La casa en la que vivió el mítico guitarrero almeriense abre sus puertas al público tras un proceso de musealización

La guitarra española es un instrumento clásico que forma parte de la historia viva de nuestro país y que, además, se ha convertido en todo un signo de distinción.

Es por este motivo que figuras como la de Antonio de Torres, “padre” de este modelo tan significativo, cobran especial relevancia. Como tenemos la suerte de que era almeriense, contamos con un par de lugares para visitar en su honor dentro de la capital y empaparnos con su historia.

Casa Museo Antonio de Torres | María del Mar Ramón/QVEA
Casa Museo Antonio de Torres | María del Mar Ramón/QVEA

Uno de ellos, que vuelve a ser visitable, es la casa (ahora musealizada) del célebre guitarrero. Tras permanecer cerrada al público durante años, vecinos y visitantes ya pueden disfrutar otra vez de la Casa Museo Antonio de Torres, un mágico rincón en el que se respira arte e historia de la guitarra española.

La casa de La Cañada en la que Antonio de Torres vivió durante una gran parte de su vida y en la que, además, pasó sus últimos días, es también la singular testigo de la creación de muchas de sus piezas.

Ahora, este espacio se ha convertido en un encantador museo-taller que le rinde homenaje y que es una visita imprescindible para todo amante de la historia y, en especial, de la guitarra.

Antonio de Torres, el reinventor de la guitarra española

Antonio de Torres Jurado nació en La Cañada de San Urbano en 1817. Posteriormente se trasladaría a Vera, y las investigaciones apuntan a que fue allí donde iniciaría su formación en la construcción de guitarras tras años trabajando como carpintero.

Su vida transcurrió a intervalos entre Almería, Granada y Sevilla, huidizo dentro del agitado contexto español de la segunda mitad del siglo XIX. Sus aportaciones en el ámbito de la construcción de instrumentos y su poco miedo a innovar no tardaron en dar sus frutos.

Vitrina de guitarras. | María del Mar Ramón/QVEA
Vitrina de guitarras. | María del Mar Ramón/QVEA

Tomando como base la construcción de la vihuela de mano española, Antonio de Torres ha pasado a la historia de la música por fijar una nueva concepción del modelo de guitarra. Esta es conocida a día de hoy como guitarra de concierto o guitarra clásica española.

Sabemos que el guitarrero fabricó sus instrumentos a lo largo de dos periodos diferenciados. El primero, de 1852 a 1869, transcurrió en Sevilla. Sería allí donde entablaría amistad con el guitarrista, también almeriense, Julián Arcas. Guitarrero y guitarrista forjaron una gran relación y sus respectivos trabajos comenzaron a estar estrechamente unidos.

El segundo periodo, de 1875 a 1892, trajo a Antonio de Torres de vuelta a Almería. En él, comenzó a numerar sus instrumentos y es por ese motivo que sabemos que llegó a fabricar hasta 155 guitarras. Aunque esta lista se vaya ampliando de cuando en cuando, cuando algún nuevo instrumento con su firma aparece de forma casual en algún domicilio particular.

Entre sus aportaciones, además, Antonio de Torres renovó la llamada guitarra de tablao, es decir, la guitarra flamenca decimonónica. Sus innovaciones fueron seguidas y llevadas a la practica por la mayoría de constructores, desde la escuela madrileña a la alemana, pasando también por Estados Unidos.

A lo largo de su vida, el lutier llegó a proporcionar guitarras a los concertistas más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX, como José Rojo, Paco de Lucena, Francisco Tárrega, Miguel Llobet o el ya mencionado Julián Arcas, entre muchos otros.

La Casa Museo Antonio de Torres

Ilustración de una de las guitarras. | María del Mar Ramón/QVEA
Ilustración de una de las guitarras. | María del Mar Ramón/QVEA

La Casa Museo Antonio de Torres se encuentra dividida en dos plantas en las que se respira arte y cariño por el instrumento de cuerda.

En la planta de abajo, tras pasar el vestíbulo, nos encontramos con la zona perteneciente a la Peña Flamenca creada en su honor y que lleva su nombre.

Las paredes se encuentran ornamentadas con fotografías e ilustraciones tanto de la peña como de Antonio de Torres y sus instrumentos. En ellas, el culto a la guitarra puede respirarse a través de cada uno de sus rincones.

Recreación del taller de Antonio de Torres

En la planta de arriba, por otra parte, se encuentra el tesoro oculto de esta casa: una recreación del taller de guitarrero que Antonio de Torres poseía en aquel mismo lugar, y entre cuyas paredes se encerraba a fabricar guitarras en soledad.

Recreación del Taller de Antonio de Torres. | María del Mar Ramón/QVEA
Recreación del Taller de Antonio de Torres. | María del Mar Ramón/QVEA

Pese a que no ha sido posible conservar los moldes originales, ni tampoco las plantillas y herramientas que pertenecieron al lutier (tres de estas piezas sí que se encuentran exhibidas a día de hoy en el Museo de la Guitarra de Almería que también lleva su nombre y situado a espaldas de la plaza de la Catedral de Almería), Juan Francisco Salvador Giménez, el biznieto de Torres, aportó esta cuantiosa donación proveniente de su propio taller, el cual goza de un gran prestigio en países como Japón.

En el taller recreado dentro de esta Casa Museo podremos admirar desde un banco de carpintero hasta moldes, planos, plantillas y maderas, además de piezas a medio hacer. Toda clase de elementos que son utilizados en la elaboración de guitarras y que crearán en el visitante la sensación de estar frente a un estudio real.

Además, expuestas en esta misma planta, encontraremos algunas guitarras creadas por el propio biznieto, a lo largo de una gran vitrina también cedida por este.

Cuándo ir y cómo llegar a la Casa Museo Antonio de Torres

Podemos visitar la Casa Museo Antonio de Torres todos los sábados del año. El horario de verano (del 1 de junio al 30 de septiembre) es de 10:30 a 13:30 y de 18:00 a 21:00 horas. Con horario de invierno (del 1 de octubre al 31 de mayo) será visitable de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas.

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Una bonita forma de llegar a la Casa Museo Antonio de Torres es pasando por la plaza de La Cañada, que también lleva su nombre. En ella, además, podremos admirar el monumento que se encuentra expuesto en su honor.

En el centro de la plaza, donde también se halla la iglesia del barrio, encontraremos la simbólica fuente con el busto del guitarrero. Le acompaña una gran figura de ‘La Leona’, una de sus guitarras más célebres, perteneciente también a su amigo Julián Arcas, coronando el conjunto.

Monumento en la plaza Antonio de Torres. | María del Mar Ramón/QVEA
Monumento en la plaza Antonio de Torres. | María del Mar Ramón/QVEA

Tras visitar el monumento, bajaremos por la Carretera de Níjar y, tras girar a la derecha, nos adentraremos en la calle Real. Caminaremos por esta hasta dar con la Casa Museo Antonio de Torres, en el número 58, cuya fachada no nos pasará desapercibida.

Dónde comer tras visitar la Casa-Museo Antonio de Torres

Tras la visita a este rincón tan emblemático, podemos dar un paseo por La Cañada y quedarnos a comer. Una parada que nos queda muy cerca, si salimos de vuelta hacia la Carretera de Níjar, es el New Zirok’s.

En este bar, situado junto al Mercadona de La Cañada, son muy populares la pota a la plancha y sus famosas y copiosas parrilladas de pescado.

Como la Casa Museo Antonio de Torres solo la podremos visitar los sábados, sería recomendable que reservásemos mesa de antemano, pues durante el fin de semana lo encontraremos concurrido.

El Pabellón de Historia Natural, situado en el Campus de la Universidad de Almería (UAL), reabre sus puertas

El Pabellón de Historia Natural de Almería es joven, pero la necesidad de un atractivo de este tipo en la capital lo han consolidado rápidamente como una de las actividades destacadas en la visita a Almería.

El centro nace a través del Centro de Investigación de Colecciones Científicas de la Universidad de Almería (UAL), CEOUAL. Este fue creado en 2015 con la intención de aunar las colecciones existentes en la provincia de Almería, tanto de particulares como de investigadores de la propia Universidad, en cuyo Campus se sitúa.

Acceso al Pabellón de Historia Natural

Pabellón de Historia Natural de Almería. | Tito S./QVEA
Pabellón de Historia Natural de Almería. | Tito S./QVEA

En la entrada del Pabellón de Historia Natural de Almería nos recibe un pequeño jardín con plantas de la zona del sureste del Mediterráneo. Muchas de ellas, marcadas con un pequeño cartel en el que se especifica su nombre común y científico, son fácilmente reconocibles por los almerienses.

Sorprende también, dentro de los tonos ocres y estériles un pequeño estanque en el que algunas flores aportan un tono de color junto con el letrero que da nombre al espacio.

Una vez dentro, llama la atención la presencia de fotos antiguas de una mujer, a la que pronto identificamos como Jimena Quirós, la primera oceanógrafa almeriense y también la primera de España en embarcar en una campaña oceanográfica.

Panel con información de la oceonágrafa almeriense Jimena Quirón. | Tito S./QVEA
Panel con información de la oceonágrafa almeriense Jimena Quirón. | Tito S./QVEA

La científica consiguió el hito de ser la primera mujer contratada por el Instituto Español de Oceonografía (IEO). Implicada también en la política, la almeriense dedicó parte de su carrera a luchar por los derechos de sus compañeras como el acceso a unos estudios o el trabajo remunerado.

Hoy, tras sufrir el cese de su actividad durante la dictadura franquista, su nombre aparece en el primer Pabellón de Historia Natural del Almería junto con el título ‘Descubre las maravillas de la naturaleza’. Unas maravillas que Quirós ya intentó transmitir durante su etapa como docente y de las que hoy día daría buena cuenta, defendiendo, además, el ecosistema natural de la provincia.

Dentro del Pabellón de Historia Natural de la UAL

Una vez dentro del Pabellón de Historia Natural, en las vitrinas el visitante puede encontrar una amplia muestra de aves, plantas, mamíferos, rocas, minerales como la calcita o concentraciones de arenisca. Todos ellos expuestos en una trabajada simulación de su área natural. Sorprende, además, la presencia de maquetas de polen y herbario de la propia zona de la Universidad.

Interior del Pabellón de Historia Natural de Almería. | Tito S./QVEA
Interior del Pabellón de Historia Natural de Almería. | Tito S./QVEA

El paseo contempla un auténtico viaje por nuestros orígenes y el mundo natural que nos rodea, desde microorganismos hasta grandes ciervos o jabalíes, con especial atención a la historia que revelan algunos fósiles.

Existe también una parte dedicada a la paleontología, que cuenta también con una exhaustiva cronología sobre la evolución y lo que podemos aprender de ella; desde los dinosauros y atravesando distintas etapas históricas.

Una de las funciones del museo es también la de concienciar sobre la desaparición de especies propias de la provincia que hoy se han extinguido, como el oso pardo, el lobo, el lince ibérico, la foca monje o el corzo, dedicando una parte del mismo a intentar explicar y concienciar sobre este hecho.

Durante el tiempo que dedicamos a recorrer la primera planta del Museo de Historia Natural, los jabalíes, ciervos, las cabras montesas, el arruí o las aves rapaces como el búho real o el águila acaparan todas las miradas.

