a ser lo que ahora es. Se traslada allí el Ayuntamiento, que sigue en el mismo lugar, y comienza a acoger eventos de la sociedad de toda clase: procesiones, desfiles militares, mercados –en un guiño de lo que comenzó siendo- o corridas de toros.

Siempre intocable, sin cambiar. No se toca nada de su aspecto hasta 1812, año de ‘La Pepa’, cuando el arquitecto Trinidad Cuartara, almeriense, ejecuta la remodelación que la convierte en la plaza que ha llegado a nuestros días.

La apariencia que se aprecia en nuestros tiempos nace a finales del siglo XIX, cuando se construyen los soportales de medio punto que la caracterizan con los rasgos típicos de las plazas cerradas y porticadas que entonces se estilaban.

Eso más las casas de dos plantas que se levantaron, cotizadísimas en la época donde era todo un lujo salir a sus balcones para contemplar la vida de lo que se conocía como la “nueva Almería”. Al cuerpo de los soportales se le acaban uniendo otros más: un segundo formado con estos balcones y un tercero compuesto por un ático. Aunque no son sus únicos elementos.

El Ayuntamiento y el Fandanguillo de Almería

Ayuntamiento de Almería y, al fondo, la Alcazaba. | Esperanza Murcia/QVEA

El Ayuntamiento de Almería se alza como el edificio más alto de la Plaza Vieja de Almería. No es casualidad. Se creó como un símbolo del poder político de la institución y del espíritu de la nueva sociedad almeriense que se gestaba a finales del XIX y principios del XX.

Los soportales del edificio se modificaron porque no necesitaban albergar más ningún mercado, que se situó junto al Paseo de Almería donde hoy está. De estilo ecléctico, la Casa Consistorial destaca por una torre compuesta de una cúpula semiesférica ocupada por un reloj, así como por el propio escudo de la entidad.

Pero esta torre también guarda un secreto: un carrillón que canta el ‘Fandanguillo de Almería’, de Gaspar Vivas, en honor a la ciudad. Cerrado por mucho tiempo por obras, desde hace unos años el consistorio volvió a recuperar su actividad, trasladando allí de nuevo la labor política y administrativa que es parte de la plaza y su identidad. 

El Pingurucho: Monumento a los Mártires de la Libertad (“Los Coloraos”)

El ‘Pingurucho’ o Monumento a ‘Los Coloraos’. | Esperanza Murcia/QVEA

Si hay algo que llama la atención nada más pisar la Plaza Vieja de Almería es el Monumento a los Mártires de la Libertad, más conocido como el “pingurucho”.

El obelisco es un homenaje al “Pronunciamiento de Almería o de Los Coloraos”, nombre por el que llamaron a los 24 liberales que en agosto de 1824 aterrizaron con sus casacas rojas, de ahí el apodo, a la costa de Almería. Lo hicieron para manifestarse en contra el absolutismo de Fernando VII y a favor de ‘La Pepa’, la Constitución de 1812, pero les acabaron dando muerte por fusilamiento el mismo mes que llegaron.

Aunque al principio se levantó en Puerta Purchena, se trasladó en 1900 a la plaza, quedando derribado por el régimen franquista en 1943, matando de nuevo a “los Coloraos”. Por petición popular se reconstruyó con mármol blanco de Macael en el mismo lugar donde debía de estar en 1988, por petición popular.

Hotel y baños termales para disfrutar

Rooftop de AIRE Hotel & Ancient Baths. | AIRE Hotel & Ancient Baths

La Plaza Vieja de Almería no es solo un lugar de tránsito o de gestiones, sino también un espacio para disfrutar. Uno se puede relajar en los baños termales que deleitaron a la mismísima Khalessi. Sí, a la gran Madre de Dragones encarnada por Emilia Clarke, que pudo recrearse en el placer de la relajación en AIRE Hotel & Ancient Baths.

Aunque desde allí, además de entregarse al poder sanador del agua, uno puede contemplar uno de los mejores atardeceres de la ciudad. Para vislumbrar los colores rosáceos y anaranjados del ocaso hay que subir a su terraza, desde la que se puede ver la asombrosa Alcazaba, el Cerro de San Cristóbal o parte del Convento de las Claras.

