Desde San Juan de los Terreros a la costa del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, las playas del Levante Almeriense son ideales para aquellos que buscan la tranquilidad

Las playas del Levante Almeriense son ideales para aquellos turistas y visitantes que buscan la tranquilidad, aguas cristalinas, e incluso una de las zonas nudistas más importantes de Europa. Desde Qué Ver en Almería os dejamos nuestra selección de playas en las aguas que baña el Mediterráneo desde Cabo de Gata hasta San Juan de los Terreros.

Playas del Levante Almeriense: Mar Serena en Pulpí
Mar Serena en San Juan de los Terreros.

Playa de Mar Serena (San Juan de los Terreros, Pulpí)

Mar Serena es la playa más concurrida de San Juan de los Terreros y no solo por su buena ubicación, en pleno centro del pueblo. Destaca por su arena fina su agua limpia y su escasa profundidad, lo que permite adentrarse decenas de metros sin que llegue a cubrir. Es ideal para ir con niños pequeños y además cuenta con todos los servicios, incluido un paseo marítimo con unos cuantos chiringuitos en los que disfrutar de la gastronomía costera: pescados, mariscos y demás platos típicos.

La playa es de muy fácil acceso y con abundante aparcamiento en un descampado al otro lado de la carretera (unas 1.000 plazas). Mar Serena se separa de Mar Rabiosa por un pequeño islote llamado El Pichirichi, donde los niños van a ver los cangrejos y saltar al mar.

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Cala del Peñón Cortado en Cuevas del Almanzora

Cala del Peñón Cortado (Cuevas del Almanzora)

Toda la costa de Cuevas del Almanzora, desde Pozo del Esparto a Palomares, está llena de pequeñas calas y tranquilas playas. Merece la pena coger el coche e ir viéndolas todas.

Pero si hay que elegir uno de esos pequeños rincones sería la Cala del Peñón Cortado. Es una playa de pequeñas dimensiones distanciada unos 5 kilómetros (apenas 7 minutos en coche) de Villaricos, en sentido Terreros. Se puede dejar el coche en una explanada junto a la carretera AL-7107 o bajar casi hasta la misma cala.

Es una cala tranquila debido a que las rocas frenan la fuerza del oleaje y además cuenta con zonas de sombra natural. Llama la atención el arco formado en una de las rocas, que conecta las dos partes de la playa formando casi una pequeña cueva donde se pueden tomar fotografías bellísimas. Hace unos años era casi desconocida pero ahora es más difícil estar sin compañía, lo que sumado a su escaso tamaño puede hacer que la experiencia sea peor.

Playas del Levante Almeriense: El Playazo de Vera
Baño nudista en El Playazo de Vera. | Rafael González

El Playazo de Vera

Todas las playas de Vera comparten un carácter urbano y un arenal amplio de unos 50 metros. Lo que diferencia a El Playazo del resto es que tiene una zona nudista de las más importantes de Europa. Y no es solo la playa, sino que las urbanizaciones y negocios también son naturistas, lo que llama la atención de quienes no conocen la zona.

Además cuenta con la única zona de ambiente LGTB de todo el Levante Almeriense (con pubs, apartamentos, chiringuitos…), lo que lo convierte en un destino predilecto para ese segmento. En cuanto a la playa, es ideal para tomar el sol sin ropa aunque los pudorosos también pueden ir a la zona textil a escasos metros.

Playas del Levante Almeriense: Playa Canela en Garrucha
Playa Canela en Garrucha.

Playa Canela (Garrucha)

Es la última zona de la playa de Garrucha en dirección a Mojácar, enfrente del Castillo de Jesús Nazareno. Es de arena de grano grueso, fácil de eliminar con una toalla. Al contar con un espigón suele tener menos oleaje que otras zonas, por lo que es la preferida de los niños pequeños. En las rocas, además, es habitual pescar.

Tiene chiringuitos y el paseo marítimo para ir andando a cualquier punto del pueblo. Por las noches se instala un mercadillo con artesanía y libros muy agradable para pasear. En Garrucha también es recomendable ver la subasta de la lonja de pescado a las cinco de la tarde y, cómo no, probar su gamba roja en alguno de sus muchos bares.

Playas del Levante Almeriense: Playa Venta Bancal en Mojácar
Playa Venta del Bancal en Mojácar

Playa de la Venta del Bancal (Mojácar)

Es difícil elegir una sola playa de Mojácar, ya que cuenta con 17 kilómetros de costa en los que hay desde playas vírgenes, como la del Sombrerico, hasta otras urbanas como es el caso.

La playa de Venta del Bancal (más conocida popularmente como la playa del Hotel Indalo) es la última en dirección Carboneras. Da inicio al paseo marítimo y está protegida por un espigón, lo que la resguarda de los temporales. Su arena es fina y color grisáceo, con un amplio arenal. Es el punto de inicio del paseo marítimo y tiene multitud de negocios. Muy cerca está una de las mejores heladerías de la zona (para gustos colores), que es la Gelateria Italiana Alberto.

Playa de los Muertos. | Ayuntamiento de Carboneras

Playa de los Muertos (Carboneras)

Es un clásico en todas las listas de playas almerienses, pero por méritos propios. Sus aguas cristalinas son una gozada para los sentidos y hacer esnórquel rodeado de peces es una experiencia por la que merece la pena “sufrir” bajando el sendero que separa el parking de la playa (unos 15 minutos por camino de tierra y piedras). Eso sí, es mejor ir con calzado cerrado, ligero de bultos (limitarse a una mochila y poco más) y con agua para soportar las altas temperaturas.