Jabalíes en el Pabellón de Historia Natural de la UAL. | Tito S./QVEA
Jabalíes en el Pabellón de Historia Natural de la UAL. | Tito S./QVEA

Exposiciones temporales en el Museo de Historia Natural de la UAL

Una de las novedades que trae la apertura de este museo es la posibilidad de visitar una exposición temporal de conchas del mundo, lo que permite a los más curiosos un paseo por los fondos marinos de África, Asia y el Mediterráneo andaluz.

Continuando con la visita, podemos observar, junto a la exposición temporal sobre conchas y moluscos del mundo, piedras preciosas desnudas como la amatista, oro nativo o rubí.

Sorprende también la zona dedicada a la comparación de georrecursos convertidos en elementos cotidianos como talco, baterías de cualquier elemento electrónico como los móviles o colorantes naturales.

Planta superior del Museo de Historia Natural

El Pabellón de Historia Natural de la UAL, desde la planta superior. | Tito S./QVEA
El Pabellón de Historia Natural de la UAL, desde la planta superior. | Tito S./QVEA

En la planta superior, además de una sorprendente vista panorámica de la primera planta, podemos visitar expositores dedicados a la etnobiología con colmenas, cera de abeja o una antigua quesera de esparto.

Las geocuriosidades ocupan otro espacio importante en la segunda planta y bajo el título ‘Almería marciana’ se da a conocer uno de los últimos estudios en los que la provincia ha sido protagonista.

Así, el prototipo del Rover Exomars, que viajará a Marte como instrumento de la Agencia Espacial Europea fue probado en el sur del Desierto de Tabernas.

El control de la misión se realizó desde Reino Unido y durante el tiempo en el que se desarrolló la investigación, la entidad tomó muestras de rocas de origen volcánico de Almería con el objetivo de hacer una comparativa con aquellas que se recogerán en el subsuelo de Marte.

‘Especies invasoras’ es otro de los títulos de una de las vitrinas y se nos viene a la mente las conocidas como cotorras argentinas, que han formado un enorme grupo entre los edificios y las palmeras del campus de la UAL.

Su incesante cotorreo ha puesto la banda sonora de nuestro paseo hasta el Museo en el que, entre estas especies invasoras, destaca el cangrejo americano o la almeja de río asiática.

La visita finaliza con un espacio dedicado a los programas en los que está inmersa la UAL, como el programa de conservación de lechuzas. En este sentido, en el espacio trabajan con estas aves que, además, cuentan con una zona en el propio campus en el que las alimentan, especialmente, durante su primera etapa vital.

Novedades a partir de septiembre

Entre las novedades de la temporada que se inicia en septiembre de 2023, se incluye el cobro de entrada (durante el mes de julio el acceso fue gratuito).

También la presencia de una ballena en el espacio, para que los visitantes puedan ver y disfrutar a este maravilloso animal desde las dos alturas que conforman el pabellón.

Asimismo, en el Museo de Historia Natural de la UAL se desarrollan también muchas actividades que van desde visitas guiadas hasta talleres. El objetivo es el de mostrar más en profundidad los secretos que esconde el museo y, por supuesto, los misterios de nuestra propia naturaleza y evolución.

Horarios y cómo llegar al Museo de Historia Natural

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El Pabellón de Historia Natural de Almería se sitúa frente al Edificio Científico-Técnico V del Campus de la Universidad de Almería y reabre sus puertas el 11 de septiembre de 2023.

Al Campus de la UAL se puede llegar desde la Autovía del Aeropuerto (AL-12), accediendo por la entrada norte hasta el parking 5, o desde La Cañada de San Urbano, descendiendo por la carrera Sacramento hasta encontrar esta misma zona de aparcamientos. El Museo de Historia Natural de la UAL se encuentra junto a la misma.

Otra manera de llegar es utilizando los distintos autobuses urbanos que recorren a diario el trayecto hasta el Campus de la UAL.

El horario de apertura del Pabellón de Historia Natural es de 10:00 a 14:00 horas y la entrada tiene un coste de 3 euros y gratis para niños de hasta 12 años.

Dónde comer tras la visita

Puesto que el Pabellón de Historia Natural se sitúa en la Universidad de Almería, si hay un lugar ‘clásico’ al que acudir es al Bar Romera del Campus.

El establecimiento ha alcanzado éxito tanto fuera como dentro del ambiente universitario y es recordado por muchos de los estudiantes que pasaron por allí por sus menús, bocadillos y típicas tapas almerienses.

 

El Cortijo de Las Dos Torres, a menudo llamado ‘de los Godoy’, es uno de los lugares que ver en Benahadux

Uno de los lugares que ver en Benahadux es el Cortijo de Las Dos Torres, situado en las cercanías de El Chuche. Un palacio que, viéndolo desde la carretera nacional, llama la atención tanto por sus dos torres de cuento como por su forma de emerger entre la vega del Andarax.

Ya sea saliendo desde Almería hacia la Alpujarra, o llegando a la capital almeriense por esta carretera, el Cortijo de Las Dos Torres, a menudo llamado también ‘de los Godoy’, llama al conductor a visitarlo. O, al menos, ya que su acceso no está permitido por tratarse de una propiedad privada, sí a contemplarlo un poco más de cerca, desde su exterior. 

Cómo llegar al Cortijo de Las Dos Torres

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Situado en la carretera que une el núcleo urbano de Benahadux con la barriada benaducense de El Chuche, tenemos dos formas de llegar hasta este palacio. Una, viniendo desde Almería capital y Huércal de Almería, tomando como referencia la conocida como ‘rotonda de Briseis’ (por dar acceso a esta empresa que, junto al acueducto de Zamarula, hace de límite entre Huércal y Benahadux).

Allí hay que coger la salida en dirección a El Chuche, donde podemos hacer una parada para ver la zona arqueológica con los yacimientos iberorromanos de El Chuche, Cerro del Paredón y el Cerro de las Agüicas, que están considerados como la ubicación más verosímil de la antigua ciudad de Urci.

Otra parada de camino al Cortijo de Las Dos Torres la podemos hacer una vez que salimos de El Chuche, en la primera rotonda que nos encontramos. Allí podemos ver la imagen de la diosa Tanit, de origen cartaginés, adoptada como imagen del municipio, junto a la reproducción de un miliario romano que marca las distancias a Alba y Turaniana.

Otra forma de llegar es desde Benahadux, entrando desde la gran rotonda de la carretera nacional hacia la avenida 28 de Febrero y siguiendo de frente en la glorieta que nos encontramos al final de esta vía. Pasados los primeros cortijos de la barriada de Cuevas Viejas, veremos ya las dos torres, que quedarán a nuestra izquierda.

Detalle de una de las torres del cortijo de las Dos Torres de Benahadux
Una de las torres del Cortijo de las Dos Torres de Benahadux. | Tito S./QVEA

Historia del Cortijo de Las Dos Torres

Antes de seguir, hay que incidir en que se trata de un cortijo que es propiedad privada, por lo que el acceso no está permitido y solo es posible admirarlo desde fuera. Bernardo Campos, que fuera alcalde de Almería, mandó levantar en 1868 este palacete burgués en la vega del Andarax, para regalárselo a su esposa, Ana Medina.

En sus orígenes, fue concebido como una villa de recreo, aunque posteriormente le añadiría las dos torres como palomar, a las que se accedía por una escalera de caracol, relata el periodista Manuel León.

El edificio constaba en su disposición original de vivienda en la planta alta y un almacén destinado a la uva en la parte baja. Había además habitaciones auxiliares, salas para la lectura o para la costura y una serie de alacenas. En la parte exterior se construyó otra vivienda y una capilla excavada en cueva, con portada ojival, con una cripta funeraria familiar

Cuenta además con dos anécdotas. Una, que el cortijo quedó partido con la construcción de la línea de ferrocarril Linares-Almería, por lo que el tren cruzaba cada tarde la finca. Otra, que tras un incendio, los propietarios mantuvieron una de las torres pintada de negro como recuerdo de ese suceso.

Escudo de armas de la familia Magaña, actuales propietarios del Cortijo de las Dos Torres de Benahadux. | Tito S./QVEA

La niña y la torre

En torno a este palacio existe también un halo de misterio. Existe la leyenda de que una de las familias que habitó este cortijo tenía una hija que padecía de esquizofrenia y fue encerrada en una de las dos torres hasta que falleció.

Desde entonces, dicen, ocurren casos extraños en esa torre y se cuenta también que por las noches se ve a una niña cruzando la carretera. Una leyenda que convierte a este lugar en uno de los lugares con misterio de Almería.

Qué ver en Benahadux

Además del Cortijo de Las Dos Torres, hay más que ver en Benahadux. Ya os hemos hablado de la imagen de la diosa Tanit y los yacimientos iberorromanos, ambas en El Chuche. En el casco urbano, sobre la avenida 28 de Febrero se articulan otros puntos de interés que ver en Benahadux. En torno a esta vía se halla la iglesia parroquial, en honor de la Virgen de la Cabeza, en el Paseo de Urci y a muy pocos metros del Ayuntamiento.

Muy cerca, desde la avenida, y ascendiendo por la callejuela junto a la Bodega El Chaparral, donde recomendamos una parada para comprar y probar vino del país, llegamos hasta la ermita de la Cruz. También subiendo por la misma avenida, a mano izquierda tenemos un lavadero rehabilitado en mármol, en la calle Navarro Darax.

Al final de la misma avenida, junto a la rotonda con la carretera nacional, encontramos el Centro de Interpretación de las Culturas del Mediterráneo, con un repaso a la historia de iberos, fenicios, griegos, cartagineses y romanos en la provincia.

Por último, un elemento que empezó siendo publicitario y ha acabado como Bien de Interés Cultural: el toro de Osborne. Siguiendo por la carretera nacional en dirección al municipio de Rioja, antes de llegar al puente que une estas dos localidades nos lo encontraremos a nuestra espalda; de frente, si venimos en sentido opuesto.

Desde septiembre de 2022, el Convento de Las Puras abre sus puertas al público, mostrando sus más de 500 años de historia

El Convento de Las Puras alberga a las vecinas más antiguas de la ciudad de Almería. Durante cinco siglos (el quinto centenario se celebró en el año 2015), sus puertas han estado cerradas a visitantes, acogiendo a una población de monjas de clausura que en algunos momentos ha llegado a rozar el centenar de integrantes.

Hoy en día, por debajo de las siete hermanas, lo que obligaría a su cierre y traslado, el Convento de Las Puras abre al público como forma de sobrevivir. Desde septiembre de 2022, esta pequeña ciudad dentro de la ciudad de Almería es visitable, aunque una parte importante de la misma sigue formando parte de la intimidad de sus habitantes.

500 años de Las Puras en Almería

Hemos empezado diciendo que Las Puras son las vecinas más antiguas de la ciudad de Almería. Os contamos un poco su historia: con la conquista cristiana de Almería y expulsión de los musulmanes que dominaban la ciudad, la Corona de Castilla entregó varios terrenos a don Gutierre de Cárdenas, uno de los grandes jefes militares de los Reyes Católicos. Entre ellos tres pequeñas fincas de recreo (almunias) de tres moros importantes en el barrio de la Musalla.