Un escenario de lujo para terminar babeando en sus bares de abajo, como el restaurante 4 Hojas de Juanjo Carabajal, una apuesta de cocina diferente aprovechando los productos de calidad de la tierra de Almería. Y es que cuando uno entra en la Plaza Vieja, lo encuentra todo allí.

El Peñón de Bernal se erige imponente sobre el Mar de Plástico y se asoma al Mediterráneo ofreciendo unas vistas privilegiadas

Haciendo honor al nombre de este sitio web, y tanto si queremos como si no, si transitamos por el Poniente Almeriense es altamente probable que veamos a nuestro protagonista, el Peñón de Bernal, que se erige imponente sobre el Mar de Plástico y se asoma al Mediterráneo ofreciendo unas vistas privilegiadas.

Su mera presencia contribuye a dibujar la icónica escena del corazón de la comarca de los invernaderos y anuncia a esa mágica suerte de sucesión de pequeñas montañas que configuran la Sierra de Gádor.

Para muchas (muchísimas) generaciones, el Peñón de Bernal ha sido el verdadero monarca de esta parte del sur de Almería. Tantas, que sus orígenes se remontan a la era geológica Jurásica, así que lo mismo si nos animamos a conocerlo de cerca nos topamos, quién sabe, con los restos de algún gran dinosaurio que vivió en Vícar hace 200 millones de años.

La Montaña de Poder de Conan

Escena de ‘Conan el Bárbaro’, con el Peñón de Bernal al fondo.

Y ya que hemos nombrado a unos ‘actores’ tan cinematográficos como los dinosaurios, y que estamos en Almería, la meca del cine del sur de Europa, no se puede obviar que nos encontramos en una de las localizaciones más reconocibles de una de esas superproducciones de Hollywood que se rodaron en los años ‘dorados’ en Almería: Conan el Bárbaro. Dirigida en 1982 por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, el Peñón de Bernal fue el marco elegido para ubicar la ‘Montaña de Poder’, con el gran templo de Thulsa Doom y su enorme escalera a sus pies. Otros puntos de la provincia sirvieron igualmente para el rodaje de distintas escenas de esta película, ampliando por sus cuatro rincones el espectacular plató natural de rodaje que supone toda la provincia almeriense

El Monumento Natural de las ‘recompensas’

Y es que este imponente promontorio monolítico de piedra caliza posee un poderoso influjo que atrae a aquellos que lo contemplan. Una invitación latente a subirlo que ofrece recompensa doble: el mero premio de alcanzar una cima que te ‘desafía’ con tal majestuosidad; y, por supuesto, la maravillosa experiencia de disfrutar de sus vistas de 360º con la Sierra de Gádor a la espalda, el infinito azul del Mediterráneo enfrente -nuestra vista abarcará desde el mismísimo Cabo de Gata, al oeste, hasta Adra y la costa de Granada al este-, y, a los pies, ese particular universo blanco de miles de hectáreas invernadas del Campo de Dalías, que imprimen su sello propio al Poniente Almeriense y que, dadas sus dimensiones, no es fácil de apreciar desde otros lugares en toda su magnitud. Todo, desde sus 755 metros que, viniendo prácticamente desde el nivel del mar, no son nada desdeñables.

En realidad, si nos decidimos por acercarnos a este singular paraje de Almería, uno de los Monumentos Naturales de Andalucía con los que cuenta la provincia, podremos obtener muchos otros ‘bonus’ de satisfacción, comenzando por el disfrute del propio camino, ya sea practicando el senderismo, el ciclismo o la escalada, disciplinas todas ellas que nos permitirán acercarnos al Rey del Poniente.

En el caso de la escalada, únicamente está permitida en su modalidad clásica y a través de las vías ya existentes. No está permitida su práctica entre los meses de diciembre y mayo, ya que esta zona es utilizada para su reproducción por distintas especies de aves.

No debemos olvidar que este paraje cuenta con una figura de protección ambiental y se incluye en la ZEC (Zona de Especial Conservación) ‘Sierras de Gádor y Enix’. En cuanto a la bici, la pista forestal que rodea al peñón y se adentra en la Sierra de Gádor es utilizada por numerosos aficionados al MTB. Normalmente como parte de las numerosísimas rutas de mayor extensión que se pueden recorrer en esta zona de Almería.

