Situada en Vélez-Blanco, acoge el que es hoy símbolo de Almería

Todos los días cientos de camiones salen de Almería a recorrer el mundo cargados con las mejores verduras convirtiéndose en embajadores de las excelencias que produce nuestra tierra. En su deambular por las carreteras de media Europa no solo llevan el tesoro que producen nuestros invernaderos, sino que también lucen con orgullo uno de los legados más importantes que dejaron nuestros antepasados y que hoy es el símbolo de Almería, el Indalo.

Para descubrir esta figura enigmática del neolítico con unos 7.500 años de historia hay que visitar el lugar en el que apareció, la cueva de los Letreros en Vélez-Blanco.

Cómo llegar a la cueva de los Letreros

Tras dejar la A-92 a la altura de Vélez-Rubio, los indicativos de Patrimonio de la Humanidad señalan el camino en dirección norte por la A-317 hacia Vélez-Blanco.

Antes de llegar a la villa marquesal, a la izquierda, junto a la gasolinera, aparecen las señales de la cueva de los Letreros que indican por dónde seguir. Apenas un kilómetro y medio separa el desvío de este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, por ser el conjunto de arte rupestre más amplio de Europa y uno de los más importantes de la península Ibérica, siendo uno de los tesoros arqueológicos de la provincia de Almería.

A la cueva podemos acceder en coche o andando y disfrutar del bello paisaje que se abre a nuestro paso. El sendero comienza en camino de la Ribera de los Molinos al pie del macizo del Mahimón, uno de los lugares más reconocidos del Parque Natural Sierra María-Los Vélez. Es en esta gran mole de piedra caliza modelada por el agua de la lluvia en la que se albergan multitud de cuevas y abrigos donde los primeros pobladores de Los Vélez dejaron su impronta en forma de pinturas de su vida cotidiana.

Cien peldaños hasta las pinturas rupestres

A unos 700 metros del yacimiento nos encontramos a la derecha una pronunciada subida que nos sumerge en cultivos de almendros y un pequeño bosque de repoblación de pinos que nos llevan hasta la escalera que te lleva al interior de la cueva.

Casi un centenar de peldaños separan la explanada de las pinturas rupestres. A medida que vamos ascendiendo se puede contemplar la vegetación silvestre de la zona destacando el matorral y especies autóctonas del Parque Natural como la Centaurea Mariana y Sideritis stachydioides, vegetación esta que no debe ser muy diferente a nuestros antepasados prehistóricos.

Poco antes de cruzar la reja que protege el abrigo de los Letreros, las vistas que se observan son maravillosas, la subida merece la pena, frente a nosotros podemos contemplar la impresionante sierra de La Muela.

Cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

El Hechicero de los Letreros y el Indalo

Pinturas rupestres en la cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

Por fin, alcanzamos nuestro objetivo y podemos penetrar en el interior de la cueva de los Letreros. Localizado en la ladera oeste del Mahimón, su presencia se impone en una mirada semicircular que sobrevuela la vega de Vélez-Blanco.

Sus dimensiones son 25 metros de anchura, por unos 6 de profundidad y una altura que oscila en el área central entre los 8 y 10 metros. Sus pinturas se distribuyen en siete paneles, algunos localizados en bloques del suelo. El más importante es el panel principal, localizado en la pared izquierda del abrigo.

Este panel se desarrolla desde el suelo hasta una altura de tres metros y contiene un número de figuras entre las que destacan el denominado ‘Hechicero de Los Letreros’, conocido como ‘el Brujo’ y un conjunto de figuras bitriangulares entrelazadas que representan una forma de organización social basada en el parentesco.

En este árbol familiar solo se encuentran representadas las mujeres, a través de los triángulos, símbolos de la fertilidad. También podemos encontrar la figura del Indalo, símbolo de Almería. Sobre esta figura de brazos extendidos hay muchas teorías, pero parece que representa a un cazador sosteniendo un arco de flechas con ambas manos.

Igualmente aparecen cuadrúpedos, ciervos y cabras, así como figuras ramiformes, ondulaciones, soliformes y numerosas figuras antropomorfas. El resto de paneles incorporan algunas escenas particulares, como en el caso de la danza localizada en un bloque del suelo. Además aparecen figuras reticuladas, zoomorfos pictiniformes, antropomorfos de brazos en asa con tocado radial, escenas de caza. Tanto las figuras humanas como las de los animales son de pequeño tamaño, pero representan una gran expresividad y sensación de movimiento.

Descubrimiento de la cueva de los Letreros

Los Letreros fueron descubiertos por Góngora en 1898 y posteriormente por Breuil en 1935. Ambos investigadores fueron traídos hasta Vélez-Blanco por Federico de Motos, el farmacéutico del pueblo y aficionado a la arqueología. Además invitó a Hugo Obermeier y el abate Henri Breuil. También estuvo en contacto con Luis Siret, famoso investigador belga afincado en Almería.

Cronológicamente, las pinturas rupestres de la cueva de Los Letreros se sitúan en el Neolítico entre el VI y V milenio a. C., por lo que tienen una antigüedad de unos 7.500 años.

Este abrigo es el principal santuario prehistórico de la Comarca de Los Vélez, muestra del arte rupestre de estilo esquemático, tenido en un principio como escritura, de ahí el nombre “de los Letreros”. En el Mahimón, además de Los Letreros, existen otros abrigos con arte rupestre como son el abrigo de la Yedra, en la cara este; los Molinos I y II, en la solana; y en la parte oeste el abrigo de las Cobachas.

Visitar la cueva de los Letreros

Para visitar la cueva de los Letreros hay que ponerse en contacto con la Asociación Haz y Envés, que es la encargada de realizar las visitas todos los fines de semana y festivos. Para contactar con ellos hay que llamar al teléfono 694467136 o en el Centro de Visitantes Almacén del Trigo en Vélez-Blanco.

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