En su testamento, Gutierre de Cárdenas cedía sus terrenos del casco antiguo a la orden de Las Claras. Sin embargo, a su muerte, su esposa, Teresa Enríquez, se los cedió a su amiga Beatriz de Silva, fundadora de las Concepcionistas Franciscanas en Torrijos (Toledo) para construir en Almería el Convento de Las Puras.

A partir de ahí, a través de donaciones, Las Puras adquirieron una gran cantidad de terrenos en Almería y el Bajo Andarax, convirtiéndose en las grandes propietarias de la provincia. Sin embargo, con el paso de los siglos, las expropiaciones y las desamortizaciones les han reducido sus posesiones al actual convento y el anexo edificio que un día fue Colegio y hoy es sede, en régimen de alquiler, de la UNED.

Cómo llegar al Convento de Las Puras

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La manera más fácil para llegar al Convento de Las Puras es hacerlo desde la Plaza de la Catedral de Almería. Una vez allí, hay que localizar la estatua al Obispo Diego Ventaja y salir de la plaza por la calle junto a ella. A continuación, hay que tomar la primera calle a la derecha y nos encontraremos con la puerta de acceso a la Iglesia. A escasos metros de allí está la entrada para la visita

Otra forma de llegar es desde la Plaza Vieja. Saliendo hacia la Plaza de la Administración Vieja, junto al edificio de la UNED, se puede bajar por la calle Arráez y la peatonal Gutierre de Cárdenas hasta desembocar en la Casa del Poeta Valente, situada a escasos metros del acceso a Las Puras.

Una tercera opción, desde la UNED, es bajar por la calle Cervantes en dirección a la Plaza de la Catedral y seguir las indicaciones anteriores. Por esta última ruta pasaremos por la puerta oficial del convento, a través de la cual se accede al compás y al torno, como ahora después veremos.

Visitar el Convento de Las Puras: horarios y precios

Antes de seguir, os comentamos: el Convento de Las Puras de Almería se puede visitar de lunes a domingo de 11:00 a 14:00 horas y por las tardes de lunes a sábado de 16:00 a 18:00 horas.

El precio general de la entrada es de 5 euros, aunque existen una serie de descuentos para mayores de 65 años o jóvenes de 12 a 18 años (4 euros), residentes en Almería capital o grupos con guía (3 euros).

También se puede adquirir una entrada conjunta para el monasterio y la Catedral de Almería. En este caso, los precios son de 9 euros la general, 8 para mayores y 6 para jóvenes y grupos. En ambos casos, los menores de 12 años entran gratis.

Y un apunte más: al compás y el torno se puede acceder gratuitamente por el acceso principal de la calle Cervantes, siempre que se tenga una causa justificada. También se puede entrar gratis a la iglesia, aunque solamente en horario de misa, pero sin acceso a las demás partes visitables del convento.

Compás y torno: entrada oficial al Convento de Las Puras

Compás del Convento de Las Puras. | Tito S./QVEA
Compás del Convento de Las Puras. | Tito S./QVEA

Antes de entrar a la visita, podemos llegar a la entrada oficial, de acceso libre para los visitantes. El acceso se hace por la calle Cervantes, que comunica la Plaza de la Catedral con la Plaza de la Administración Vieja, entre el hoy CEIP Giner de los Ríos, antiguamente propiedad del convento, y el edificio de la UNED. Allí, una placa conmemorativa de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Almería nos recuerda el quinto centenario del convento.

Tocando al timbre, y siempre que tengamos una causa justificada, se puede acceder al compás, antesala del convento, llamado así porque rodea al edificio. Es la entrada oficial y solemne. Por esta entrada llegamos a la Puerta Reglar, que conserva sus elementos originales y que era la puerta oficial para las autoridades. Sobre ella, una de las tantísimas representaciones de la Purísima con la que nos encontramos por todo el monasterio, dentro de una hornacina con concha peregrina y escoltada por dos imágenes de santos, frescos realizados por un tío abuelo de Jesús de Perceval.

De camino al torno, encontramos otra Purísima, esta sobre una columna toscana, y una puerta que conecta con la sacristía. Encarni, una de las monjas de clausura, saluda a través del torno. Este ha sido durante siglos el único contacto de las monjas con el exterior y el lugar donde se comunican con aquellos visitantes que acudían a ellas a por dulces, yemas o encuadernaciones, prácticas que ya dejaron de realizar ante la falta de personal.

Comienza la visita al Convento de Las Puras: el claustro sur

Claustro sur del Convento de Las Puras. | Tito S./QVEA
Claustro sur del Convento de Las Puras. | Tito S./QVEA

Ahora sí, entramos a la parte del convento que era desconocida hasta ahora. Lo hacemos acompañados por el historiador y biógrafo de Las Puras, Antonio Sevillano, y por la calle de José Ángel Valente, para lo que hemos seguido las indicaciones anteriores. En el hall de entrada, nos llama la atención una imagen con tres protagonistas: la Purísima, en el centro, flanqueada por dos mujeres: son Beatriz de Silva y Teresa Enríquez, fundadora y benefactora de Las Puras, de las que ya os hemos hablado más arriba.

Accedemos a la primera gran joya de la visita: el claustro sur, un claustro porticado con un jardín en su interior. A mano derecha, cerrado al público, se encuentra el cementerio en el que reposan los restos de las monjas fallecidas, y que conserva un adintelado gótico original.

Adintelado gótico de la puerta del cementerio. | Tito S./QVEA

La iglesia, abierta al público en horario de misa

Desde el claustro sur, junto a la puerta del cementerio, se accede a la iglesia. Tiene la particularidad de que esta sí se abre al público normalmente, como iglesia que es, en los horarios de misa, pero sin que se pueda acceder desde allí al resto de las instalaciones del convento.

Se trata de una iglesia de una nave, llamadas «de cajón», con dos capillas, una dedicada a la santa fundadora (Santa Beatriz de Silva) y otra privada de la familia Perceval. En el techo, se aprecia un artesonado de escayola que ha reemplazado el original mudéjar.

Retablo y talla de la Inmaculada Concepción. | Tito S./QVEA

El retablo más bonito de Almería

Pero lo que más llama la atención es el retablo mayor, de estilo barroco. Sin ser de grandes dimensiones, sí que está considerado como el retablo más bonito de Almería capital y uno de los retablos más bonitos de Almería provincia, junto con el de la Iglesia de la Encarnación de Vélez-Rubio o el de la Basílica de Oria.

La figura central es la Inmaculada Concepción, una imagen de una talla bellísima, de la escuela de Juan de Mena, que tiene tras de sí una historia un tanto curiosa. Y es que, durante la Guerra Civil, la imagen estuvo oculta en la casa de un magistrado junto a la imagen original de la Virgen del Mar (se hizo una copia de esta que fue quemada). Escoltan a la talla de la Inmaculada dos figuras de personajes desconocidos, y en la parte superior, la imagen de la fundadora, Santa Beatriz, y de San Francisco.

Completan esta Iglesia, que durante la Guerra Civil fue utilizada como lazareto, hospital, almacén y carpintería, una secuencia de cuadros, la mayoría de Antonio Bédmar del siglo XIX.

El coro bajo

El coro bajo, visto desde el interior de la iglesia. | Tito S./QVEA

Junto al altar, observamos a nuestra izquierda una reja que separa la Iglesia del coro bajo, punto desde el cual las hermanas pueden seguir la misa. A su lado, una pequeña puerta da acceso a la cratícula, espacio donde el sacerdote comulga a las monjas.

Para acceder al coro bajo, hay que salir de nuevo al claustro y seguir hacia la derecha. Subiendo unos pocos escalones, accedemos a esta sala, también visitable actualmente.

Refectorio

Nuestra siguiente parada se encuentra al otro lado del claustro, pasando la zona de la crujía, otro de los espacios más bonitos del convento. La crujía separa el claustro sur del septentrional y el obrador, que permanecen cerrados al público. El refectorio ha sido el comedor de las monjas de clausura hasta la apertura de la instalación al público.

En la puerta encontramos una lápida musulmana, encontrada en una de las remodelaciones que ha sufrido el convento. Dentro, una serie de pinturas realizadas por las propias monjas, las más antiguas de todo el interior y la mayoría ya deterioradas, y que representan diferentes escenas bíblicas.

Llama la atención un púlpito situado en uno de los laterales. Desde allí, cada día una de las monjas oficiaba los rezos en las comidas. Ahora, este espacio está abierto al público y las hermanas se han ‘mudado’ a otra estancia del convento.

Planta alta: celdas, sala capitular y coro alto

Salimos del refectorio y volvemos a la crujía. Ascendemos por unas estrechas escaleras de caracol que guardan la leyenda de una aparición del demonio a una monja que acabó tirándose por ellas. Otra opción para subir son las escaleras situadas junto a la puerta de entrada al claustro sur, con materiales originales y a mitad de las cuales podemos ver un ángel exterminador. Son por las que bajaremos más adelante, ya al final de la visita.

Una vez arriba, Encarni vuelve a saludarnos, ahora desde su celda. A lo largo de la galería se disponen las celdas en las que descansan las hermanas. La última de ellas ha quedado como muestra para que el visitante pueda ver cómo son estas pequeñas estancias para el descanso. Una habitación pequeña y sencilla, con apenas una cama, una mesita de noche y armario, forman todo el mobiliario de la misma. Junto a esta celda, una pequeña capilla a la que llaman ‘Oración del Huerto’.

Celda visitable en el Convento de Las Puras. | Tito S./QVEA
Celda visitable en el monasterio. | Tito S./QVEA

Continuamos hasta la Sala Capitular, un gran espacio de reunión para las monjas. En esta estancia es donde se realizan los nombramientos o donde se toman las decisiones más importantes para la comunidad.

Desde esta misma sala, y subiendo por unos pequeños escalones, llegamos al coro alto, visible desde la Iglesia en la parte superior, y en el que destaca la conservación del artesonado mudéjar original, así como un atril del siglo XVI.

Es en esta planta alta, y más concretamente en las últimas estancias, donde se concentra el mayor patrimonio de arte sacro. Los más destacados se encuentran en el coro alto, con representaciones en óleo de Teresa Enríquez y otras de San Francisco o Beatriz de Silva.

Coro alto del convento de Las Puras. | Tito S./QVEA
Coro alto del convento de Las Puras. | Tito S./QVEA

Un paseo por el entorno

Al finalizar la visita al Convento de Las Puras, podemos continuar nuestro paseo por el casco antiguo de Almería acercándonos a la Casa del Poeta Valente o la imagen de San Valentín de la Plaza Campoamor, ambas a escasos metros y en la misma calle. Otra opción es la de bajar a la Plaza de la Catedral, e incluso llegar a la Plaza Vieja por el norte.

En cualquier caso, una parada casi obligatoria en este paseo tenemos que hacerla en la Bodega Montenegro, saliendo en dirección hacia la Catedral y girando a mano derecha, en la Plaza Granero. Se trata de una de las bodegas más antiguas de la capital y no puedes irte sin probar su fabuloso arroz con pulpo o cualquiera de sus tapas de pescado, especialidades de la casa.