La subida a pie al Peñón de Bernal

La buena noticia es que, aunque con las debidas precauciones, el Peñón de Bernal se puede subir sin necesidad de ser expertos alpinistas o escaladores, aunque sí es recomendable tener algunas ‘horas de vuelo’ en subidas pedregosas y muy verticales. Puede considerarse que su dificultad es moderada. En el trayecto nos vamos a encontrar con alguna zona que no es muy recomendable si sufrimos de vértigo. Deberemos llevar calzado adecuado de montaña (¡es fundamental!), elegir un día con buenas condiciones climatológicas y tener una condición física buena, ya que deberemos salvar un desnivel superior a los 400 metros en poco espacio. (No obstante, proponemos una ruta alternativa que rodea el peñón y llega hasta la Fuente El Tartel, igualmente bonita y motivante).

Para los más intrépidos, la subida a su cima es muy bonita, pero también exigente y requiere de precaución. La cara más recomendable para acometer la empresa es la norte. Para llegar a la base del peñón e iniciar el ascenso propiamente dicho se puede acceder por dos lugares.

Dos opciones de subida

El primero de ellos es a través de la ladera suroeste, para lo cual deberemos tomar un desvío a nuestra izquierda menos de un kilómetro después de iniciar el camino desde el punto habitual en el que se aparcan los coches (se específica al final de este artículo). Este desvío es el único que nos encontraremos en la zona, con el peñón justo en nuestras ‘cabezas’, así que no tiene pérdida. Marcharemos a partir de aquí campo a través y siempre hacia el promontorio, por una zona con matorrales y algo de piedra suelta sin especial dificultad, hasta llegar a la base del peñón.

Para tomar el segundo de los accesos a esta zona obviaremos el reseñado desvío y seguiremos la pista hasta poco antes del kilómetro 5. Deberemos tomar un sendero que sale a nuestra derecha, y que también nos conducirá a la base del peñón.

A partir de este punto la dificultad aumenta y tendremos que ir ascendiendo despacio. Siempre con cuidado, eligiendo en todo momento el camino más lógico hasta alcanzar el punto más alto. El camino es evidente casi siempre, pero desaparece en algunos tramos. Una vez arriba, y después de la segura sesión de fotos cargadas de adrenalina, lo más recomendable es bajar por la cara opuesta a la de la subida y completar el descenso hasta el punto de inicio por la pista forestal.

Alternativa a la subida: ruta hasta la Fuente El Tartel

Fuente del Tartel. | Anyo/QVEA

Si decidimos dejar para otro momento el asalto a la cima, pero queremos igualmente disfrutar de un entorno espectacular, es altamente recomendable continuar la pista forestal hasta la conocida como Fuente El Tartel, lugar de paso y refresco de senderistas y ciclistas de montaña, pero también de animales que cuentan con un abrevadero junto esta fuente.

Durante el camino nos encontraremos con varios carteles del Ayuntamiento de Vícar que indican que la fuente se encuentra en esta zona. Será muy fácil en esta ruta que nos encontremos con cabras montesas, ciervos y otras especies que conforman la fauna de la Sierra de Gádor.

Y pese a que el camino discurre en todo momento por una amplia pista forestal sin dificultad (aunque con una pendiente apreciable), y eso puede ser menos atractivo que un sendero estrecho y tortuoso, nada más lejos de la realidad: la ruta es muy bonita y permite disfrutar de bellas vistas, rodeados de árboles (sobre todo pinos), barrancos, silencio y naturaleza. Resulta impagable atravesar bosques y paisajes de sierra sin perder de vista el mar.

Un mirador a los acueductos de Carcauz

En total, desde el punto de inicio habitual, ida y vuelta a la Fuente El Tartel, el camino discurre a través de casi 13 kilómetros, y durante el recorrido nos encontraremos con una parada obligada que no tiene pérdida: un espectacular mirador desde el que podremos contemplar los Acueductos de Carcauz mientras reponemos fuerzas sentados en un llamativo banco amarillo, con una leyenda inspiradora y mítica: ‘que la fuerza te acompañe’.

‘Be water, my friend’. | Anyo/QVEA

Durante el camino, igualmente divisaremos a lo lejos el pueblo de Enix, a nuestra derecha; mientras que ascenderemos a prácticamente la misma altura que el propio Peñón de Bernal, al que iremos divisando en todo momento a nuestra izquierda hasta que lo perdamos de vista en el último tramo previo a la Fuente. Junto a ésta encontraremos otro asiento pintoresco que nos recuerda aquello de ‘ser agua’ (‘Be water, my friend’). Y, oye, se agradece el banquito después del esfuerzo de la subida continua. Esta fuente, por cierto, toma su nombre del barranco del Tartel, uno de los muchos que se van dejando caer desde la montaña hasta el mar.

