Este templo albojense alberga la imagen de la Virgen del Saliente, y es uno de los centros de peregrinación más importantes

La joya arquitectónica de Albox tiene nombre propio y está alzada sobre una historia apasionante, leyendas y puro arte que envuelven a todos sus visitantes. Es una conjunción de ingredientes que cada año hacen que miles de personas se rindan a sus encantos. Se trata del Santuario de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente, conocido popularmente como el Santuario del Saliente.

Este templo albojense alberga la imagen de la Virgen del Saliente, o ‘La Pequeñica’, y es uno de los centros de peregrinación más importantes del suroeste español. Sin duda, si te estás preguntando qué visitar en la Comarca del Almanzora de Almería, esta es una parada obligatoria.

¿Quieres descubrir por qué el Santuario del Saliente es la joya de la corona de las Iglesias de Albox?

Cómo llegar al Santuario del Saliente de Albox

El Santuario del Saliente se encuentra en uno de los picos más altos de la Comarca del Almanzora. Desde allí, abrazado por un frondoso paisaje verde, casi parece que se pueda tocar el cielo. Esta obra de arte está ubicada a poco más de 20 kilómetros del pueblo de Albox, a unos 32 minutos en coche desde el centro de la ciudad.

Comenzamos la ruta sumergiéndonos en un camino de curvas cerradas, que nos van descubriendo a su paso escenarios que querrás guardar en tu retina para siempre. Imágenes que tan solo son una pista del monumento que nos espera en nuestro destino.
Para llegar al Santuario del Saliente de Albox hay que coger la carretera AL-7100, atravesando en primer lugar la pedanía de San Roque, y continuando por Locaiba, el Llano de Los Olleres, Las Pocicas, el Saliente Bajo, las Pocicas y el Caserío El Lugarico. A los lados del camino podemos ver cortijos y casas modernos y clásicos donde muchos albojenses hacen su vida, un poco más alejados del bullicio urbano.

Los Aceiteros es la pedanía más cercana al santuario de Albox, y nos advierte de que ya estamos muy cerca de nuestro destino, al que también precede la Cueva Sima del Saliente. Y allí, en la carretera AL-7100, en el Saliente Alto, vislumbramos el majestuoso Santuario del Saliente de Albox, encontrando respuesta a por qué es uno de los sitios imprescindibles que ver en la Comarca del Almanzora de Almería.

El paisaje que conduce hasta el monumento. | Mª José Martínez/QVEA

Uno de los monasterios más grandes de Andalucía

El Santuario de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente se construyó en las últimas décadas del siglo XVIII, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los centros de peregrinación más importantes de España. Tal es así que, en el año 1992, fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

Este templo de la Comarca del Almanzora fue construido sobre una antigua ermita erigida en el poblado prehistórico de Monterroel. Fue uno de los enclaves más privilegiados para los primeros asentamientos humanos gracias a su localización en la ruta que discurría desde la Comarca de Los Vélez hasta el Valle del Almanzora.

La planta de este santuario, de estilo barroco en transición hacia el neoclásico, tiene forma rectangular y mide aproximadamente 46 metros de largo por cincuenta metros de ancho. Desde la explanada del Roel se levanta la fachada principal, que está bordeada por unos muros de contención, y donde se disponen las dos puertas que están abiertas al atrio del monumento y al portal del claustro. Asimismo, la tribuna enmarca la hornacina central. Junto al templo, de forma adosada, se encuentran las dependencias del capellán, que están coronadas por un balcón de forja que no deja a nadie indiferente ante tanto derroche artístico.

El Pozo de los Deseos

Dentro del recinto, en el centro del patio entorno al que dispone el monumento, está el pozo de los deseos. Con estructura poligonal, era el encargado de abastecer con agua a los habitantes del monasterio y, en la actualidad, es el foco de muchas leyendas. Una de las más conocidas es la de echar tantos granos de trigo como personas a las que quieras desearle fuerza y salud. Pero, la más extendida es la de pedir un deseo y posteriormente lanzar una moneda.

Pozo de los Deseos en el Santuario del Saliente
Pozo de los Deseos en el centro del patio del Santuario del Saliente. | Mª José Martínez/QVEA

La Romería del Saliente, cita obligatoria con ‘La Pequeñica’

El 8 de septiembre es una fecha grabada a fuego en el calendario de los vecinos de Albox, y de otros muchos pueblos de la Comarca del Almanzora. La razón es que este es el día en el que se celebra la peregrinación religiosa, aunque comienza en las vísperas, que discurre desde la Plaza Mayor de Albox con destino al Santuario del Saliente.