Merenderos, rutas de senderismo, un viaje al centro de la Tierra, descubrir el origen del Indalo, un paseo con camellos o un pueblo donde encontrarse con personajes de cuento, qué ver en Almería con niños en otoño e invierno

El otoño poco a poco va diciendo adiós para dar paso al invierno, y aquí os proponemos una serie de lugares que ver en Almería con niños este otoño e invierno. En estas propuestas encontraréis merenderos, rutas de senderismo, un viaje al centro de la tierra, descubrir el origen del Indalo, un paseo con camellos o una visita a un pueblo donde encontrarse con personajes de cuentos clásicos.

Personajes de cuento en las fachadas de Vícar

Cuentos en las fachadas de Vícar. | Ayuntamiento de Vícar

Nuestro recorrido de sitios que ver en Almería con niños para estos meses de otoño e invierno comienza en la Villa de Vícar. Allí, todos los meses de agosto, con motivo de su cita anual ‘Paseando entre velas’, las fachadas y patios del pueblo se pintan siguiendo una temática: la de este año fue la de los cuentos clásicos. Caminando por sus calles conoceremos a muchos de estos personajes de cuentos. Además, estos dibujos incorporan un juego: hay que buscar doce huevos escondidos en ellos.

A la Villa de Vícar se llega desde la autovía A-7, en su salida 424. Si ascendemos hacia la sierra, la misma carretera nos dejará en este pueblo de cuento.

Recreo y senderismo en Laujar de Andarax

Panorámica de Laujar de Andarax. | Anyo/QVEA
Panorámica de Laujar de Andarax. | Anyo/QVEA

Uno de los mejores sitios para ver en Almería con niños es el paraje del Nacimiento del río Andarax, en la Alpujarra Almeriense. Su área recreativa es todo un atractivo para cientos de personas cada fin de semana y desde allí se pueden realizar diferentes rutas de senderismo, de mayor o menor dificultad. Una de ellas es la ruta de la Hidroeléctrica, aunque también está la senda de Monterrey.

Pero, sobre todo, se trata de un paraje en el que las familias pasan un agradable día, compartiendo un picnic campestre o, incluso, dándose un pequeño baño en el río. Ya se venga desde el Bajo Andarax o desde el Poniente Almeriense, atravesando la localidad, desde la propia calle principal de Laujar de Andarax encontramos el desvío hacia el área recreativa.

Recoger setas en la sierra de Los Filabres

Recogida de setas en Los Filabres. | Javier Cortés/QVEA

Otra actividad estrella para estos meses y que podemos hacer con niños es ir a recoger setas a la sierra de Los Filabres. Es una zona ideal para realizar estas rutas micológicas, consistentes en la búsqueda de setas en bosques en los que haya llovido. Se hacen generalmente acompañados por un guía durante el otoño, pero también en primavera si hay lluvias y la tierra está húmeda. Es recomendable llevar calzado resistente, ropa cómoda y una cesta.

Senés, Tahal o Velefique son algunos de los lugares de Los Filabres en los que se pueden realizar este tipo de rutas. También en la zona del río Nacimiento, donde destacan Abrucena y Abla. Precisamente en esta última localidad se celebran unas importantes jornadas micológicas.

En Los Filabres se pueden encontrar una gran cantidad de setas comestibles y también, venenosas. De las setas comestibles destacan varias: pies azules, seta de carrasca, robellones (o níscalos), seta de álamo, seta de cardo y pata de perdiz. Todas ellas se pueden encontrar en Velefique, si accedemos al Alto velefiqueño por la carretera que une esta localidad con Bacares.

Un día de ocio en Las Menas de Serón

Las Menas de Seron . | Mª José Martínez/QVEA
Las Menas de Seron . | Mª José Martínez/QVEA

Las Menas de Serón es un poblado minero donde se extrajo hierro desde finales del siglo XIX hasta el año 1968. Fue tan importante que en él llegaron a trabajar más de 2.900 personas. En la actualidad es una preciosa área de acampada que dibuja un cielo estrellado por la noche, un apartahotel y rutas de sendero para hacer con toda la familia, también con las mascotas.

En estas rutas de senderismo no solo encontramos naturaleza, sino que se pueden ver los restos de su industria. El Sendero Local de Las Menas es una ruta de 7 kilómetros, de dos horas y media de duración, señalizado durante el camino para que los visitantes estén guiados en todo momento.

Es la carretera A-1178 la que nos conduce hasta este enclave del municipio almeriense, a través de un zigzag de curvas que poco a poco van descubriendo sus peculiaridades.

Descubrir el origen del Indalo en la Cueva de los Letreros

Pinturas rupestres en la cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

Uno de los legados más importantes que dejaron nuestros antepasados y que hoy es el símbolo de Almería es el Indalo. Para descubrir esta figura enigmática del neolítico con unos 7.500 años de historia hay que visitar el lugar en el que apareció, la Cueva de los Letreros en Vélez-Blanco.

Se trata de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, por ser el conjunto de arte rupestre más amplio de Europa y uno de los más importantes de la península Ibérica, siendo uno de los tesoros arqueológicos de la provincia de Almería.

Tras dejar la A-92 a la altura de Vélez-Rubio, los indicativos de Patrimonio de la Humanidad señalan el camino en dirección norte por la A-317 hacia Vélez-Blanco. Desde esta encontraremos la indicación para llegar a la cueva.

Otro viaje, al centro de la tierra, en la Geoda de Pulpí

Geoda de Pulpí. | Geoda de Pulpí
Geoda Gigante de Pulpí. | Geoda de Pulpí

Otra joya de la provincia, situada bajo tierra, es la Geoda de Pulpí, la más grande de Europa y la mayor visitable de todo el mundo. Situada en el camino entre Pulpí y San Juan de los Terreros, en la pedanía pulpileña de Pilar de Jaravía, se encuentra al final del recorrido por la Mina Rica, en la que encontramos otra serie de tesoros minerales que llaman la atención de expertos de todo el mundo.

Tras bajar más de un centenar de escalones, se llega hasta la misma boca de la geoda gigante. Entonces es cuando hay que asomarse a través de una estrecha oquedad para ver una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. Gigantescos cristales de yeso tan transparentes que se puede ver a través de ellos. Una maravilla que, hoy por hoy, solo se puede ver en un lugar del mundo: Pulpí.

Pasear con camello en Pechina

Rutas en camello en Pechina, algo que ver en Almería con niños. | Almería Camels

Cerramos en el Área Metropolitana, haciendo una ruta en camello en Pechina que se completa con una serie de actividades. Así, además del paseo en camello, podremos peinarlos y darles de comer. Incluso, podremos participar en una charla y buscar un tesoro.

Para llegar, hay que tomar la salida 452 de la autovía A-7 (salida de Viator) y desde allí seguir en dirección a Pechina. Hay que andar con ojo y tomar el Camino Ramblín, coger luego la derecha y seguir recto. Aquí te lo explican con todo detalle.

La Plaza Vieja de Almería, zoco en época musulmana, acoge hoy el Ayuntamiento de Almería y el Monumento a «Los Coloraos», el conocido como ‘Pingurucho’

Las plazas tienen mucho qué decir de las ciudades. Es ese punto de reunión que delata las costumbres de sus habitantes. De eso la Plaza Vieja de Almería (Plaza de la Constitución) sabe más que cualquier otra, zoco como fue desde la época musulmana. Es un testigo vivo de la historia, naciendo casi a la vez que la propia ciudad y no siendo en balde el nombre por el que hoy se la conoce, aunque ha sido llamada de distintas formas dependiendo de la época. Esa es su esencia, sirviendo de reflejo de la cultura de aquellos que la transitaban.  

Casi encerrada en sí misma, sirve sin embargo de puente entre dos puntos clave de la ciudad. Lo lleva haciendo desde hace más de 1.000 años, cuando el califa omeya Abderramán III vio en Almería todo un mundo de posibilidades. Ya entonces conectaba la calle de la Mezquita Mayor hasta Puerta Purchena y la vía de lo que era la medina con el puerto. Hoy sus caminos siguen llevando hasta el pasado, dando una de sus salidas al conjunto monumental de la Alcazaba.

Origen árabe de la Plaza Vieja de Almería

Descanso en la Plaza Vieja. | Esperanza Murcia/QVEA

Resulta mágico imaginar estos lugares en otras épocas. Fantasear con sus vidas pasadas, así como la de las personas que por ella pasaban. Algunos de sus episodios son conocidos, como la celebración de los Juegos de Cañas que allí se hacía -un juego de origen árabe por el que recreaban acciones bélicas que seguían celebrando tras la Reconquista-, los ejercicios ecuestres que se practicaban o, incluso, en tiempos más modernos, las ‘merendillas’ antes de irse de parranda para ver a los toros. 

Es curioso porque podría pensarse que una plaza no tiene nada de especial. Pero hablamos de un lugar que ha resistido las religiones y regímenes políticos que han ido sucediéndose casi desde la fundación de la ciudad. Siempre ha sido un punto de encuentro, reuniendo a distintas culturas, algunas completamente diferentes, a lo largo de su existencia.

Remodelación de Trinidad Cuartara

Un paseo por la Plaza Vieja de Almería. | Esperanza Murcia/QVEA

Dejando atrás su origen musulmán, quedando la ciudad conquistada por los Reyes Católicos en 1489, comienza a ser lo que ahora es. Se traslada allí el Ayuntamiento, que sigue en el mismo lugar, y comienza a acoger eventos de la sociedad de toda clase: procesiones, desfiles militares, mercados –en un guiño de lo que comenzó siendo- o corridas de toros.

Siempre intocable, sin cambiar. No se toca nada de su aspecto hasta 1812, año de ‘La Pepa’, cuando el arquitecto Trinidad Cuartara, almeriense, ejecuta la remodelación que la convierte en la plaza que ha llegado a nuestros días.

La apariencia que se aprecia en nuestros tiempos nace a finales del siglo XIX, cuando se construyen los soportales de medio punto que la caracterizan con los rasgos típicos de las plazas cerradas y porticadas que entonces se estilaban.

Eso más las casas de dos plantas que se levantaron, cotizadísimas en la época donde era todo un lujo salir a sus balcones para contemplar la vida de lo que se conocía como la “nueva Almería”. Al cuerpo de los soportales se le acaban uniendo otros más: un segundo formado con estos balcones y un tercero compuesto por un ático. Aunque no son sus únicos elementos.

El Ayuntamiento y el Fandanguillo de Almería

Ayuntamiento de Almería y, al fondo, la Alcazaba. | Esperanza Murcia/QVEA

El Ayuntamiento de Almería se alza como el edificio más alto de la Plaza Vieja de Almería. No es casualidad. Se creó como un símbolo del poder político de la institución y del espíritu de la nueva sociedad almeriense que se gestaba a finales del XIX y principios del XX.

Los soportales del edificio se modificaron porque no necesitaban albergar más ningún mercado, que se situó junto al Paseo de Almería donde hoy está. De estilo ecléctico, la Casa Consistorial destaca por una torre compuesta de una cúpula semiesférica ocupada por un reloj, así como por el propio escudo de la entidad.