Una vez hartos de playa, uno no se puede ir de allí sin subir a ver la torre de Mesa Roldán (se accede por la carretera que hay enfrente del parking). Allí se rodaron escenas de Juego de Tronos y ofrece una increíble panorámica del Parque Natural de Cabo de Gata–Níjar.

Playa de Los Genoveses en Níjar. | Junta de Andalucía

Playa de Los Genoveses (Níjar)

Es una de las más famosas y bellas del Parque Natural Cabo de Gata–Níjar. Una inmensa bahía cerca de San José de dunas de arena fina y dorada. Las pitas enraízan en la arena y el agua es cristalina y limpia.

En temporada alta puede tener alta ocupación, si bien es una zona restringida al paso de vehículos privados (paso cortado de 11:00 a14:00 horas y de 16:30 a 18:30 horas y un pago de 5 euros en el resto de horas).

En esta playa de han rodado algunas películas, una de las más recientes es ‘Resucitado’, con Joseph Fiennes y ‎Tom Felton. Muy cerca está la también famosísima playa de Mónsul.

La iglesia de la Purísima Concepción destaca por sus vidrieras, que muestran el embarazo de la Virgen como si fuese una ecografía

En un lugar céntrico del pueblo de Turre, destacando sobre el resto de casas bajas por su tamaño y monumentalidad, se encuentra la iglesia de la Purísima Concepción, templo de finales del siglo XIX de estilo neogótico-mudéjar.

Tiene gruesos muros de cantería que se elevan formando una estructura pétrea. Tres naves, la principal más alta que las dos laterales, con planta de cruz latina. Adosada a la derecha de la fachada principal, una torre-campanario de estilo neomudéjar. Bonita, sí, pero, en apariencia, nada que destaque especialmente sobre el resto de templos de la provincia de Almería.

Lo especial de la iglesia de Turre está en sus vidrieras

Vidriera en la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Y es que lo especial, lo distinto que la hace única en el mundo entero, está en su interior. Sus vidrieras están dedicadas a la mujer y a la vida. Cuentan el embarazo de la Virgen María como nunca antes se había hecho en un templo. Hay un feto encaminado hacia el canal del parto, el útero materno, un ovario…

Contemplar las vidrieras de la iglesia de Turre es casi como ver la gestación de Jesucristo con los ojos de un ginecólogo del siglo XXI. Y es que, en parte, así fue. Blas Carrillo, doctor ginecólogo de gran prestigio fallecido recientemente, fue el impulsor de este proyecto con el que ha logrado que la iglesia de Turre sea un monumento sin parangón.

El embarazo de la Virgen como nunca se había contado

Fue a finales de 2015 cuando el doctor Carrillo inauguró las primeras vidrieras, coincidiendo con el día de la Purísima Concepción. El arte sacro, desde los tiempos más remotos, ha servido no solo como elemento ornamental, sino para explicar la palabra de Dios. En este caso, algo poco habitual: la gestación de Jesucristo dentro de su madre, la Virgen María.

Y lo hace a través de tres rosetones que representan la fecundación, gestación y parto de Cristo. Ya lo dijo el propio Papa Francisco: “Jesús ha comenzado su camino en María, trascurriendo los primeros meses de vida en el vientre de la madre: no ha aparecido ya adulto y fuerte, sino que ha seguido todo el recorrido de un ser humano”.

Lateral de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Tras la muerte de su padre, estando Blas Carrillo en su misa de funeral en la iglesia, sintió la necesidad de convertir el templo de su pueblo en un homenaje a la vida. “El vientre materno es el santuario de la vida”, decía.

Las cinco vidrieras de la iglesia de Turre

Y así lo hizo, con cinco vidrieras, aunque su proyecto era mucho más ambicioso: “hacer de este templo un lugar único en el mundo”. Un deseo que puede quedar inconcluso por su inesperado fallecimiento, en septiembre de 2021, cuando solo tenía 73 años.

Actualmente hay cinco vidrieras que representan diferentes fases de la gestación. La primera, ya colocada en 2015, representa la fecundación. Está ubicada a sol naciente (a la derecha el altar), por lo que cada mañana, el primer rayo de luz del día fecunda el óvulo y da paso a la vida.

En la fachada principal (en el coro) se encuentra el magdala de la gestación. Una representación de un embrión de once semanas.

Y el tercer rosetón, ubicado a sol poniente (a la izquierda del altar),  es quizás el más impactante y llamativo de todos. Muestra un feto en el momento de iniciar el parto. “El sol poniente simboliza la muerte, pero que tiene su continuación con la resurrección, ya que al día siguiente el sol sale de nuevo y fecunda el óvulo”, explicaba Blas Carrillo.

Feto en una vidriera de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA
Feto en una vidriera de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Sobre la nave principal del templo hay otras dos vidrieras, las más nuevas, instaladas en agosto de 2018. Una con una mórula (masa esférica de aspecto de mora que resulta de la primera segmentación del huevo fecundado al iniciarse el desarrollo embrionario) y otra con una blástula (una fase posterior que consiste en una única capa de células, los blastómeros, que cierran una cavidad).

Los artistas detrás de las vidrieras

Si Blas Carrillo pasará a la historia como mecenas e ideólogo de estas obras, los artistas que han grabado su nombre para siempre en la iglesia de Turre son Víctor García Góngora, arquitecto y doctor en Bellas Artes, y su hermano, el maestro vidriero Manuel García Góngora. Ellos fueron los encargados de plasmar, con enorme belleza y técnicas innovadoras, la idea del doctor Carrillo. Para llevarlas a cabo realizaron una profunda investigación, no solo en la temática, sino en la técnica. Están elaboradas con termofusión, con estructura de acero corten y cortadas con una técnica milimétrica de agua a presión.

