El municipio cuenta con una torre funeraria única en la comarca de Los Filabres-Tabernas que data del siglo II d. C.

El paso del Imperio romano por la Península Ibérica dejó grandes obras tangibles e intangibles: desde acueductos y calzadas para transportar agua y personas hasta el Derecho Romano, pasando por construcciones funerarias como el Mausoleo de Abla, ejemplo de la importancia que todas las civilizaciones han dado a los rituales funerarios y al enterramiento de sus seres queridos en lugares místicos y con objetos representativos de su vida, sobre todo si estos tenían un alto nivel adquisitivo y se trataban de personas de renombre.

Cómo llegar al Mausoleo Romano de Abla

Para llegar al Mausoleo Romano de Abla hay que hacerlo desde la autovía A-92, en el desvío 341. Tras dejar una gasolinera a mano derecha, a la izquierda nos recibe una Oficina de Información Turística al aire libre, con carteles explicativos de qué ver en Abla (y punto de WiFi). Al caminar unos metros más nos encontramos el Mausoleo.

El monumento funerario es realmente una torre de prácticamente cinco metros de altura (4,80 metros), con una puerta relativamente moderna, ya que fue restaurado hace algo más de una década.

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De vivienda a ermita de San Sebastián

El mausoleo se llegó a terminar de construir a finales del siglo II d.C. siendo uno de los monumentos romanos más representativos de Abla (antigua Alba) y de la comarca junto al pedestal de Avitiano, que suele ser una base en forma rectangular donde se apoya una columna o alguna pequeña construcción, en este caso, una cruz de hierro forjado, que se encuentra en la plaza de San Antón.

Esta localidad se mencionaba en los antiguos escritos como una de las paradas de viajeros de la actual provincia almeriense, junto a Urci, Abdera y Murgi.

Desde el siglo IV fue reutilizado como vivienda y a partir del siglo XVI se adaptaría hasta convertirse en la ermita de San Sebastián, función que tuvo hasta 1936, lo que le libró de un mayor deterioro. Al encontrarse a la entrada del pueblo, el  mausoleo era fácil de visualizar por los viajeros durante todas las etapas históricas que ha pasado Abla.

Cripta del Mausoleo. | Javier Cortés/QVEA

Características del Mausoleo Romano de Abla

El edificio consta de una planta cuadrada de 4,80 metros, levantado sobre un zócalo de pizarra y construido con un material de una gran dureza comparable al hormigón como es el opus caementicium. Dicho material era utilizado en época romana y contenía mortero y una variedad de piedras junto a otro material como el opus signinum.

Dentro del mausoleo se pueden diferenciar dos niveles. En la cripta inferior se encuentra el sarcófago de una persona ilustre de la época y la propia sala para el ritual funerario.

En la zona superior se puede ver en la cubierta, una bóveda de color gris oscuro y negro con un círculo blanco, bordeando cuatro aristas. Estos rasgos se destacan en parte de la arquitectura que dejaron los romanos a su paso por la península.

Bóveda del Mausoleo Romano de Abla. | Javier Cortés/QVEA

Restauración del mausoleo y nuevos hallazgos

La torre funeraria ha sido objeto de varios intentos de restauración hasta finales de septiembre de 2009. Y es que, dado el descubrimiento de la impermeabilización original, el hallazgo de los vestigios de otro mausoleo similar próximo y la aparición de restos de pintura en el interior, se mantuvo parado.

Así, se tuvo que hacer una redacción de un proyecto que incluyera que se prescindía del remate piramidal, la elevación de la puerta y la consolidación de los restos de pintura.

Más tarde hubo de nuevo otra redacción de proyecto para su remodelación y actualmente el edificio alterna partes antiguas con partes modernas, provocando cierta incoherencia. Además, en el inicio de la excavación del monumento en 1987 se descubrieron la fosa sepulcral y fragmentos de una escultura de mármol blanco, en el exterior, como atestigua el investigador Antonio Gil Albarracín.

El Imperio Romano en la provincia

El Imperio dejó un importante legado en la península Ibérica y en concreto en la actual provincia de Almería. Así, además del Mausoleo y el pedestal de Avitiano en Abla encontramos en la provincia los restos de un anfiteatro en el cerro de Villavieja, en Berja; Murgi, el Daymún o Ciavieja en El Ejido; el acueducto de Carcauz en Vícar; el puente de Alhama de Almería o los restos de los baños romanos en Sierra Alhamilla, en Pechina.

Dónde comer tras visitar el Mausoleo Romano de Abla

Hay varios bares y restaurantes que destacan cerca del Mausoleo. Sin lugar a dudas, uno de los más conocidos ((y premiado) es la Posada El Tío Peroles, con comidas vegetarianas, cocidos, solomillos, setas y lomo de orza entre otras tapas. Además disponen de menú y todo ello con una decoración exquisita del local.

En este municipio destaca también la Panadería Santos Mártires, en cuyo establecimiento se pueden comprar panes de chocolate, nueces, pasas y aceitunas, amén de otros bizcochos o dulces.

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