Pero esta torre también guarda un secreto: un carrillón que canta el ‘Fandanguillo de Almería’, de Gaspar Vivas, en honor a la ciudad. Cerrado por mucho tiempo por obras, desde hace unos años el consistorio volvió a recuperar su actividad, trasladando allí de nuevo la labor política y administrativa que es parte de la plaza y su identidad. 

El Pingurucho: Monumento a los Mártires de la Libertad («Los Coloraos»)

El ‘Pingurucho’ o Monumento a ‘Los Coloraos’. | Esperanza Murcia/QVEA

Si hay algo que llama la atención nada más pisar la Plaza Vieja de Almería es el Monumento a los Mártires de la Libertad, más conocido como el “pingurucho”.

El obelisco es un homenaje al “Pronunciamiento de Almería o de Los Coloraos”, nombre por el que llamaron a los 24 liberales que en agosto de 1824 aterrizaron con sus casacas rojas, de ahí el apodo, a la costa de Almería. Lo hicieron para manifestarse en contra el absolutismo de Fernando VII y a favor de ‘La Pepa’, la Constitución de 1812, pero les acabaron dando muerte por fusilamiento el mismo mes que llegaron.

Aunque al principio se levantó en Puerta Purchena, se trasladó en 1900 a la plaza, quedando derribado por el régimen franquista en 1943, matando de nuevo a «los Coloraos». Por petición popular se reconstruyó con mármol blanco de Macael en el mismo lugar donde debía de estar en 1988, por petición popular.

Hotel y baños termales para disfrutar

Rooftop de AIRE Hotel & Ancient Baths. | AIRE Hotel & Ancient Baths

La Plaza Vieja de Almería no es solo un lugar de tránsito o de gestiones, sino también un espacio para disfrutar. Uno se puede relajar en los baños termales que deleitaron a la mismísima Khalessi. Sí, a la gran Madre de Dragones encarnada por Emilia Clarke, que pudo recrearse en el placer de la relajación en AIRE Hotel & Ancient Baths.

Aunque desde allí, además de entregarse al poder sanador del agua, uno puede contemplar uno de los mejores atardeceres de la ciudad. Para vislumbrar los colores rosáceos y anaranjados del ocaso hay que subir a su terraza, desde la que se puede ver la asombrosa Alcazaba, el Cerro de San Cristóbal o parte del Convento de las Claras.

Un escenario de lujo para terminar babeando en sus bares de abajo, como el restaurante 4 Hojas de Juanjo Carabajal, una apuesta de cocina diferente aprovechando los productos de calidad de la tierra de Almería. Y es que cuando uno entra en la Plaza Vieja, lo encuentra todo allí.

Las Ánimas Benditas de Adra; Alcolea; el triángulo formado por Gérgal, Olula de Castro y Tahal; la Casa del Cine de Almería; la Cueva Carrión de María; Laroya y el Cerro del Espíritu Santo de Vera, lugares misteriosos que ver en Almería por Halloween

Nadie puede dudar que Almería es tierra de misterio. Será su variado paisaje, la orografía del terreno o la esencia de todas las culturas que por aquí han pasado, pero lo cierto es que un halo sobrenatural envuelve la provincia. Se podrían hacer mil y un recorridos en busca de sucesos inexplicables a lo largo y ancho de esta bella tierra aunque, por la cercanía con la festividad de Halloween, esta sería mi propuesta de lugares misteriosos que ver en Almería tocando las siete comarcas.

Las Ánimas Benditas de Adra

Las Ánimas Benditas de Adra, uno de los lugares misteriosos que ver en Almería. | Alberto Cerezuela
Las Ánimas Benditas de Adra. | Alberto Cerezuela

En Adra existe un rincón mágico, casi desconocido para los de fuera, que esconde a partes iguales devoción y misterio. Debajo del arco romano encontramos la pequeña Capilla de las Ánimas Benditas. Es habitual encontrar, a cualquier hora del día, una cola de personas esperando su turno para dejarles flores, pequeñas velitas o aceite para las mariposas. Lo importante es que siempre tengan luz, esa luz que las guíe hacia el Cielo ya que son almas que están en el Purgatorio. A cambio, los fieles piden salud para los suyos, trabajo o amor.

Sin embargo, no todo es bonito, puesto que si la persona no puede cumplir con lo prometido, las ánimas benditas irán a reclamarle la deuda, ya sea tocándole en la puerta de su casa a altas horas de la madrugada, posándose a los pies de la cama del deudor o recostadas junto a él, o incluso mediante un sobrenatural encuentro formado por una comitiva de almas en pena que vagan en busca de la luz.

 

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La Luz de Alcolea

Si nos adentramos en la Alpujarra Almeriense, nada más salir de Berja podemos asistir al avistamiento de una extraña luz. Lleva sucediendo desde la posguerra y se acentúa cuando llegan estas fechas. Hablo de la Luz de Alcolea, fenómeno que saltó a la prensa en la Semana Santa del año 87 cuando Cayetano Galafat la vio en su finca del paraje de Los Llanillos.

Paraje de Los Llanillos desde la casa de Gabriel Moya, en Alcolea. | Alberto Cerezuela

Cientos de personas se congregaron esos días en busca de una luz que adoptaba las dimensiones de un balón de baloncesto, era de color rojizo y planeaba sobre las cosechas a una altura de metro y medio. Ufólogos y expertos en la materia expusieron sus hipótesis, aunque el testimonio de Agustín ‘Pistolete’, un conocido vecino, puso sobre la mesa que esa luz provenía del candil que portaba un ser totalmente vestido de negro, al que no se le veía la cara, con una planta de más de dos metros de altura. Los lugareños lo llaman “el tío enlutao” y es mejor no encontrárselo en esa carretera.

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¿Fenómeno OVNI o espíritus de mineros?

Siguiendo la estela de las luces populares, en Los Filabres-Tabernas encontramos un peculiar triángulo formado por Gérgal, Olula de Castro y Tahal. Los avistamientos de extrañas luces se cuentan por centenares y se presentan, incluso, ante agentes de la policía.

Extrañas luces en Olula de Castro
Olula de Castro. | Alberto Cerezuela

Las zonas más propensas para ello son la iglesia de Tahal y el cerro de enfrente; la entrada del pueblo de Olula de Castro y los alrededores de Gérgal. Es frecuente, sobre todo en verano, encontrar grupos de aventureros en busca de esas luminarias que quizá no tengan nada que ver con el fenómeno OVNI, sino con los espíritus de los mineros que perecieron en esas veredas.

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Casa del Cine de Almería

Nos adentramos ahora en la capital almeriense, sin duda el lugar que más misterios encierra. En su comarca, lo fácil hubiera sido señalar el Teatro Cervantes o el Cortijo de San Patricio, en Gádor, donde ocurrió el crimen que ha dado pie a la leyenda del “hombre del saco”, mucho más real de lo que pensamos.

Pero a mí me gustaría hablar de la actual Casa del Cine, situado en una antigua finca denominada Santa Isabel, también conocida como el Cortijo Romero o el Cortijo Balmas. Precisamente fue el republicano Miguel Balmas quien compró el lugar en 1866, transformándolo con los años en un auténtico paraíso de recreo. Ya entrado el siglo XX, esa casa disponía de piscina, pistas de tenis y el mejor jardín privado de Almería.

En esa época empezaron las reuniones masónicas hospiciadas por José Romero Balmas, a las que acudían personajes como el filósofo Levi Strauss o el arqueólogo Luis Siret. Los fenómenos extraños más conocidos tuvieron lugar en la época dorada del cine en Almería. Los vivió Rainer Fassbinder, director alemán que rodó allí la película ‘Whity’ en 1971 y quien afirmó que la casa le hablaba y le obligaba a hacer cosas como asesinar o suicidarse.

Seguramente la casa también le habló a John Lennon, pues le inspiró para componer allí la canción ‘Strawberry fields forever’ en septiembre de 1966. La energía del lugar le transportó a Liverpool, al orfanato donde estuvo cuando era un niño, reviviendo muchos fantasmas de su pasado. Precisamente en la fiesta de cumpleaños del propio Lennon se vivieron fenómenos paranormales como el estallido de platos y vasos, armarios que se abrían solos, y dos mujeres vestidas de negro que bajaban las escaleras ante los ojos de Chynthia Lennon, el propio John o Ringo Starr. Por cierto, en ese jardín reposan los restos de Pauline Taurinya, comunista y espía de las Brigadas Internacionales. Vivió fenómenos inexplicables en ese lugar y quiso reposar eternamente allí.

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El vampiro de la Cueva Carrión

Corría la primavera de 1932 cuando un hombre, natural del pueblo de María, en la Comarca de Los Vélez, decidió secuestrar y decapitar a una niña de dos años para más tarde beberse su sangre. Estaba enfermo de tuberculosis y la incultura de esa época propició esta absurda creencia. Lo bautizaron como el “vampiro de la cueva Carrión”, pues fue en ese lugar donde cometió este atroz crimen (sin embargo, algunos lugareños ubican el escenario en la llamada ‘cueva del Gallego’). La infortunada pequeña era hija de Antonio López Sánchez, conocido como ‘el Olimpo’. Fue uno de los crímenes más sonados en la primera mitad del siglo XX.

Los fuegos de Laroya

Informe oficial de los fenómenos de Laroya.

A poco más de una hora y media de allí tenemos la población de Laroya, conocida especialmente por los extraños fuegos del diablo o combustiones espontáneas que se comenzaron el 16 de junio de 1945 cuando a María Martínez, de catorce años, se le incendió el mandil que llevaba puesto. Desde ese momento fueron 300 los incendios en el periodo de un mes, sin que a día de hoy haya explicación alguna.

Desde el Régimen enviaron a una comitiva de ingenieros y peritos capitaneados por José Cubillo Fluiters quienes, tras unos días de estudio, redactaron un informe de más de doscientas páginas en el que la única conclusión es que había que mirar al cielo para obtener una respuesta.

Fenómeno OVNI, combustiones espontáneas, la maldición del moro Jamá, quemado vivo por la inquisición o la presencia del semidios Reshef (ascua ardiente), venerado  por los cartagineses para que atacara a todo aquel que quisiera explotar esas tierras, fueron algunas de las teorías.

Manuel Medina, Antonia Ujaldón o Ramón Doménech son algunos de los testigos que veían como pequeñas llamas o bolitas voladoras se posaban en los enseres y producían fuegos. Más de uno tuvo que tirarse al suelo ante el ataque de algunas de ellas, que parecían cobrar vida. Algún ingeniero también huyó a su Madrid natal cuando se le incendiaron sus aparatos o hasta sus ropas. Sin duda, uno de los grandes misterios del siglo XX.

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El Cerro del Espíritu Santo de Vera

Termino este peculiar recorrido haciendo una visita al Cerro del Espíritu Santo en Vera, donde el 5 de marzo de 2011 un rayo decapitó al Cristo que se erige en ese místico enclave dejándonos unas espectaculares imágenes. Muchos vecinos lo tomaron como una advertencia divina de que algo malo iba a pasar, al igual que sucediese días antes del terremoto que destruyó el lugar el 9 de noviembre de 1518, cuando las campanas de la iglesia repicaban solas advirtiendo del mal augurio.