Un proyecto inacabado: una cúpula con forma de vagina

Blástula en las vidrieras de la iglesia. | Víctor Visiedo P./QVEA

Si la iglesia de Turre ya es bastante interesante y digna de visita con las cinco vidrieras actuales, si algún día se completase el proyecto de Blas Carrillo podría ser uno de los templos más espectaculares de Almería.

El proyecto ‘Deípara’, que ha contado con el apoyo del Obispado de Almería y la colaboración de Ayuntamiento de Turre, incluye un total de trece vidrieras. Junto a las de la mórula y la blástula irían otras dos: una secuencia de ADN y un embrión dentro de su bolsa.

En la fachada principal, los dos ventanales actuales a ambos lados de la puerta tendrían unas enormes vidrieras verticales. En una, la silueta de una mujer. En la otra, la de un hombre. Los dos elementos claves para la vida.

Y en el espacio principal de la iglesia, en el ábside, una enorme figura de mármol de una mujer con un niño en brazos presidiría el templo, bajo una enorme cúpula para la que existen dos ideas: o bien la pintura mural, o una enorme cúpula de metal y vidrieras con forma de ‘vesica piscis’, simbolizando una enorme vagina.

Qué más ver en la iglesia de Turre

Interior de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

En la iglesia de Turre, además de contemplar estas llamativas vidrieras, el visitante debe prestar atención a las tallas que llenan tanto el retablo mayor como las naves laterales. El pueblo le tiene especial devoción al Padre Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan Evangelista. También hay tallas de San Francisco de Asís, patrón de Turre, y la Virgen de la Inmaculada Concepción, la patrona.

Solo se puede entrar durante las misas, o poniéndose en contacto con el Ayuntamiento para conseguir la llave, pues no hay un horario de visitas. Las misas son los jueves y viernes a las 18:30 horas, los sábados a las 19:30 y los domingos a las 12:30 horas.

Subir a la ermita de San Francisco de Turre

Ermita de San Francisco de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA
Ermita de San Francisco de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

También es recomendable subir hasta la ermita de San Francisco, en coche apenas dos minutos por el camino de la Nava. Se trata de otro templo, más antiguo que la iglesia (siglo XVII) ubicado en el punto más alto del casco urbano. Desde allí se ve una panorámica de todo el pueblo y de la comarca del Levante Almeriense, con Mojácar a un lado, Vera y el cerro del Espíritu Santo al fondo y la impresionante Sierra Cabrera detrás.

Dónde comer tras la visita a la iglesia de Turre

Para finalizar la visita, el viajero debe saber que Turre tiene una de las gastronomías más importantes del Levante Almeriense. Es imprescindible probar sus caracoles en salsa y la morcilla turrera. Para ello, el sitio más tradicional es Casa Adelina, ubicada en la Avenida de Almería, la calle principal del municipio.

La Geoda de Pulpí es la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo

En la provincia de Almería hay multitud de ‘joyas’ que merece la pena visitar. La mayoría están a la vista, pero otras se esconden bajo tierra, como la Geoda de Pulpí, la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo.

Hay que descender hasta los 60 metros de profundidad para encontrar esta estructura mineral única en el mundo. Se trata de una geoda (un hueco en una roca tapizado de cristales) de unos 8 metros de longitud por 2 metros de altura y recubierta de enormes cristales de yeso que legan a medir casi dos metros. Solo se conoce una más grande en todo el mundo, en Naica (México), pero sus condiciones climáticas extremas no la hacen visitable para el gran público.

Pasado minero en la sierra del Aguilón

Línea de tren entre Águilas y Pulpí a su paso por la Geoda de Pulpí. | Vïctor Visiedo P.

La Geoda Gigante de Pulpí se encuentra dentro de la Mina Rica, ubicada en Pilar de Jaravía. Es una tranquila pedanía a medio camino entre Pulpí y San Juan de los Terreros, rodeada de un hermoso palmeral y cuya historia está ligada a la minería.

La sierra del Aguilón esconde en sus entrañas una gran variedad de minerales, como el hierro, la plata y el plomo que se extraían de la Mina Rica desde mediados del siglo XIX hasta finales de la década de 1960. Sin embargo, su mayor tesoro, la geoda gigante, no fue descubierto hasta 1999.

Antes de acceder a la mina, durante el trayecto entre el edificio de bienvenida y la puerta en la montaña, el visitante conoce más sobre ese pasado minero mientras puede contemplar los edificios que aún quedan en pie de esa época.

Dentro de la Mina Rica

Interior de la Mina Rica. | Geoda de Pulpí

Una vez dentro de la montaña, como si se tratase de uno de los cuentos de J. R. R. Tokien, sorprenden las enormes galerías excavadas a mano minuciosamente por los esforzados mineros (no es una cueva natural). Son amplias, de 1,8 metros de altura de media, aunque en algunos puntos hay cavidades que alcanzan hasta los 40 metros, por ejemplo en la espectacular sala de la catedral, y unos 2 metros de ancho de media.

Hay señales de barrenos por aquí, un pozo por allá, unas botas y algunos restos de ropas de la época tirados por el suelo (dejó de explotarse en los años 60). Incluso, unos cigarrillos Celtas liados que algún minero fumaba en medio de la faena.