Cómo llegar al punto de inicio de las rutas por el Peñón de Bernal

Pese a que a través de la pista forestal podremos ascender en coche o moto hasta la altitud que deseemos, e incluso llegar hasta la propia fuente, lo recomendable es dejar el vehículo en una explanada que encontraremos apenas 200 metros después de dejar los últimos invernaderos.

Para llegar a este punto se accede desde la autovía A7. Nos saldremos por la salida 420, Venta El Cosario y deberemos llegar hasta Venta El Viso por la vía de servicio. Aquí tomaremos siempre dirección norte mientras atravesamos invernaderos, hasta encontrarnos con las primeras estribaciones de la sierra y el inicio de la reseñada pista, con dicha explanada a nuestra izquierda apenas dos curvas después.

Esta iglesia, situada en el cerro Montahur, cuenta con una gran historia y un paisaje de altura

Miles de peregrinos se acercan cada año al santuario, situado en la cumbre del cerro Montahur, para adorar y contemplar a la Santísima Virgen de la Cabeza, en el Santuario de Monteagud, en Benizalón, cuya construcción data del siglo XVII.

El origen del nombre (Montahur, y no Monteagud) proviene al menos del año 1569 cuando el escribano Alonso del Pozo menciona a “unos moriscos de Lubrín que estaban guardando un hatajo de unas dos mil cabras junto al castillo de Montahur”.

Cómo llegar al Santuario de Monteagud

Para llegar al Santuario de Monteagud hay que hacerlo desde la carretera N-340a desde las inmediaciones de Tabernas, tomando la A-1100 (dirección Uleila del Campo/Lubrín) al llegar a la almazara de Castillo de Tabernas.

Desde allí, se puede seguir hasta coger la A-5101 hacia Benizalón y, una vez allí, buscar siempre la derecha (hay indicaciones hacia el santuario).

Otra opción es continuar por la A-1100 hasta Uleila del Campo y desde ahí dirigirnos al santuario por el Puerto de la Virgen (carretera de Albanchez).

Historia del Santuario de Monteagud

Uno de los primeros testimonios escritos habla de la existencia de la ermita en el cerro de Montahur en el año 1619. Comenzaron las obras del cerro los propios vecinos de Benizalón en el 1628. Diez años más tarde, la ermita ya se había acabado de construir, al menos en su fase inicial.

A partir de los años 30, del siglo XIX, los ermitaños-monjes fueron sustituidos por una familia entera que se ocupó de cuidar las fincas y mantener limpio el santuario. En 1936, el santuario fue saqueado y en 1939, acabada la Guerra Civil, se llevó a cabo la fiesta de la bajada de la Virgen, que se encontraba de modo permanente en el municipio de Benizalón y solo subía al cerro en las fiestas de septiembre. Desde entonces, el santuario ha sido demolido y reconstruido en varias ocasiones.

Características del templo

Monumento de pizarra a la Virgen de la Cabeza. | Javier Cortés/QVEA
Imagen de la Virgen tallada en mármol. | Javier Cortés/QVEA

Antes de llegar al cerro Montahur, podemos ver en un recinto una imagen de la Virgen tallada en mármol. Ya en el cerro y antes de acceder al santuario, se distinguen distintas zonas. Empezando por una plaza hecha de pizarra de forma circular, en la que se encuentra un pequeño monumento, también de pizarra, dedicado a la Virgen de la Cabeza, con una imagen arriba en marco dorado y adornada con flores abajo. A su lado, un abrevadero para animales. Más adelante, un pequeño merendero. También un pequeño almacén adosado a unas rocas, para guardar ofrendas a la virgen y algunos pebeteros.

Para acceder al Santuario de Monteagud lo hacemos a través de una gran puerta de madera con dos ventanucos a ambos lados. Al entrar, nos asombra la claridad del interior del templo, dominado por el blanco. Más de una treintena de bancos completan el recinto principal. Caminando hacia el altar, acompañado de grandes velas, una ristra de pequeñas velas rojas destacan sobre el resto. Al fondo, el sagrario. La virgen espera al final de las escaleras con un manto rojo, rodeada de flores, bajo una gran cúpula con dibujos azules.