Cerro del Espíritu Santo, uno de los lugares misteriosos que ver en Almería
El Cristo del Espíritu Santo de Vera, decapitado por un rayo en 2011. | Domingo Ortiz

Casualidad o no, pocos días después de la caída del rayo se produjo el famoso terremoto de Lorca, a pocos kilómetros de allí. Pero la magia del lugar no termina aquí. Bajo ese cerro reposan los restos de más de cien personas, víctima del suceso del siglo XVI y de una epidemia posterior.

Y, por si fuera poco, en una casa cercana al lugar, el Día de los Difuntos de 1997 apareció una extraña teleplastia que aún hoy se mantiene imborrable. Una historia que trajo a diversos parapsicólogos a Vera y que nos ha dejado una impactante psicofonía para la posteridad.

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¿Me creen ahora cuando digo que Almería está impregnada por la magia del misterio?
* Alberto Cerezuela es escritor, investigador y director de la Editorial Círculo Rojo

Enclaustrada en el gigante azul, todo lo que le rodea es paisaje salvaje y virgen dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar

Huele a playa. A salitre. La trae la brisa de verano nada más bajar. Las montañas abren paso al mar hasta que asoman dos grandes peñones al fondo. Se ha llegado a La Isleta del Moro. Enclaustrada en el gigante azul, todo lo que le rodea es paisaje salvaje y virgen enmarcado dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. El camino hacia ella, pasando por Rodalquilar, es de postal. Como si de repente se tuviera la necesidad de fotografiar cada minuto que se pasa en el lugar.

No importa si se deja el coche en el descampado de la entrada, en el acantilado, o en el céntrico lavadero. Uno ya intuye que está en un pueblo, en realidad pedanía de Níjar, especial. Es de esos espacios que parecen sobrevivir al paso del tiempo, de casitas blancas, ventanas azules, flores y plantas variopintas que aguantan los años sin perder nada de su esencia. Es lo que tiene vivir rodeado de mar, que éste siempre envuelve la escena, dando a La Isleta del Moro ese carácter de pueblo marinero, pesquero aún, inmortal.

Barcos y los picos de Los Frailes, en La Isleta del Moro. | Esperanza Murcia/QVEA
Embarcaciones y Los Frailes, en La Isleta del Moro. | Esperanza Murcia/QVEA

Subida al Peñón Blanco

Si dejamos el coche en el aparcamiento de la entrada, nos encontramos de lleno con la playa del Peñón Blanco. Nada más llegar a la arena ya sabemos el por qué de su nombre, encontrándonos literalmente con la roca del mismo color en mitad, cerca de la orilla. De arena fina y aguas cristalinas, se encuentra rodeada de vegetación y montañas que, dependiendo de la hora en las que las bañe el sol, se perciben con tonalidades moradas fruto de su origen volcánico.

Después de un buen baño se recomienda abandonar la playa y, sin dejar atrás nunca el mar, subir hasta la cima del peñón. Es un recorrido intuitivo que bordea la pequeña costa del pueblo y para el que no se requiere más de cinco minutos. Las vistas son sencillamente espectaculares. Aunque no sea muy alto, se recomienda ir parando a lo largo del camino para vislumbrar el pueblo, el mar y los pequeños barcos que navegan por él a diferentes alturas.

Al llegar al final, si nos acercamos con cuidado, podremos ver pequeños acantilados de distintas tonalidades de azul y colores turquesas que nos adentrarán en lo más profundo del Mediterráneo. El ruido de las olas al romper contra las rocas y las gaviotas revoloteando alrededor transportan a otro mundo de calma y paz.

Embarcadero y mirador de La Isleta del Moro

Desandando nuestros pasos, al llegar abajo conviene seguir bordeando La Isleta hasta llegar al embarcadero que se ve desde la cima. Pequeñas barcas esperan en la entrada, desgastadas por la sal y de todos los colores y nombres, varadas en la orilla aguardando a que se las lleve de pesca. Una imagen mágica que es sello de La Isleta del Moro, que vio en esta su actividad económica principal muchos años atrás.

Aún persiste en la actualidad, siendo la visita a La Isleta del Moro una oportunidad perfecta de tomar pescado y marisco fresco, pero sí que ha decrecido en merced del turismo y la restauración que hoy les da de comer a la pequeña población residente.

Embarcadero de La Isleta. | Esperanza Murcia/QVEA

Así, resulta entrañable contemplar a los pescadores que aún se echan a la mar, una escena que se puede apreciar desde el espigón o el mirador que se encuentra a un par de minutos andando cuesta arriba. Desde este punto se puede observar a La Isleta con otra perspectiva, además de aprender, gracias a sus paneles informativos, sobre la pesca artesanal y la complicadísima tarea de “la varada”, así como de los abanicos aluviales que se repiten a lo largo del parque natural.

Estos abanicos se provocan por el contraste entre el relieve volcánico de la zona y la suave morfología de las depresiones litorales. Un cambio brusco en la pendiente por el que los cursos fluviales, al salir del frente montañoso, acumulan materiales que arrastran hasta formar cuerpos sedimentarios que generan este fenómeno.

Bajada al pueblo de La Isleta del Moro

Tras disfrutar las vistas desde el mirador, toca bajar hasta el pueblo de La Isleta del Moro. Si seguimos la calle hacia abajo, llegamos al mismo centro en el que se conserva un antiguo lavadero, donde todavía se puede encontrar a alguna que otra persona mayor lavando a mano la ropa. Es parte del encanto que se respira en La Isleta. Pequeñas señas de identidad que respetan su naturaleza de pueblo mediterráneo y las costumbres que nacen de ella.

Pueblo de La Isleta del Moro. | Esperanza Murcia/QVEA

Repartidos por toda esta zona hay varios centros de buceo, siendo una de las actividades más recomendadas en la visita a La Isleta. A modo de tiendas, hay varios puestos donde comprar souvenirs y comida. Encontramos los típicos de pulseras y otros más innovadores como el de Ocean Project, marca de ropa que reivindica la limpieza de las playas y mares, el de helados del desierto y hasta un ‘food truck’ para comer llamado ‘El Galleguiño’.

Y hablando de tener el estómago lleno, se puede disfrutar del buen pescaíto y marisco fresco a la par que se degusta una rica paella. Un lugar para hacerlo es el restaurante La Ola, con vistas a la playa y al peñón. Si se quiere continuar con una sobremesa, a un minuto andando se encuentra ‘Sobre la marcha’, para tomar una copa, merendar o despedir el día frente al mar.

Dos senderos desde La Isleta

Siguiendo este recorrido quedaría completa la visita a la Isleta del Moro, pero no tiene por qué acabar ahí. Hay varias rutas de senderismo que parten desde este enclave: el sendero hasta la playa de Los Escullos y el camino hasta la Cala de los Toros.

Dos sendas que en las temporadas de menos calor se pueden recorrer para conocer más a fondo el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Y, quién sabe, echándole imaginación quizás recorramos el mismo camino que anduvieron los piratas berberiscos que atracaban en la zona. Entre ellos, el caudillo Mohamed Arráez, que al llegar a este lugar la nombró ‘La Isleta del Moro Arraéz’. Por ese nombre se conoció mucho tiempo, hasta derivar al nombre actual.

La serie de HBO rodó diferentes escenas en Carboneras, Sorbas, Tabernas, Pechina y Almería capital

Hace 70 años que comenzó el idilio de Almería con el cine. En 1951, por primera vez los paisajes de la provincia acogían un rodaje: el de la película La llamada de África. Desde entonces son cientos los filmes, cortos, anuncios y videoclips que se han grabado en sus diferentes rincones. De entre los más recientes destaca la serie Juego de Tronos, que eligió hasta cinco lugares diferentes para recrear el universo de Poniente en el año 2015.

En el recorrido por los escenarios de Juego de Tronos en Almería, el viajero puede visitar la ciudad libre de Meereen, más allá del Mar Angosto; transitar el peligroso camino desértico hasta los pies de la Madre de las Montañas, para adentrarse en Vaes Dothrak, ciudad de las tribus dothraki; y disfrutar de los jardines del palacio de Lanza del Sol, en Dorne.

Esta ruta incluye cinco municipios almerienses: Carboneras, Sorbas, Tabernas, Pechina y Almería capital. Puede realizarse en el orden que se prefiera, aunque aquí se propone un itinerario partiendo desde el Levante Almeriense para finalizar en la capital. Con una sola jornada es suficiente y, sin duda, merece la pena para los amantes de ‘Juego de Tronos’ (cuidado, hay spoilers si no has visto la serie completa).

Torre de Mesa Roldán (Carboneras): la torre de Meereen

Reunión en mitad de la batalla. | HBO

El viaje comienza más allá del Mar Angosto, en la ciudad libre de Meereen, en la Bahía de los Esclavos. Los productores de la serie encontraron en la Torre de Mesa Roldán (Carboneras) el lugar ideal para uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería en el que ubicar la negociación entre Daenerys Targaryen y los esclavistas durante la batalla que mantienen.

Aparece en el capítulo nueve de la sexta temporada (La batalla de los bastardos). Los grandes amos y Daenerys junto a Tyrion, Gusano Gris y Missandei, se reúnen en medio de la batalla para negociar la rendición. De repente aparece Drogon volando sobre ellos y se posa sobre la Torre de Mesa Roldán. Es uno de los momentos más espectaculares de esa temporada y marca un punto de inflexión en toda la serie.

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La Torre de Mesa Roldán es una de las muchas infraestructuras defensivas que los musulmanes construyeron en la costa almeriense para vigilar la posible llegada de incursiones vikingas. Ya en el siglo IX se tiene constancia de que Abderramán II —cuarto emir omeya de Córdoba— asignó a los Banu Sirag la vigilancia de esta zona. No obstante, su aspecto actual, de “torre pezuña” data de 1766.

Está situada en un domo volcánico con cima plana, en las puertas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, junto a la famosa playa de los Muertos. Desde allí se puede divisar una panorámica espectacular de la costa del Cabo de Gata, el faro de Mesa Roldán y el municipio de Carboneras (no se ve Meereen y su pirámide, pero las vistas no están nada mal).

Por cierto, existen dos torres “gemelas” a esta de Mesa Roldán que también forman parte de la infraestructura defensiva del Levante Almeriense: la de Macenas, en Mojácar, y la de Villaricos.

Torre de Mesa Roldán, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | V. Visiedo P./Qué ver en Almería
Torre de Mesa Roldán. | V. Visiedo P./QVEA

Cómo llegar a la Torre de Mesa Roldán, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería

El acceso a la Torre de Mesa Roldán es muy sencillo, tanto a pie como en coche. Partiendo desde Carboneras hay que coger la carretera AL-5106 en dirección a Agua Amarga. Apenas seis minutos después de dejar el pueblo encontrarán a la derecha el aparcamiento de la playa de Los Muertos (hay un cruce de raqueta para hacer cambios de sentido). Justo allí hay una carretera a la izquierda que sube hacia la torre. Es un camino asfaltado, aunque algo irregular. En cinco minutos en coche se llega hasta la cima (cuidado, hay un momento en el que el camino se bifurca: debes seguir el de la izquierda).