También hay tesoros minerales (aparte de la famosa geoda gigante) que llaman la atención de expertos de todo el mundo que no dudan en visitar la mina con frecuencia. De hecho hay varias geodas más, algunas de considerable tamaño, aunque rotas. Destacan la Geoda Partida y la Geoda de Colas de Golondrina.

La Geoda de Pulpí, el final del trayecto

Boca de la Geoda Gigante. | Víctor Visiedo P.

Pero el momento más esperado por todos, sin lugar a dudas, ocurre al final del trayecto. Tras bajar más de un centenar de escalones para salvar los casi 60 metros de desnivel, se llega hasta la mismísima boca de la geoda gigante.

A través de una estrecha oquedad, y de uno en uno, los visitantes introducen la cabeza y medio cuerpo en esta “cueva” con forma de balón de rugby y entonces… Se enciende una luz y ante sus ojos contemplan una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. Gigantescos cristales de yeso tan transparentes que se puede ver a través de ellos. Una maravilla que, hoy por hoy, solo se puede ver en un lugar del mundo: Pulpí.

Cómo llegar a la Geoda de Pulpí (y precios)

Llegada a la Geoda de Pulpí
Llegada a la Geoda de Pulpí. | Víctor Visiedo P.

Para llegar a la Mina Rica hay que tomar la carretera AL-1205 desde Pulpí hacia San Juan de los Terreros. Desde Águilas (Murcia), hay que desviarse 3 kilómetros de la A-332 que une esta localidad murciana con el Levante Almeriense por Cuevas del Almanzora y con sus playas por Pozo del Esparto y Villaricos.

Antes de visitar la Geoda de Pulpí se recomienda reservar, pues es casi imposible encontrar huecos libres en la agenda sin antelación. Se hace a través de la web www.geodapulpi.es. El precio de la entrada es de 22 euros para los adultos y 10 euros para menores de 8 a 16 años.

También hay descuentos para grupos de 15 personas, pagando 15 euros cada una. Existe también una tarifa de 15 euros para jubilados, familias numerosas y personas con discapacidad. Todas ellas incluyen guía, pues no es posible realizar la visita por cuenta propia.

Visita gratuita al Castillo de Terreros

Castillo de San Juan de los Terreros. | Junta de Andalucía

Tras salir de la Mina Rica, aún fascinados por los enormes cristales de yeso de su Geoda Gigante, se puede visitar de forma gratuita (incluido con la entrada) el Castillo de San Juan de los Terreros, pedanía costera muy cercana. Un lugar tranquilo incluso en verano que tiene algunas de las mejores playas de la provincia de Almería, como la playa de Los Cocedores.

Allí, para acabar, puede saciar el apetito con cualquier pescado a la plancha en el Chiringuito «Mar Serena», con unas vistas estupendas del islote de San Juan de los Terreros.

El yacimiento de Bayra, en el Cerro del Espíritu Santo de Vera, es un Bien de Interés Cultural desde el año 2006

Al llegar al casco urbano de Vera llama la atención un cerro coronado por una enorme escultura del Sagrado Corazón de Jesús. Una montaña que tiene el pueblo a sus pies y que es el icono de la localidad. Pero las enormes piedras que surcan sus laderas no son solo rocas, sino mucho más: los restos de una ciudad medieval. Es el cerro del Espíritu Santo.

Allí vivían cientos de personas hasta el siglo XVI. De hecho, era una de las principales ciudades de la frontera del Reino de Granada, siempre en disputa entre los nazaríes y los cristianos. Pero justo 30 años después de ser conquistada por los Reyes Católicos, dos gigantescos terremotos la destruyeron y la dejaron sepultada para siempre, quedando tan solo su recuerdo y las ruinas aún visibles. Fue el 9 de noviembre de 1518.

Era la antigua ciudad medieval de Bayra, el antepasado directo de la actual Vera. Aún se pueden observar algunos restos de sus murallas, cimentaciones de edificios y, en la cima, parte de lo que fue una imponente alcazaba o “célebre castillo”, como lo llamó en una crónica el viajero Jerónimo Münzer en 1494. En el siglo XV, desde lo más alto podrían contemplar sin dificultad alguna el Mar Mediterráneo y la vecina población de Muxacar (actual Mojácar), así como los huertos regados mediante acequias con el agua procedente del río wadi Bair o río de Vera -el actual río Antas-.

El yacimiento destaca por su amplia secuencia cronológica y el potencial arqueológico, dado que se han constatado restos desde época prehistórica y romana tardía, aunque las estructuras emergentes más importantes y visibles en la actualidad lo vinculan directamente a momentos de la ocupación musulmana, en concreto a la ciudad de Bayra.

En la cima del cerro del Espíritu Santo se pueden ver los restos de la alcazaba y la estatua del Sagrado Corazón de Jesús. | Víctor Visiedo P.

Cómo llegar al cerro del Espíritu Santo de Vera

El cerro del Espíritu Santo de Vera se ubica al oeste de la ciudad, a escasos 15 minutos andando desde la Plaza Mayor (o cuatro minutos si se prefiere ir en coche). Se puede acceder desde la calle Almería (ruta menos recomendable por tener un peor acceso, una zona de aparcamiento sin asfaltar y por tener la entrada a la mitad de camino del sendero) o desde el aparcamiento del Pabellón de Deportes Blas Infante. Enfrente, subiendo por un camino de tierra, se llega hasta una de las puertas construidas a principios de este siglo que continúa con un sendero de escaleras de piedra que va serpenteando por una de las caras del cerro (la que da a la ciudad actual) y permite ascender a la cima sin dificultad.