Interior del templo. | Javier Cortés/QVEA

Al bajar del altar, una lápida conmemorativa, que estuvo colocada originalmente sobre la puerta de la ermita, recuerda las obras realizadas en 1638. Por la escalera de caracol situada junto a la entrada principal del santuario se accede al coro. Allí arriba se puede observar todo el interior del templo, aparte de encontrarnos una imagen de Jesucristo crucificado.

Un mirador a Los Filabres

El Santuario de Monteagud, un mirador a la sierra de Los Filabres. | Javier Cortés/QVEA

El cerro de Montahur tiene unas grandes vistas de la sierra de Los Filabres. A través de los miradores se pueden ver Benizalón, Uleila del Campo, Tabernas, Tahal, Benitagla y Cóbdar.

Junto a estos miradores se encuentra una pequeña tienda que suele abrir cuando se celebra la santa misa (el segundo y el último domingo del mes a las 13:00 horas), donde adquirir objetos de ámbito religioso como imanes para móviles y frigoríficos, libros y dvd explicativos del lugar, carteles de la virgen e imágenes de recuerdo.

La Piedra de la Gitana

Piedra de la Gitana. | Javier Cortés/QVEA

Si desde la entrada del santuario nos adentramos en el camino de la derecha y nos asomamos a ver el paisaje, nos encontramos unas rocas o peñascos. La primera, denominada la Piedra de la Gitana; la segunda, la Bartola, de la cual se desconoce su significado.

La Piedra de la Gitana tiene una historia trágica detrás que explica Francisco Martínez Botella en su libro ‘Nuestra Señora de la Cabeza de Montahur: la historia de una devoción cuatro veces centenaria’. En él reproduce la leyenda publicada en el diario católico La Independencia en 1908 por el párroco Domingo Sebastián.

La historia trata de un gitano que habla, emocionado, sobre una piedra con un cura que no entiende el aprecio de este al peñasco. La hija de este hombre tenía tifus, incurable. Ella le prometió a la Virgen bailar en esa piedra, dio varias vueltas sobre la roca y fue ovacionada por el público, por lo que volvió a subir a pesar de que su padre, angustiado, le insistía en bajar.

En uno de esos momentos, ella empezaba el primer verso de un cantar hasta que dio un grito y cayó rebotando de peñasco en peñasco hasta morir. Cuenta la leyenda que un señor pudiente le había ofrecido un duro de oro por subir la segunda vez. La chica está enterrada en Uleila del Campo.

Romancero de la aparición de la Virgen y Romería

Otra leyenda cuenta que a Mateo, pastor lorquino, se le apareció la Virgen en la encina milenaria del Cerro de Montahur. Esta leyenda procede de un romance, probablemente compuesto en el siglo XIX, que bien podría hacer referencia a otra leyenda, la del pastor Juan Alonso de Rivas, a quien se apareció la Virgen en el Cerro de la Cabeza en 1227.

La romería de la Virgen de la Cabeza se realiza al menos desde el siglo XVII según los archivos históricos. Esta celebración, que contaba con fieles procedentes de Benizalón y de pueblos de alrededor como Benitagla, Tahal o Albanchez, se celebraba el último domingo de abril. A partir de 1760 se comenzó a celebrar la fiesta de septiembre debido a que en abril se marchaban muchos hombres a “hacer las Andalucías” y el municipio se quedaba con poca gente.

Dónde comer tras visitar el Santuario de Monteagud

Bajamos el cerro Montahur por el camino que se dirige a Benizalón. Una vez en el pueblo, nos dirigimos a la plaza de la Constitución, donde se encuentra el Centro Guadalinfo, el Ayuntamiento, la iglesia y una fuente, al lado de la cual encontramos el bar Casa Leonor Jacma. Este local cuenta con comida tradicional, productos ecológicos y gran variedad en postres caseros. Su variedad gastronómica y su calidad se refleja en platos como trigo, costillar, cochinillo y salmorejo (con jamón y huevo), pulpo a la gallega y diversos arroces.