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Cantera de yeso de Majadas Viejas (Sorbas): las puertas de Meereen

Nobles de Meereen asesinados por los Hijos de la Arpía. | HBO

La siguiente parada está a unos 40 kilómetros de distancia pero en la ficción es parte de la misma Meereen. En el espectacular paisaje de una de las canteras de yeso de Majadas Viejas (Sorbas) encontraron el lugar perfecto para situar las puertas de la ciudad custodiadas con esculturas gigantes de arpías.

Este lugar aparece también en el capítulo nueve de la sexta temporada, pero pasa muy desapercibido. Apenas se ve de fondo durante la lucha entre los Hijos de la Arpía y el grupo de dothrakis liderados por Daario Naharis. Pero merece la pena detenerse en esta cantera y ver el espectacular paisaje transformado por la mano del hombre durante décadas. Y es que de Sorbas se extraen cada año miles de millones de kilos de yeso que se exportan desde el puerto de Garrucha a todo el mundo.

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Con suerte puedes encontrar alguna cabra montesa paseando tranquilamente por la cantera. Además, si quieres hacer una parada en la zona, muy cerca está el Mirador de Urra, desde donde hay una impresionante perspectiva del Paraje Natural Karst en Yesos de Sorbas, en donde hay más de 1.000 cavidades excavadas en yeso, con gran cantidad de galerías repletas de estalactitas y estalagmitas, y con kilómetros de galerías excavadas en la roca de yeso, una roca cristalina. Las cuevas merecen una visita.  

Cómo llegar a las canteras de yeso de Sorbas

Cantera de Yeso en Sorbas, otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | V. Visiedo P./QVEA

Para seguir el viaje por los escenarios de Juego de Tronos en Almería, partiendo desde Mesa Roldán hay que tomar la carretera hacia Carboneras y desviarse a la izquierda antes de llegar al pueblo para tomar la N-341 que lleva hasta la Autovía del Mediterráneo A-7 (salida de la Venta del Pobre).

Una vez en la autovía en sentido Murcia/Vera, se toma la primera salida (504 Sorbas) para coger la carretera A-1102. Hay que continuar 6 kilómetros (unos 9 minutos) por una carretera sinuosa hasta que se llega a un cruce donde hay que girar a la izquierda hacia el camino señalado como “Cantera de yesos”. Es una carretera estrecha, asfaltada pero con el firme algo deteriorado. A apenas un kilómetro, a la izquierda se encuentra la cantera. El terreno está vallado, pero se puede detener el coche en el arcén y contemplar el paisaje.

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Otra opción para llegar a la cantera es ir por la N-340 y tomar carretera A-1102 en el cruce señalado como Los Molinos del Río Aguas. En este caso, el camino de “Cantera de yesos” quedaría a la derecha.

Rambla del Búho y la Tortuga (Desierto de Tabernas): camino hacia Vaes Dothrak

Los dothraki, en el Desierto de Tabernas. | HBO

Si hay un escenario cinematográfico por antonomasia en la provincia de Almería ese es el Desierto de Tabernas. Se han rodado cientos de películas, la mayoría de ellas de género western: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el feo y el malo (1966) y tantas otras.

Uno de los paisajes más impresionantes del desierto es la rambla del Búho, donde hay unas formaciones rocosas conocidas como la Tortuga. En este árido lugar rodó Steven Spielberg escenas de Indiana Jones y la última cruzada (1989)

En la sexta temporada de Juego de Tronos por allí pasaron los dothrakis con Daenerys cuando la llevaban cautiva hasta Vaes Dothrak, en los episodios uno y tres de la sexta temporada. Después, vuelve a aparecer en varios capítulos, cuando Ser Jorah Mormont y Daario Naharis van en busca de la “madre de dragones”. Echándole un poco de imaginación uno casi puede ver las enormes estatuas de los dos caballos rampantes sobre las montañas. Para el rodaje hicieron falta cientos de extras llegados desde toda Almería.

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Cómo llegar a la rambla del Búho

Es muy fácil llegar a la Rambla del Búho desde la N-340. Partiendo desde la cantera de yeso de Majadas Viejas, se coge la Nacional en dirección Sorbas/Tabernas. Hay que dejar atrás ambos pueblos y a poco menos de 1 kilómetro del centro urbano de Tabernas se ve un camino a la izquierda de la carretera con dos grandes carteles de Cinema Studios Fort Bravo. Hay que seguir ese camino (cuidado, porque está prohibido girar a la izquierda, así que debes buscar dónde dar la vuelta un poco más adelante en la N-340) y se pasa por debajo del puente por un camino de tierra que no siempre está en buenas condiciones (sobre todo si ha llovido).

Rambla del Búho en Tabernas. | V. Visiedo P./QVEA

Hay que avanzar por la pista de tierra hasta que el camino se divide en dos. Entonces hay que girar a la derecha (no te preocupes si te pasas el cruce, acabarías en Fort Bravo y podrás dar media vuelta) y adentrarse hacia la rambla del Búho por un camino bastante irregular.

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Paraje de El Chorrillo (Pechina): Vaes Dothrak

Paraje del Chorrillo como otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería
Vaes Dothrak, la ciudad de los dothrakis. | HBO

Siguiendo el mismo camino que hizo Daenerys Targaryen en cautividad se llega hasta Vaes Dothrak, la ciudad de los dothrakis situada junto a la Madre de las Montañas. Bueno, en realidad está en el paraje de El Chorrillo, en la localidad de Pechina. Un paisaje desértico que se había convertido unos años antes en Egipto para el rodaje de Exodus: Dioses y reyes (2014).

Tras grabarse la película dirigida por Ridley Scott parte de los decorados quedaron en pie y fueron reutilizados para Juego de Tronos. Un conjunto de chozas y calles de cartón piedra por las que se adentran Mormont y Naharis en busca de Daenerys. Merece la pena recorrerlo y hacerse unas fotos o, incluso, grabar algunos vídeos, pues es el único de los set de rodaje que permanecen en un estado similar al que puede verse en la serie.

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En este paraje de Pechina se rodó también una de las escenas más icónicas de la sexta temporada: el incendio del templo dothraki donde se reúne el dosh khaeleen (las antiguas khaleesis, esposas de los khal ya muertos).

Además, a escasos metros hay otros decorados de la serie Penny Dreadful, grabada solo unos meses después (en enero de 2016).

El paraje del Chorrillo ha sido escenario de Juego de Tronos y de otras producciones como Exodus o Penny Dreadful. | V. Visiedo P./QVEA

Cómo llegar al paraje del Chorrillo, otro de los escenarios de Juego de Tronos en Almería

Vaes Dothrak está cerca de la Rambla del Búho, pero no tanto como parece en la serie. Hay que volver a la N-340 en sentido Almería, hasta llegar a la conexión con la autovía A-92. Se coge en sentido Almería y a unos 11 kilómetros (6 minutos), se toma la salida 387 Pechina/Sierra Alhamilla. En la rotonda hay que ir en dirección Sierra Alhamilla (no hacia Pechina), por la AL-3100. Recorriendo otros 3 kilómetros (4 minutos), hay que estar atento al camino de tierra que se abre a la derecha (puede servir fijarse en que hay una caseta de alta tensión). Ese camino pedregoso lleva hasta los decorados.

Una vez que se llega a la caseta de alta tensión (tiene un grafiti que pone PEO), hay que tomar el camino de la derecha, que desciende hacia una rambla. Cuando se llega a abajo, hay una roca grande y se bifurca el sendero. Hay que ir hacia la derecha (si se toma el camino de la izquierda se llega a los decorados de Penny Dreadful).

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Alcazaba de Almería: Palacio de Lanza del Sol, Dorne

La Alcazaba de Almería, uno de los escenarios de Juego de Tronos en Almería. | HBO
La Alcazaba de Almería como palacio de los Martell. | HBO

La última parada es en el reino de Dorne, el más sureño de Poniente y que está gobernado por la Casa Martell. Para recrear uno sus jardines se eligió el patio de los Nenúfares de la Alcazaba de Almería (una temporada antes habían usado el Real Alcázar de Sevilla para Dorne).

Aparece en el primer capítulo de la temporada seis. Ellaria Arena asesina al rey Doran Martell en su propio palacio y ante la mirada impasible de sus soldados. Para el rodaje apenas tuvieron que colocar unas cuantas plantas más en el patio, algo de atrezzo y el escudo de los Martell sobre uno de los muros.

Patio de los Nenúfares de la Alcazaba de Almería. | V. Visiedo P./QVEA

La Alcazaba de Almería forma, junto al lienzo de muralla del cerro de San Cristóbal, uno de los más impresionantes conjuntos monumentales defensivos medievales de Al-Andalus. Sin embargo, el Patio de los Nenúfares es del siglo XX. Se construyó en la década de 1950, inspirado en ejemplos alhambrinos. La entrada a la Alcazaba es gratuita y merece la pena detenerse en conocer todos sus espacios.

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Cómo llegar a la Alcazaba de Almería

En poco más de 20 minutos se puede llegar desde Pechina a la Alcazaba de Almería. Hay que coger la autovía A-92 en sentido Almería. Y seguir luego por la A-7 en dirección Almería/Puerto/Málaga. Tras recorrer toda la circunvalación de Almería se toma la salida 438 Almería/Vía Parque/Puerto para entrar a la ciudad.

Se accede a Almería por la zona portuaria y el barrio de Pescadería. Hay que continuar por la carretera de Málaga, dejando el Parque Nicolás Salmerón a la izquierda, hasta llegar a la rotonda conocida como Fuente de los Peces, donde hay que girar a la izquierda. Luego solo hay que seguir por el paseo de San Luis, girar a la derecha por la calle de Reina y de nuevo a la izquierda por calle Almanzor. Siguiendo recto, a los pies de las murallas de la fortaleza, es fácil aparcar junto al Mesón Gitano.

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Una última parada tras el recorrido por los escenarios de Juego de Tronos en Almería

Una vez concluida la visita a la Alcazaba, no hay nada mejor que recuperar fuerzas yéndose de tapas por Almería. La primera parada puede ser en la tetería Almedina Baraka, justo frente a la entrada del conjunto monumental, donde se puede disfrutar de unas impresionantes vistas.

 

La estación, Cortijo Moreno, la iglesia de Santa María, Las Mascaranas, la romería del Potro, Los Peñoncillos y Villa María, siete elementos que ver en Huércal de Almería

Lindando con Almería capital, con la que comparte la Torre de Cárdenas, Huércal de Almería comienza a desquitarse de la etiqueta de ‘ciudad dormitorio’ y a mostrar un rico patrimonio que le ha llevado a colocarse en el mapa turístico provincial. Es mucho el patrimonio arquitectónico, arqueológico, etnográfico y natural que ver en Huércal de Almería, que se posiciona en los últimos tiempos, además, como destino de referencia para el deporte urbano.

Dentro de todo lo que hay que ver en Huércal de Almería, este recorrido va a pasar por lo que en la propia localidad se han definido como ‘Las 7 maravillas de Huércal de Almería’, elegidas por votación popular en una encuesta ideada durante los meses de confinamiento. Así, esta selección está escogida por sus propios vecinos, y si bien no sigue el ranking oficial, sí que se exponen de manera que permite recorrerla de manera ordenada:

Palacio y Cortijo de Las Mascaranas

Ayuntamento de Huércal de Almería. | Tito S./QVEA
El Palacio de Las Mascaranas es hoy sede del Ayuntamiento de Huércal de Almería. | Tito S./QVEA

El edificio que hoy alberga el Ayuntamiento de Huércal de Almería forma originariamente parte del Cortijo Fischer, construido a principios del siglo XX por una familia danesa, los Fischer, que lo utilizaron como residencia de verano (la principal la tenían en el Cortijo del Gobernador en Almería) y también para el trabajo de la uva, de la que eran exportadores.