La primera parada es a medio camino, en la única edificación que queda completa de la época medieval. Actualmente es un centro de interpretación (está cerrado, aunque en la Oficina de Turismo de la Plaza Mayor se puede solicitar que lo abran), pero en su origen fue un gran aljibe para almacenar agua el agua de lluvia. Se le llama el aljibe-ermita, quizás porque en algún momento posterior tuviera también ese uso.

Allí hay una pequeña plazuela-mirador en donde se celebran actos conmemorativos cada 9 de noviembre desde hace unos años. Junto al aljibe, en una zona no accesible a pie, se puede ver uno de los flancos de muralla mejor conservados.

Veratenses vestidos de época en el aljibe-ermita del cerro del Espíritu Santo. | Víctor Visiedo
Veratenses vestidos de época en el aljibe-ermita del cerro del Espíritu Santo. | Víctor Visiedo P.

Continuando por el sendero, se pueden ver diferentes restos de murallas que han sido restaurados recientemente. Se cree que la ciudad habría tenido un doble amurallamiento, para quedar mejor protegida. Este pasado verano se han realizado excavaciones arqueológicas que han servido para hallar algunas edificaciones de época nazarí e incluso yeserías en buen estado. El objetivo del Ayuntamiento de Vera es convertir el yacimiento en un parque arqueológico.

Justo antes de llegar a la cima del cerro del Espíritu Santo de Vera se encuentran dos grandes pedruscos desprendidos que popularmente se conocen como los mellizos, por su similitud. Sobre ellos cuentan leyendas: se dice que eran una pareja de enamorados que quedaron petrificados por una maldición y que, aún hoy en día, se les puede ver paseando de la mano por el cerro.

Estatua del Sagrado Corazón de Jesús

La imagen del Sagrado Corazón corona el cerro del Espíritu Santo de Vera. | Víctor Visiedo
La imagen del Sagrado Corazón corona el cerro del Espíritu Santo de Vera. | Víctor Visiedo P.

Para llegar hasta arriba hay que subir una pequeña escalera metálica. En lo alto destaca la impresionante vista del actual pueblo y de toda la comarca del Levante almeriense. También se pueden ver los restos de un muro perimetral de tapial con evidencias de tres torres rectangulares en las esquinas de la alcazaba, así como el arco de una de las puertas de acceso al castillo árabe.

Pero lo que más llamará la atención del visitante es la enorme estatua del Sagrado Corazón de Jesús, de unos ocho metros incluyendo el pedestal. Esta imagen es el icono más representativo del municipio de Vera, y fue situada en la cumbre el 17 de julio de 1948, siendo alcalde Francisco Cervantes de Haro. La imagen puede verse desde cualquier punto del pueblo y las proximidades y se colocó sobre el lugar que ocupó la antigua ciudad de Vera en honor a las personas que fallecieron en el terrible terremoto del 9 de noviembre de 1518, que destruyó casi por completo la ciudad.

Después de bajar del cerro, empapados de historia de Vera, lo más recomendable es concluir la visita probando uno de sus platos más tradicionales, y que tiene una lejana influencia de la cocina árabe: el ajo colorao. El mejor sitio para ello es la Terraza Carmona, templo de la gastronomía almeriense.

Un poco de Historia: así fue el terremoto que destruyó la ciudad de Bayra

El cerro del Espíritu Santo de Vera es uno de los yacimientos medievales más importantes de Andalucía y está catalogado como Bien de Interés Cultural desde 2006.

Los datos más antiguos de época islámica se remontan al siglo IX, cuando este núcleo se convirtió en centro administrativo de la comarca y camino natural de entrada hacia Almería por la zona de Levante, perteneciendo a la cora de Tudmir, dentro de la división territorial musulmana.

El 10 de junio de 1488 los Reyes Católicos tomaron la ciudad. En realidad fue una rendición sin lucha. Don Fernando de Aragón llegó al “Real” a la hora de comer (mediodía) del martes 10 de junio de 1488, donde ya las dotes negociadoras del marqués de Cádiz habían dado sus frutos. El alcaide de la fortaleza besó las manos del rey católico y al atardecer “salieron todos los moros principales de la ciudad, a los cuales su Alteza mandó que entregasen la fortaleza y se hizo así”, cuenta las crónicas de la época. Desde ese momento el pendón carmesí castellano se izó sobre la más alta torre de la alcazaba hoy derruida.

Fue 30 años más tarde cuando sucedió la tragedia. El martes 9 de noviembre de 1518. Nadie entonces podría imaginar que sería su último día en aquella ciudad. Aunque hubo ciertos “presagios”. Ese mismo verano habían ocurrido cosas extrañas en la comarca. En julio, las norias se pusieron en movimiento ellas solas en el campo de Huércal-Overa. Días después, las campanas de la iglesia de Lubrín tocaron, sin que ninguna persona las voltease. Así lo cuenta José Ángel Tapia en su libro ‘Historia de la Vera Antigua’. Más que hechos sobrenaturales, posiblemente fueran movimientos sísmicos previos al gran terremoto.

Anochecer sobre el cerro del Espíritu Santo de Vera
Anochecer sobre el cerro del Espíritu Santo de Vera. | Víctor Visiedo P./QVEA

Eran las 11 de la noche del 9 de noviembre. Noche cerrada y fría, especialmente en lo más alto del elevado cerro. El silencio dominaba la ciudad. De súbito, la tierra bramó con fuerza, temblando como estremecida por un escalofrío que recorrió desde la falda hasta la cima.