Los romeros también parten desde diferentes puntos de las comarcas vecinas, haciendo el camino a pie. El fervor religioso se palpa en muchos de los sacrificios de los peregrinos, como es hacer el camino descalzos, incluso de rodillas, para que la virgen cumpla sus plegarias.

Miles y miles de peregrinos caminan unidos para visitar a la Virgen del Saliente, recorriendo la Rambla y disfrutando de jornadas inolvidables de convivencia. Tal es su importancia que esta fiesta fue declarada de Interés Turístico Andaluz en el año 2002.

Los peregrinos piden sus deseos a la Virgen del Saliente. | Mª José Martínez/QVEA

Antes de que amanezca ese mismo 8 de septiembre, ya en la basílica, se celebran misas ininterrumpidas hasta el mediodía. En ese momento se reza el Ángelus y se hace la procesión de la imagen coronada por los alrededores del Santuario del Saliente de Albox, continuando con las celebraciones litúrgicas hasta últimas horas de la tarde.

¿Qué simboliza la Virgen del Saliente de Albox (La Pequeñica)?

La Virgen del Saliente, conocida también como La Pequeñica, es una iconografía que simboliza la visión del capítulo 12 del Apocalipsis. Tradicionalmente la Iglesia ha visto en ella la figura de María o de la propia iglesia, asociada a la victoria de Jesucristo sobre la muerte y sobre el pecado.

Interior del Santuario del Saliente de Albox
Interior de la Iglesia del Saliente de Albox. | Mª José Martínez/QVEA

La imagen de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente es una talla de estilo barroco, de madera de tilo policromada, y de tan solo 58 centímetros. Es por ello que coloquialmente se refieren a ella como ‘La Pequeñica’. Lo cierto es que no se conoce exactamente cuando fue creada, pero, se piensa que debió ser a principios del siglo XVIII.

Virgen del Saliente. | Ayuntamiento de Albox

La Virgen del Saliente es sin duda una gran símbolo de veneración y cariño de muchos devotos de la Comarca del Almanzora. Además, son muchas las leyendas que se han propagado en torno a esta figura. Una de las más conocidas es la que cuenta que todo comenzó en el siglo XVII, con la aparición de la Virgen acompaña por unos cantos celestiales a un pastor de la zona, llamado Lázaro de Martos. Las autoridades eclesiásticas de la época mandaron a construir en el lugar una pequeña ermita. Sin embargo, la gran afluencia de peregrinos les obligó a levantar el actual Monasterio en el año 1769. Lázaro de Martos se convirtió en sacerdote tras esta aparición en mitad de una noche tempestuosa en la sierra albojense.

El Saliente, pura inspiración para el pintor Andrés García Ibáñez

El pintor Andrés García Ibáñez reside en Olula del Río. Sin embargo, sus padres, Pablo García López y María Dolores Ibáñez procedían de Albox. Esto ha hecho que el artista esté estrechamente vinculado a este pueblo almeriense, y haya dedicado muchas de sus obras a plasmar la belleza del Saliente.

Estas son, por ejemplo, ‘El Santuario del Saliente desde los Dientes de la Vieja’, la ‘Rambla del Saliente en invierno’, las ‘Ramblas del Saliente en verano’, ‘Subida al Santuario, El Saliente’, ‘Vista lateral del Santuario, el Saliente’, ‘Claustro del Santuario del Saliente’, o ‘El Santuario del Saliente. Fachada principal’, entre otras muchas.

El Museo Ibáñez está situado en la Ciudad de la Cultura de Olula del Río. Exactamente, en la Calle Museo número 7 de la localidad almeriense. En este complejo también se puede visitar el Centro de Fotografía Pérez Siquier, que no puedes perderte.

Colección El Saliente. | Museo Casa Ibáñez

Dónde comer y dormir en el Saliente de Albox

Si quieres coronar la experiencia de visitar el Santuario del Saliente de Albox, te recomendamos visitar la Hospedería del Saliente, que está ubicada en el mismo recinto. Cuenta con trece habitaciones rodeadas por su historia y naturaleza única. Es más, está considerada como Patrimonio Nacional de Interés Cultural porque está justamente en el Santuario.

El complejo cuenta con una posada y un restaurante. | Mª José Martínez/QVEA

Esto no es todo, porque si además quieres disfrutar de la gastronomía albojense y de la Comarca del Almanzora, el Restaurante Virgen del Saliente, también en este complejo, ofrece platos regionales tradicionales. Además, cuenta con una terraza desde donde gozar de sus paisajes de película.