Originariamente cercada hasta la carretera, de ahí el nombre de El Cercado que recibe el barrio, se puede acceder tanto desde esta, la A-1001 que baja desde Torrecárdenas hacia el casco antiguo (la indicación queda a la izquierda, en una zona ajardinada e inmediatamente anterior a una calistenia y rocódromo), como desde la N-340, indicada por una señal, algo escondida, eso sí, tras un arbusto, hacia el Ayuntamiento. Si tiráis por esta vía, estad atentos.

El nombre de Las Mascaranas le viene dado por una serie de mascarones redondos, que rodean el edificio por su parte superior, destinada en sus días al trigo. Durante la Guerra Civil, el cortijo fue requisado y utilizado como prisión, junto con la de El Ingenio en Almería. Tras la guerra, decayó la uva y el cortijo se abandonó.

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La estación de Huércal-Viator

La estación de Huércal-Viator es, y no lo decimos nosotros, sino los propios ciudadanos, la principal ‘maravilla’ que ver en Huércal de Almería. Un referente fundamental de la vida del último siglo en el municipio, que hoy alberga la sede de la Mancomunidad del Bajo Andarax y del Centro de Información de la Mujer de esta entidad.

Qué ver en Huércal de Almería: la estación de tren de Huércal. | Tito Sánchez Núñez/QVEA
Estación de tren de Huércal-Viator. | Tito S./QVEA

Se sitúa a la entrada del casco antiguo del municipio, llegando desde Almería a través de la misma carretera que se adentra en la localidad a través de El Cercado. Todo el conjunto en sí aglutina toda una infraestructura de equipamientos ferroviarios del municipio y que, si bien su uso es hoy en día administrativo, en 2020 y 2021 recuperó temporalmente su uso original, debido a las obras en la estación de tren de Almería.

El edificio principal es la estación de tren y consta de dos plantas. Junto con la estación de tren de Gádor, es la que mejor estado de conservación tiene hoy en día en la comarca del Bajo Andarax. Forman parte del conjunto, además, la caseta de ferroviarios, que pertenece a la Asociación de Amigos del Ferrocarril, y que alberga un museo del ferrocarril que se encuentra cerrado, y el muelle de carga.

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La iglesia de Santa María de Huércal de Almería

Iglesia de Santa María. | Ayto. Huércal de Almería
Iglesia de Santa María. | Ayto. Huércal de Almería

En la calle Real, a muy pocos metros de la estación de tren, la iglesia de Santa María es el monumento más antiguo que se conserva en Huércal de Almería. Se trata de una iglesia renacentista, de una nave de cajón y armadura mudéjar, de la que se conserva parte de la cabecera, hecha con cantería, similar a la iglesia de Santiago de Almería, y contrafuertes en ambos lados y portada renacentista que se presupone de la escuela de Juan de Orea, quien ya hiciera la de la Catedral de Almería, la misma iglesia de Santiago de la capital o la de San Ginés de Purchena.

En el siglo XVIII, a medida que crecía el municipio, se separó de la iglesia de San Sebastián de las Huertas de Almería, ampliándose con dos naves laterales barrocas, con material de mampostería más pobre, y sin cubrirse ya de armadura mudéjar. De esta época es también un Calvario, muy similar a los de la calle Soto y Almedina de Almería, que apreció al descubrir la fachada, y que se dirigía por la calle de Las Palmeras y Argar hacia el Cerro del Calvario. También se aumentó en esta época el campanario, que fue volado en la Guerra Civil.

En cuanto a imaginería, es de gran valor la titular, Santa María, una Inmaculada de gran tamaño del taller del Navas Parejo, mismo autor que la Virgen de las Angustias de Almería o el Corazón de Jesús del Cerro de San Cristóbal. Destacan igualmente un Corazón de Jesús de 1910; un Cristo de la Expiración, en la entrada, que ha sobrevivido a varios incendios, y un Niño Dios que procesiona el Sábado de Gloria.

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La araucaria y Cortijo Moreno

Patio interior de Cortijo Moreno, con la araucaria. | Tito S./QVEA

Cortijo Moreno es una hacienda residencial reconvertida en centro cultural a la que se puede acceder tanto por la calle Molineta como desde el Paseo del Generalife. En ambos casos, hay que continuar la calle Real y la estrecha calle del Pueblo y cruzar las vías del tren. Después hay que seguir estas de forma paralela y en dirección contraria a la que veníamos, hasta dar con estas calles.

Se trata de un antiguo terreno que fue propiedad de Antonio Moreno, con huertos y jardines reconvertidos hoy en huertos urbanos y un edificio de finales del siglo XVIII, si bien lo que queda hoy en día es de finales del XIX. En su portada principal, la que se accede por la calle Molineta, se encuentra una gigantesca y singular araucaria de 50 metros de altura y 3,2 metros de perímetro. Esta es visible desde la práctica totalidad del municipio y está perfectamente alineada con la puerta de la iglesia de Santa María, al otro lado de las vías del tren.

El edificio alberga hoy los estudios de la emisora municipal Candil Radio y, en la parte baja, el Centro de Interpretación Etnográfica de Huércal de Almería, el Museo del Esparto y el Centro de Información Juvenil, y su patio acoge diversos actos culturales, paredes que cobran vida con una colección de grafitis y los restos arqueológicos de dos grandes piedras de molino romanas procedentes de las zonas de Zamarula y Los Pinos, una de ellas utilizada en rituales en época romana.

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Lavadero de Los Peñoncillos

Lavadero de Los Peñoncillos, una de las ‘maravillas’ que ver en Huércal de Almería. | Tito S.

La forma más fácil de llegar al Lavadero de Los Peñoncillos es haciéndolo desde la carretera N-340a, desde el barrio de El Palomar, si bien hay que atravesar un camino privado, por lo que puede darse el caso de que algún día te lo encuentres cortado. Otra vía de acceso es desde el barrio Visiedo, cruzando el Cortijo Almazarilla. Una tercera opción es desde el barrio del Potro, por un camino que pasa por debajo de la autovía.

El Lavadero de Los Peñoncillos es el lavadero más grande y visible del municipio, de tres naves, la central en la que se ubicaban las pilas y los laterales donde las mujeres y gentes de todo el pueblo acudían a lavar. Contaba con dos accesos y la particularidad de que uno de los muros está embutido en el desnivel del terreno. Por el otro lado, se encuentran huecos rectangulares para ventilación.

Actualmente ha sido reformado por el Ayuntamiento, que lo quiere convertir en una zona expositiva, relacionada con un museo del agua al aire libre, así como en escenario de actividades culturales. En sus alrededores se van a habilitar aulas didácticas medioambientales.

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Romería del Potro por la Virgen del Carmen

Ermita del Potro en Huércal de Almería. | Tito S./QVEA

La del Potro es la única romería que todavía hoy perdura en Huércal de Almería. Se inició en los años 50 en torno a la primitiva ermita de la Virgen del Carmen en la entrada del pueblo. Esta, exactamente igual a la ermita de la Santa Cruz de Albox, terminó desapareciendo.

Es tanta la devoción de los huercalenses por la Virgen que es la que más hornacinas tiene por barrios. Mucha gente, de hecho, se sienta en las puertas de sus casas, sacando a la Virgen. De ahí que se construyera una nueva ermita en el barrio de Alcaraz, conocido hoy como barrio del Carmen, por la ermita, o, también, del Potro, por un conocido restaurante. El barrio está a las afueras de Huércal, llegando, desde Almería, por la N-340a hasta la rotonda de acceso a la autovía en dirección Málaga; por el pueblo, por la continuación de la calle Real, o, desde Los Peñoncillos, por el camino que pasa por debajo de la autovía.

El día 14 de julio, la imagen de la Virgen del Carmen se lleva hasta la iglesia de Santa María. Un día después, víspera de la celebración, toda la gente del barrio se acerca al pueblo. Tras la misa suben la imagen a una carroza y se la llevan de vuelta a la ermita, donde se vela durante el día 16.

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Ermita de La Peinada y Villa María

Villa María, un BIC que ver en Huércal de Almería. | Ayto Huércal de Almería
Villa María, un BIC que ver en Huércal de Almería. | Ayto Huércal de Almería

También junto a la autovía, entre las rotondas de acceso hacia Murcia y Málaga, se encuentra otro conjunto seleccionado como ‘maravilla’ que ver en Huércal de Almería. Se trata, además, del único Bien de Interés Cultural en Huércal de Almería, Villa María.

Villa María es un palacio modernista con tres fachadas triangulares en los que destacan sus pórticos con figuras de animales o azulejos, y un conjunto hidráulico a su alrededor, con una balsa redonda y otra cuadrada. Pertenece a una importante familia almeriense, los Vega Barranco. Aunque recientemente se han realizado allí grabaciones de películas, no se puede visitar al estar habitada durante gran parte del año.

Enfrente de este BIC, una ermita neoclásica, muy original, que algunos llaman ermita de la Peinada, otros ermita de San Antonio, ermita de la Auxiliadora e incluso ermita de la Paloma. Pertenece a lo que antiguamente fue la hacienda de La Pinada y es una ermita-panteón con una singular forma triangular. Uno de sus lados está pegado a un camino que hoy es privado e impide el acceso, otra pared está adosada al concesionario Hyundai y la parte trasera está situada sobre una acequia. Conserva sus pinturas originales y en la puerta tiene un atrio similar al que se puede ver en Cortijo del Fraile.

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También hay que ver en Huércal de Almería…

Os hemos presentado las siete ‘maravillas’ de Huércal de Almería, pero en esta localidad hay mucho más para ver: la torre de Cárdenas, que aparece en su escudo y que limita con Almería capital, desde donde se accede; la portada del Palacio de Boleas, que hoy luce en la fachada de la Biblioteca Municipal de Huércal de Almería, en la plaza de la Constitución, junto a la iglesia de Santa María; la Casa del Médico, la mejor representación de la arquitectura burguesa de la segunda mitad del siglo XIX en el municipio, situada entre la estación de tren y la iglesia; cuevas, yacimientos… Incluso el festival de música decano de la provincia de Almería, Candil Rock, que opta a ser declarado como Evento de Interés Turístico, forma parte también de todo aquello que tienes que ver en Huércal de Almería.

Una ‘maravilla’ también para comer

Fuera de carta, terminado este paseo encontramos una ‘maravilla’ más, en este caso tanto por sus salones y jardines como por su gastronomía, en el Restaurante Casa Rafael. Tomando nuevamente la carretera N-340a en dirección a Benahadux, veremos este conocido y espectacular restaurante a mano izquierda. Si hacemos completa la rotonda del acueducto de Zamarula y regresamos en dirección a Huércal de Almería, a pocos metros podremos acceder al restaurante. Un consejo: no te vayas sin probar el bacalao ‘a la manera’ de Rafael.