Alonso de Sepúlveda, vecino de Bayra, dormía en una casa vieja y en mal estado, como casi todas las que formaban aquella ciudad. De repente, el techo se les vino encima y las paredes se desmoronaron como si fueran de papel. Sus padres murieron allí mismo, sepultados. Él quedó malherido, también bajo la tierra. Su testimonio quedó recogido por escrito para siempre y se conserva en el Archivo General de Simancas.

La casa de Andrés Perpiñán también quedó reducida a escombros. Les cayó encima a él, su mujer y sus tres hijos. Cuando lo sacaron tenía un brazo roto y la cabeza malherida, pero sobrevivió.

La misma suerte tuvieron todas y cada una de las viviendas de la ciudad: unas 200 según los testimonios que se conservan. Ni siquiera resistió la alcazaba de la cima. “Sus cimientos, que eran grandes peñas, se hundieron”, contaba Alonso de Sepúlveda. Todos estos testimonios los recoge Gabriel Flores en su libro ‘La vida en Vera: capítulos de su historia’.

Apenas quedaron unas piedras dispersas por la ladera y los restos de sus cimientos y puertas, que aún hoy perduran. El silencio de hace unos minutos se convirtió en sollozos. Unos porque estaban gravemente heridos, sepultados por las piedras. Otros, porque no hallaban entre tanto caos a sus seres queridos. Algunos porque de pronto habían perdido todo lo que tenían.

Pero no quedó ahí la cosa. Poco después el suelo volvió a temblar por otro terremoto tan violento o más que el primero. Las construcciones que habían logrado resistir, se vinieron abajo. Murieron unas 150 personas: hombres, mujeres, niños, ancianos…

Solo quedó en pie “una pequeña capilla de la iglesia donde estaba el Corpus Domini”, algo que se tomó como un gran misterio “pues parece que el soberano Señor, que allí estaba, permitió que la naturaleza tuviera poder sobre los edificios que eran más fuertes que la capilla, pero que ella se conservara sin ruina”. Así lo relató el emperador Carlos V a su embajador en Roma. No obstante, hoy lo que queda en el cerro es solo un aljibe, que quizás fuera usado como ermita.

Por la importancia de la villa y ante lo catastrófico de lo sucedido, Carlos V ordenó reconstruir la ciudad en el llano cercano, es decir, donde está actualmente. Se comenzó por la iglesia y la Plaza Mayor. Un lugar que, sin dudas, también merece una visita.



La serie de HBO rodó diferentes escenas en Carboneras, Sorbas, Tabernas, Pechina y Almería capital

Hace 70 años que comenzó el idilio de Almería con el cine. En 1951, por primera vez los paisajes de la provincia acogían un rodaje: el de la película La llamada de África. Desde entonces son cientos los filmes, cortos, anuncios y videoclips que se han grabado en sus diferentes rincones. De entre los más recientes destaca la serie Juego de Tronos, que eligió hasta cinco lugares diferentes para recrear el universo de Poniente en el año 2015.

En el recorrido por los escenarios de Juego de Tronos en Almería, el viajero puede visitar la ciudad libre de Meereen, más allá del Mar Angosto; transitar el peligroso camino desértico hasta los pies de la Madre de las Montañas, para adentrarse en Vaes Dothrak, ciudad de las tribus dothraki; y disfrutar de los jardines del palacio de Lanza del Sol, en Dorne.

Esta ruta incluye cinco municipios almerienses: Carboneras, Sorbas, Tabernas, Pechina y Almería capital. Puede realizarse en el orden que se prefiera, aunque aquí se propone un itinerario partiendo desde el Levante Almeriense para finalizar en la capital. Con una sola jornada es suficiente y, sin duda, merece la pena para los amantes de ‘Juego de Tronos’ (cuidado, hay spoilers si no has visto la serie completa).

Torre de Mesa Roldán (Carboneras): la torre de Meereen

Reunión en mitad de la batalla. | HBO

El viaje comienza más allá del Mar Angosto, en la ciudad libre de Meereen, en la Bahía de los Esclavos. Los productores de la serie encontraron en la Torre de Mesa Roldán (Carboneras) el lugar ideal para uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería en el que ubicar la negociación entre Daenerys Targaryen y los esclavistas durante la batalla que mantienen.

Aparece en el capítulo nueve de la sexta temporada (La batalla de los bastardos). Los grandes amos y Daenerys junto a Tyrion, Gusano Gris y Missandei, se reúnen en medio de la batalla para negociar la rendición. De repente aparece Drogon volando sobre ellos y se posa sobre la Torre de Mesa Roldán. Es uno de los momentos más espectaculares de esa temporada y marca un punto de inflexión en toda la serie.

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La Torre de Mesa Roldán es una de las muchas infraestructuras defensivas que los musulmanes construyeron en la costa almeriense para vigilar la posible llegada de incursiones vikingas. Ya en el siglo IX se tiene constancia de que Abderramán II —cuarto emir omeya de Córdoba— asignó a los Banu Sirag la vigilancia de esta zona. No obstante, su aspecto actual, de “torre pezuña” data de 1766.

Está situada en un domo volcánico con cima plana, en las puertas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, junto a la famosa playa de los Muertos. Desde allí se puede divisar una panorámica espectacular de la costa del Cabo de Gata, el faro de Mesa Roldán y el municipio de Carboneras (no se ve Meereen y su pirámide, pero las vistas no están nada mal).

Por cierto, existen dos torres “gemelas” a esta de Mesa Roldán que también forman parte de la infraestructura defensiva del Levante Almeriense: la de Macenas, en Mojácar, y la de Villaricos.