La Torre del Reloj, dos ermitas, una multitud de fuentes y el lavadero, entre lo que ver en Nacimiento

El río Nacimiento es uno de los elementos más significativos de la geografía almeriense, ya que da nombre tanto al municipio que atraviesa como a toda una comarca. Situado a más de 800 metros de altitud, cuenta con una buena superficie para realizar diferentes rutas senderistas por todo el término municipal, en el que os mostramos qué ver en Nacimiento en su centro urbano, al que hay que sumar una docena de pedanías.

Cómo llegar a Nacimiento

Para llegar a Nacimiento hay que hacerlo desde la autovía A-92, tomando la salida 352 y buscando desde ahí la AL-4403. Durante el trayecto, molinos de energía eólica dibujan un paisaje de aire moderno y ecológico. Si se ha venido desde Almería, además, el visitante habrá dejado atrás tanto el desierto de Tabernas como Gérgal y su castillo, poco antes de tomar la salida.

Entramos a Nacimiento por una de las calles más extensas del municipio como es la calle Real. En las casas, puertas terminadas en arcos, aldabones (precursores de los timbres), imágenes religiosas en las fachadas, indalos, cruces de madera y dibujos de granadas en los letreros que evocan el pasado del Reino de Granada.

En este paseo, nos encontramos con una de las primeras fuentes, la de El Juncal, que forma parte de los componentes que identifican al municipio. Muchas de ellas de forma decorativa, simbolizan los manantiales que nacen en este municipio. La calle Real desemboca en la plaza Doctor José Muriana Galindo, siguiente parada del paseo.

La Casa de los Diezmos y la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias

Al llegar a la plaza nos encontramos dos edificios históricos: la Casa de los Diezmos y la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.

La Casa de los Diezmos, también conocida como Casa del Diezmo del Señor de Gor (dependía de este señor y del Bolodui, ya que Nacimiento perteneció a Alboloduy hasta 1870), data del siglo XVI-XVII. Cuenta con tres plantas y un tejado y es muy similar a una fortaleza. En su fachada principal destaca el escudo con un león, un dragón y varias armas.

Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. | Javier Cortés/QVEA

En el interior de la plaza vemos la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. Esta iglesia, que empezó a construirse en el siglo XVIII, es de estilo barroco con toques mudéjares. En la portada central, el patrón de Nacimiento, San Miguel Arcángel. Arriba, dos ojos de buey en tonos blancos y azulados parecen observarnos. El templo fue reformado en 1970.

Al lado de la iglesia se encuentra el Ayuntamiento y una oficina de información al peregrino, siendo Nacimiento punto de paso del Camino Mozárabe de Santiago que arranca en la plaza de la Catedral de Almería. Si seguimos rectos, nos encontramos con la plaza del General González, donde se realiza el mercado cada martes. A su derecha, otra fuente, la de Los Martínez.

Nacimiento: la importancia del agua

Lavadero de Nacimiento. | Javier Cortés/QVEA

Continuamos por la calle Polavieja, siguiendo el Camino Mozárabe. Un cruce nos lleva a dos lugares de interés próximos. Uno es el lavadero, donde se lavaba la ropa en el municipio y que constituía un importante espacio social donde conversar. Fue construido a lo largo de la década de los 50.

Al lado se encuentra la Fuente de los Ocho Caños, que desde el siglo XIX abastece de agua a la población y cuenta con una ornamentación conservada desde esa época (la fuente se rehabilitó en 2005 respetando su singularidad).

Volvemos a la calle Polavieja y nos encontramos uno de los árboles más antiguos de Nacimiento. Este árbol tiene una ‘propiedad divina’ y es que es un apoyo para los habitantes para situar a forasteros. Junto a este árbol centenario, un panel nos indica cómo llegar a diferentes lugares del municipio.

El Barranco del Moro, un lugar que ver en Nacimiento

Llegamos al Barranco del Moro, uno de los lugares más concurridos y que ver en Nacimiento por varios motivos: las magníficas panorámicas del pueblo, la continuación del Camino Mozárabe, las vistas del Peñón de la Virgen, donde podemos encontrarnos cabras montesas, jabalíes o zorros, y la ermita de las Ánimas. Aquí nos paramos un momento.

A esta pequeña ermita, similar a una pequeña capilla, suelen asistir los habitantes para rezar y llevar ofrendas. En el interior de la misma podemos ver un cuadro con las ánimas, la Virgen del Carmen y un crucifijo, flores y velas.