Almócita se coloca a la cabeza como uno de los pueblos con más encanto de Almería

Almócita se coloca a la cabeza como uno de los pueblos con más encanto de Almería. Se trata de una pequeña población cuidada como ‘oro en paño’ por todos sus habitantes y visitantes. Paseando por ella encontrarás poesías en muchas de sus blanquecinas fachadas, una plaza del pueblo un tanto pintoresca, una Iglesia construida sobre una mezquita, o un Ayuntamiento ubicado sobre un aljibe árabe. Así es Almócita, un territorio de calles estrechas y rincones con historia, que conservan su legado morisco.

Y es que Almócita es de los pocos municipios que ha sabido conservar la arquitectura morisca de la provincia de Almería, sumando a ella un sinfín de arte urbano. El pueblo que conseguía en 2013 el sello de Guiness World Record por construir el candil más grande del mundo, no cesa su constancia por destacar.

Sin embargo, todo esto es simplemente un ápice de lo que queda por descubrir de uno de los lugares más especiales de España, en el que hoy daremos un paseo entre versos.

Cómo llegar a Almócita

Cualquier fin de semana es una buena ocasión para escaparse hasta este rincón de la Alpujarra almeriense, ya que es inusual que no se realicen actividades, talleres, rutas o fiestas en este pueblo a lo largo del año.

Para llegar hasta allí se debe coger la A-348 desde Benahadux, en dirección Alhama de Almería y continuar por la misma carretera hasta llegar al cruce que indicará la entrada al pueblo. Almócita se sitúa a tan solo 54 kilómetros de la capital, llegando al destino en unos 50 minutos aproximadamente desde Almería.

Conocido a nivel nacional, este pueblo de la Alpujarra se ha convertido en un referente cultural, principalmente debido al arte que desprenden sus calles, las cuales son pura inspiración. Además, este municipio con apenas 176 habitantes se corona como un ejemplo a seguir en su lucha contra la despoblación gracias a la cantidad de iniciativas que se han llevado a cabo, y las que continúan en marcha.

Panorámica de Almócita. | Alba O./QVEA
Panorámica de Almócita. | Alba O./QVEA

Comienzo del paseo por Almócita

Todas las rutas comienzan en un mismo punto, el bar del pueblo. En este caso, Almócita solamente goza de un bar, el Bar de la 3ª Edad. Este se encuentra situado en una pequeña plazoleta, acogedora para pasar ahí sentado horas.

Ocasionalmente en fin de semana, uno encuentra allí el mercadillo, donde poder saborear distintos dulces, o llevarse un recuerdo de sus productos artesanos. De esta forma, no se puede comenzar una ruta sin haber pasado antes por allí, a tomar una tostada de pan rústico de Padules y un café al cobijo de unos rayos de sol.

Ahora sí es momento de iniciar un idílico paseo por sus calles en armonía con la naturaleza. Aunque se debe tener cuidado, ya que resulta sencillo perderse entre todo lo que tienen que ofrecer.

Plaza de la libertad junto Nuestra Señora de la Misericordia. | Alba O./QVEA
Plaza de la libertad junto Nuestra Señora de la Misericordia. | Alba O./QVEA

Bajando de la plazoleta del bar se encuentra la plaza de la Libertad, la plaza oficial del pueblo. Una plazoleta atípica comparada con la del resto de pueblos de la zona, ya que es de forma rectangular, ajardinada, con una figura de piedra en su centro y una fuente decorativa.

Justo enfrente se visualiza su pintoresca Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Misericordia, construida a finales del siglo XVII, de estilo mudéjar, con una torre en el campanario que tuvo que ser reconstruida por el deterioro, y que resultó complicado ajustar al modelo original.

Calles vestidas de murales y versos

Poesía en las calles de Almócita. | Alba O./QVEA
Poesía en las calles de Almócita. | Alba O./QVEA

Desde este punto, la ruta comienza con la misión de descubrir todas las poesías y murales que hay en estado vivo por el pueblo, gran parte elaborados por profesionales durante la celebración de festivales locales.

Atravesando la calle Triana, se encuentra un poema de Mario Benedetti plasmado a gran tamaño en una casa de fachada blanca y pinceladas violetas.

Continuando por esa calle destaca uno de los murales más significativos del pueblo, por la lucha contra la violencia de género. Su asombroso realismo le distingue de los demás. En tonos grises y morados resalta el retrato de una de las tantas mujeres a las que representa. Fue tanta la transcendencia de esta ilustración, que llegó a ser galardonado en marzo de 2018 como uno de los mejores murales por la web internacional de arte urbano.