Torre de Mesa Roldán, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | V. Visiedo P./Qué ver en Almería
Torre de Mesa Roldán. | V. Visiedo P./QVEA

Cómo llegar a la Torre de Mesa Roldán, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería

El acceso a la Torre de Mesa Roldán es muy sencillo, tanto a pie como en coche. Partiendo desde Carboneras hay que coger la carretera AL-5106 en dirección a Agua Amarga. Apenas seis minutos después de dejar el pueblo encontrarán a la derecha el aparcamiento de la playa de Los Muertos (hay un cruce de raqueta para hacer cambios de sentido). Justo allí hay una carretera a la izquierda que sube hacia la torre. Es un camino asfaltado, aunque algo irregular. En cinco minutos en coche se llega hasta la cima (cuidado, hay un momento en el que el camino se bifurca: debes seguir el de la izquierda).

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Cantera de yeso de Majadas Viejas (Sorbas): las puertas de Meereen

Nobles de Meereen asesinados por los Hijos de la Arpía. | HBO

La siguiente parada está a unos 40 kilómetros de distancia pero en la ficción es parte de la misma Meereen. En el espectacular paisaje de una de las canteras de yeso de Majadas Viejas (Sorbas) encontraron el lugar perfecto para situar las puertas de la ciudad custodiadas con esculturas gigantes de arpías.

Este lugar aparece también en el capítulo nueve de la sexta temporada, pero pasa muy desapercibido. Apenas se ve de fondo durante la lucha entre los Hijos de la Arpía y el grupo de dothrakis liderados por Daario Naharis. Pero merece la pena detenerse en esta cantera y ver el espectacular paisaje transformado por la mano del hombre durante décadas. Y es que de Sorbas se extraen cada año miles de millones de kilos de yeso que se exportan desde el puerto de Garrucha a todo el mundo.

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Con suerte puedes encontrar alguna cabra montesa paseando tranquilamente por la cantera. Además, si quieres hacer una parada en la zona, muy cerca está el Mirador de Urra, desde donde hay una impresionante perspectiva del Paraje Natural Karst en Yesos de Sorbas, en donde hay más de 1.000 cavidades excavadas en yeso, con gran cantidad de galerías repletas de estalactitas y estalagmitas, y con kilómetros de galerías excavadas en la roca de yeso, una roca cristalina. Las cuevas merecen una visita.  

Cómo llegar a las canteras de yeso de Sorbas

Cantera de Yeso en Sorbas, otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | V. Visiedo P./QVEA

Para seguir el viaje por los escenarios de Juego de Tronos en Almería, partiendo desde Mesa Roldán hay que tomar la carretera hacia Carboneras y desviarse a la izquierda antes de llegar al pueblo para tomar la N-341 que lleva hasta la Autovía del Mediterráneo A-7 (salida de la Venta del Pobre).

Una vez en la autovía en sentido Murcia/Vera, se toma la primera salida (504 Sorbas) para coger la carretera A-1102. Hay que continuar 6 kilómetros (unos 9 minutos) por una carretera sinuosa hasta que se llega a un cruce donde hay que girar a la izquierda hacia el camino señalado como “Cantera de yesos”. Es una carretera estrecha, asfaltada pero con el firme algo deteriorado. A apenas un kilómetro, a la izquierda se encuentra la cantera. El terreno está vallado, pero se puede detener el coche en el arcén y contemplar el paisaje.

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Otra opción para llegar a la cantera es ir por la N-340 y tomar carretera A-1102 en el cruce señalado como Los Molinos del Río Aguas. En este caso, el camino de “Cantera de yesos” quedaría a la derecha.

Rambla del Búho y la Tortuga (Desierto de Tabernas): camino hacia Vaes Dothrak

Los dothraki, en el Desierto de Tabernas. | HBO

Si hay un escenario cinematográfico por antonomasia en la provincia de Almería ese es el Desierto de Tabernas. Se han rodado cientos de películas, la mayoría de ellas de género western: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el feo y el malo (1966) y tantas otras.

Uno de los paisajes más impresionantes del desierto es la rambla del Búho, donde hay unas formaciones rocosas conocidas como la Tortuga. En este árido lugar rodó Steven Spielberg escenas de Indiana Jones y la última cruzada (1989)

En la sexta temporada de Juego de Tronos por allí pasaron los dothrakis con Daenerys cuando la llevaban cautiva hasta Vaes Dothrak, en los episodios uno y tres de la sexta temporada. Después, vuelve a aparecer en varios capítulos, cuando Ser Jorah Mormont y Daario Naharis van en busca de la “madre de dragones”. Echándole un poco de imaginación uno casi puede ver las enormes estatuas de los dos caballos rampantes sobre las montañas. Para el rodaje hicieron falta cientos de extras llegados desde toda Almería.

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Cómo llegar a la rambla del Búho

Es muy fácil llegar a la Rambla del Búho desde la N-340. Partiendo desde la cantera de yeso de Majadas Viejas, se coge la Nacional en dirección Sorbas/Tabernas. Hay que dejar atrás ambos pueblos y a poco menos de 1 kilómetro del centro urbano de Tabernas se ve un camino a la izquierda de la carretera con dos grandes carteles de Cinema Studios Fort Bravo. Hay que seguir ese camino (cuidado, porque está prohibido girar a la izquierda, así que debes buscar dónde dar la vuelta un poco más adelante en la N-340) y se pasa por debajo del puente por un camino de tierra que no siempre está en buenas condiciones (sobre todo si ha llovido).

Rambla del Búho en Tabernas. | V. Visiedo P./QVEA

Hay que avanzar por la pista de tierra hasta que el camino se divide en dos. Entonces hay que girar a la derecha (no te preocupes si te pasas el cruce, acabarías en Fort Bravo y podrás dar media vuelta) y adentrarse hacia la rambla del Búho por un camino bastante irregular.

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Paraje de El Chorrillo (Pechina): Vaes Dothrak

Paraje del Chorrillo como otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería
Vaes Dothrak, la ciudad de los dothrakis. | HBO

Siguiendo el mismo camino que hizo Daenerys Targaryen en cautividad se llega hasta Vaes Dothrak, la ciudad de los dothrakis situada junto a la Madre de las Montañas. Bueno, en realidad está en el paraje de El Chorrillo, en la localidad de Pechina. Un paisaje desértico que se había convertido unos años antes en Egipto para el rodaje de Exodus: Dioses y reyes (2014).

Tras grabarse la película dirigida por Ridley Scott parte de los decorados quedaron en pie y fueron reutilizados para Juego de Tronos. Un conjunto de chozas y calles de cartón piedra por las que se adentran Mormont y Naharis en busca de Daenerys. Merece la pena recorrerlo y hacerse unas fotos o, incluso, grabar algunos vídeos, pues es el único de los set de rodaje que permanecen en un estado similar al que puede verse en la serie.

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En este paraje de Pechina se rodó también una de las escenas más icónicas de la sexta temporada: el incendio del templo dothraki donde se reúne el dosh khaeleen (las antiguas khaleesis, esposas de los khal ya muertos).

Además, a escasos metros hay otros decorados de la serie Penny Dreadful, grabada solo unos meses después (en enero de 2016).

El paraje del Chorrillo ha sido escenario de Juego de Tronos y de otras producciones como Exodus o Penny Dreadful. | V. Visiedo P./QVEA

Cómo llegar al paraje del Chorrillo, otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería

Vaes Dothrak está cerca de la Rambla del Búho, pero no tanto como parece en la serie. Hay que volver a la N-340 en sentido Almería, hasta llegar a la conexión con la autovía A-92. Se coge en sentido Almería y a unos 11 kilómetros (6 minutos), se toma la salida 387 Pechina/Sierra Alhamilla. En la rotonda hay que ir en dirección Sierra Alhamilla (no hacia Pechina), por la AL-3100. Recorriendo otros 3 kilómetros (4 minutos), hay que estar atento al camino de tierra que se abre a la derecha (puede servir fijarse en que hay una caseta de alta tensión). Ese camino pedregoso lleva hasta los decorados.

Una vez que se llega a la caseta de alta tensión (tiene un grafiti que pone PEO), hay que tomar el camino de la derecha, que desciende hacia una rambla. Cuando se llega a abajo, hay una roca grande y se bifurca el sendero. Hay que ir hacia la derecha (si se toma el camino de la izquierda se llega a los decorados de Penny Dreadful).

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Alcazaba de Almería: Palacio de Lanza del Sol, Dorne

La Alcazaba de Almería, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | HBO
La Alcazaba de Almería como palacio de los Martell. | HBO

La última parada es en el reino de Dorne, el más sureño de Poniente y que está gobernado por la Casa Martell. Para recrear uno sus jardines se eligió el patio de los Nenúfares de la Alcazaba de Almería (una temporada antes habían usado el Real Alcázar de Sevilla para Dorne).

Aparece en el primer capítulo de la temporada seis. Ellaria Arena asesina al rey Doran Martell en su propio palacio y ante la mirada impasible de sus soldados. Para el rodaje apenas tuvieron que colocar unas cuantas plantas más en el patio, algo de atrezzo y el escudo de los Martell sobre uno de los muros.

Patio de los Nenúfares de la Alcazaba de Almería. | V. Visiedo P./QVEA

La Alcazaba de Almería forma, junto al lienzo de muralla del cerro de San Cristóbal, uno de los más impresionantes conjuntos monumentales defensivos medievales de Al-Andalus. Sin embargo, el Patio de los Nenúfares es del siglo XX. Se construyó en la década de 1950, inspirado en ejemplos alhambrinos. La entrada a la Alcazaba es gratuita y merece la pena detenerse en conocer todos sus espacios.

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Cómo llegar a la Alcazaba de Almería

En poco más de 20 minutos se puede llegar desde Pechina a la Alcazaba de Almería. Hay que coger la autovía A-92 en sentido Almería. Y seguir luego por la A-7 en dirección Almería/Puerto/Málaga. Tras recorrer toda la circunvalación de Almería se toma la salida 438 Almería/Vía Parque/Puerto para entrar a la ciudad.

Se accede a Almería por la zona portuaria y el barrio de Pescadería. Hay que continuar por la carretera de Málaga, dejando el Parque Nicolás Salmerón a la izquierda, hasta llegar a la rotonda conocida como Fuente de los Peces, donde hay que girar a la izquierda. Luego solo hay que seguir por el paseo de San Luis, girar a la derecha por la calle de Reina y de nuevo a la izquierda por calle Almanzor. Siguiendo recto, a los pies de las murallas de la fortaleza, es fácil aparcar junto al Mesón Gitano.

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Una última parada tras el recorrido por los escenarios de Juego de Tronos en Almería

Una vez concluida la visita a la Alcazaba, no hay nada mejor que recuperar fuerzas yéndose de tapas por Almería. La primera parada puede ser en la tetería Almedina Baraka, justo frente a la entrada del conjunto monumental, donde se puede disfrutar de unas impresionantes vistas.