Mural contra la violencia de género. | Alba O./QVEA
Mural contra la violencia de género. | Alba O./QVEA

Dejando a un lado los versos, hay un momento en el que la ruta hace una parada en uno de los barrios con más magia del pueblo, el Barrio de la Judería. Este pueblo que perteneció al Reino de Granada y presenció la rebelión de los moriscos por toda la Alpujarra, ha querido conservar en una pequeña plazoleta este barrio. En ella vivió la comunidad de judíos que hubo asentados en el pueblo, un rincón que mantiene su esencia.

Sin embargo, en este barrio se encoge el corazón al deleitar el Almouseum Arte a Pie de Calle, una exposición que en un principio iba a ser cambiante y que tras ser un rincón tan especial pasó a ser permanente. Estas paredes están acompañadas de marcos con retratos entrañables de vecinos de Almócita, algunos que viven y otros que han dejado ahí su recuerdo.

Figuras relevantes en las calles

'Platero y yo' en las paredes de Almócita. | Alba O./QVEA
‘Platero’, uno de los rincones bellos de Almócita. | Alba O./QVEA

Retomando el recorrido por el pueblo, tropezamos con un estrecho callejón con coloridas pintadas  junto a fachadas que rebosan geranios y enredaderas. Haciendo referencia de nuevo a la lucha de las mujeres, muchos de estos maceteros tienen pintados rostros de mujeres relevantes como Agatha Christie. Además, luce clavada una frase de la cantante estadounidense Nina Simone: “Te digo lo que es la libertad para mí. No tener miedo”.

Durante este paseo otoñal se encuentran escritos como el poema ‘Renacimiento’ de Antonio Machado en honor a su 75º aniversario; ‘El mundo necesita poesía’ de Suso Sudón’; o estrofas de ‘Platero y yo’ de Juan Ramón Jiménez, acompañado de una colorida ilustración de Platero. Muchos de ellos se bautizaron como rincones bellos de Almócita el pasado 2020.

Un atardecer al detalle semejante a un lienzo, una ruleta que rebosa amor, o un pergamino que parece sacado de un libro con las siluetas de Don Quijote y su secuaz, hacen disfrutar cada paso que das e inspira a cualquier persona que pasea por estas calles.

Si la ruta comenzaba en el bar, suele terminar en el mismo lugar. El Bar de la 3ª Edad es raro no verlo lleno, y es que a su carne con ajos o su carne con tomate no se le resiste nadie antes de dejar el pueblo.

 ¿Qué ocurrió para que este pequeño municipio del Valle del Almanzora comenzase una contienda que duró 100 años?

Pensar que un municipio almeriense de menos de 400 habitantes declaró la guerra a una gran nación durante 100 años puede parecer una historia disparatada. Sin embargo, el miedo nunca ha estado en el ADN de los vecinos de Líjar: el pueblo que declaró la guerra a Francia.

Subida a Líjar, pueblo que declaró la guerra a Francia. | Mª José Martínez/QVEA

El camino hacia este municipio del Valle del Almanzora nos lleva por escenarios de película, literalmente. Las impresionantes canteras de Macael se abren paso ante nuestros ojos. Estas dejan relucir su oro blanco, su mármol blanco, que abraza la carretera A-349. Y es que, este enclave de la provincia de Almería en un baúl de grandes historias. Un poco antes de llegar a la Escuela Restaurante Las Canteras, un cartel anuncia el desvío que lleva hasta todo lo que ver en Líjar.

Canteras de mármol. | Mª José Martínez/QVEA

Una gran cuesta nos adentra en un paisaje de montañas y pinares, por los que es un muy común encontrarse algunos animales. Tras recorrer una carretera en la que cada curva nos desvela un rincón con encanto, volvemos a llegar a un cruce. A la izquierda ya intuimos el destino, continuando por la AL-5100.

Líjar y su guerra con Francia: un conflicto de 100 años

Para contar la historia de Líjar y su guerra con Francia hay que introducirse en una máquina del tiempo con destino a finales del siglo XIX. Más concretamente al periodo comprendido entre julio de 1870 y enero de 1871. En esta época tuvo lugar en Europa el conflicto franco-prusiano. Fueron los prusianos los que se declararon vencedores y configuraron una nueva Alemania con los territorios que habían ganado.

El monarca español por aquel entonces era Alfonso XII, que decidió realizar un viaje por Alemania y Francia para calmar a los bandos tras esta guerra. Ofreció su apoyo al canciller Bismarck si se volvía a retomar  el conflicto y, posteriormente, continuó su viaje a París con su informe prusiano en mano.

Sin embargo, el recibimiento por parte de los franceses, y por los ciudadanos galos, no fue precisamente cortés. El gobernante español fue una diana de insultos, muchos abucheos, incluso de objetos, debido al comportamiento contendiente con el que se había presentado en el lugar.

Cuando volvió a España tras su particular aventura, los ciudadanos aplaudieron su hazaña. Las idas y venidas de su viaje y la actitud que los franceses habían tomado ante la presencia de Alfonso XII llegó a oídos de los vecinos de Líjar, que no quisieron quedarse con los brazos cruzados.

Es por ello que redactaron un bando municipal en 1883 en el que sus intenciones quedaban muy claras: “Líjar, que se compone únicamente de 300 vecinos y 600 hombres útiles, está dispuesto a declararle la guerra a Francia, computando por cada diez mil franceses un habitante de esta villa”.

Placa conmemorativa del final de la guerra. | Ayuntamiento de Líjar

Para demostrar su poder y dejar aún más claras sus intenciones, explicaron que: “Es necesario que sepa el Territorio Francés, que España ostenta en su escudo, la insignia de más valor que puede ostentar la primera nación del Mundo. Tiene en la nada menos que un León. Cuenta la Historia Española, un Sagunto, un San Marcial, Bailén, Zaragoza, Otumba, Lepanto y un Pavía, que ninguna Historia de las que se conocen hasta el día puede presentar ejemplos tan terribles”.

El acta, redactada por su alcalde Miguel García Sáez y firmada por toda la corporación, concluía exponiendo que: “el Ayuntamiento de Líjar tomando en consideración lo expuesto por el Alcalde, acuerda unánimemente declararle Guerra a la Nación Francesa, dirigiendo comunicado en forma debida directamente al Presidente de la República Francesa, anunciando previamente al Gobierno de España esta Resolución”.

Lo cierto es que nunca llegó a haber ningún incidente. Todo se quedó en una declaración de intenciones, dejando más que patentes su valentía y su orgullo. Un conflicto que llegó a su fin el día 30 de octubre de 1983. La plaza del pueblo fue testigo y allí se firmóla paz entre Líjar y Francia. El alcalde, Diego Sánchez Cortés, reunió al cónsul francés en Málaga, Charles Santi, y al director provincial de la administración provincial, Fernando Fernández Montero, para llevar la paz a ambas naciones.

Senderos que ver en Líjar para descubrir su historia

Este pequeño pueblo almeriense cuenta más historias que ver en Líjar, aparte del conflicto con Francia. Y es que, hay huella humana en la zona desde la Prehistoria. Incluso, el municipio fue ocupado por los romanos y los cartagineses, que iban en busca de la grandeza de los minerales que se encuentran en esta zona del Valle del Almanzora.

Sus calles están dispuestas en gran parte por cuestas. Sus casitas blancas que contrastan con el verde de la zona le otorgan un encanto especial al lugar. Para adentrarse en esta historia existen varias rutas de senderismo, como la de las Huertecicas Bajas. Es un recorrido con alto contenido histórico que lleva al viajero hasta la Cueva del Moro, la posible gruta Megalítica y los restos árabes del Castillico, más sitios que ver en Líjar. Encontrarlo es muy sencillo, pues tan solo unos metros antes de llegar al núcleo urbano encontramos un enorme letrero con un mapa del recorrido.

Comienzo de la ruta de senderismo en Líjar. | María José Martínez/QVEA
Comienzo de la ruta de senderismo en Líjar. | María José Martínez/QVEA

Dónde comer en Líjar

Además de paisajes muy bonitos que ver en Líjar, también hay una gastronomía excelente. Puedes disfrutar de ella en el Bar Teruel, especialista en tapas, arroces y calamar. Está ubicado en la calle Antonio Sirvent número 7. Este es un punto de encuentro tanto para sus vecinos como para todos los visitantes, a los que reciben como uno más.