Continuando nuestro camino, nos encontramos otra fuente, La Venta. Y ya desde ahí los peregrinos que vengan a Nacimiento con el objetivo de seguir por el camino mozárabe continúan hasta llegar al municipio más cercano.

Una ruta biosaludable por Nacimiento

Girando hacia la derecha nos encontramos con la ruta biosaludable o ‘El Carril’. Un recorrido renovado con vallas y farolas que lo iluminan si hacemos la ruta de noche. Desde los aparcamientos públicos, visualizamos la ermita de la Cruz de Mayo. Este templo, que data del siglo XVIII y se ubica en lo alto del cerro, cuenta con una peculiaridad: todos los días del mes de mayo se sube a rezarle a la Santa Cruz a las tres de la tarde, con una oración para cada día.

Torre del Reloj de Nacimiento. | Javier Cortés/QVEA

Desde los aparcamientos públicos bajamos por la estrecha calle Vapor y continuamos por la calle Moral, pasando por el Centro de Día en el que los vecinos pueden conectarse a internet y realizar talleres culturales. Continuando por la calle Correo, divisamos a lo lejos la Torre del Reloj. Esta torre se construyó a finales del siglo XIX y sigue funcionando desde entonces.

Por cierto, si eres uno de los ‘románticos’ de lo ‘vintage’, en esta zona podrás encontrar una de las pocas cabinas telefónicas que quedan en la provincia de Almería.

Dónde comer en Nacimiento

Al lado de la Torre del Reloj se encuentra la Carnicería Caños, con productos de la zona, y el Bar Centro, llevado por una pareja agradable de ciudadanos argentinos. A su amplia gama de tostadas hay que sumar una gran variedad de tapas como jibia en salsa, merluza en salsa verde, secreto y mollejas. Además, en este local se hacen algunas fiestas en torno a la gastronomía, con días de comida argentina o mexicana a los que se acercan comensales de toda la comarca.

Pedanías que ver en Nacimiento

Nacimiento no se acaba aquí, sino que cuenta con casi una decena de pedanías. Entre las más destacadas se encuentran Venta del Pino; Rambla Encina, el barrio más importante del municipio, que contaba con más de una treintena de casas antiguas; Rojas (buenas vistas cercana a Baza), Gilma, que recibe a muchos visitantes en sus fiestas de San Marcos, en abril; Los Sanchos y Los García. En el municipio destacan las hogueras de San Antón, a mediados de enero; sus fiestas veraniegas a principios de agosto y las fiestas patronales en honor a San Miguel, el 29 de septiembre.

El imaginario popular cataloga a Almería como un territorio árido y seco, sin duda influido por la imponente presencia del desierto de Tabernas. Sin embargo, la extraordinaria riqueza ambiental de la provincia desdice de mil maneras aquel irreal estereotipo.

Una costa extensa y profusa en tesoros naturales, con playas vírgenes y envidiables fondos marinos; humedales que suponen verdaderas explosiones de biodiversidad y lugares de paso y estancia obligado para decenas de especies de aves; ríos y sierras que atraviesan la provincia en todas sus latitudes.

Y, por supuesto, el agua, el más esencial de los elementos, capaz de vertebrar los territorios a su paso, como sucede en uno de los enclaves más históricos y señoriales de Almería: Berja, irrigada por decenas de fuentes y manantiales que explican el por qué de su dispersión a través de un extenso término municipal.

Berja, una visita imprescindible en Almería

Ubicada en la frontera entre el Mediterráneo y las altas cumbres de Sierra Nevada, premiada con una fértil vega donde proliferan naranjos, parrales y almendros, y al pie de la Sierra de Gádor, su configuración, dispersa entre el núcleo principal y distintos barrios, cortijadas y pedanías periféricas, está estrechamente relacionada con la presencia de las fuentes y manantiales de agua. En las cercanías de estas fue estableciéndose la población y está constatado que el lugar está habitado desde las épocas íbera y fenicia.

Uno de los rincones más bonitos de Berja, en la Fuente del Oro. | Anyo/QVEA

La antigua Vergis de los romanos fue también un enclave predilecto para los musulmanes. Para todos ellos influyó decisivamente la presencia de agua y la gran riqueza mineral del lugar, propiciada por su ubicación en la sierra de Gádor. Conocer las fuentes de Berja es entender a su vez este fantástico enclave almeriense, que cuenta con numerosos atractivos tanto monumentales como naturales para ver y para disfrutar.

Así que, seguramente, la mejor manera de visitar los principales rincones virgitanos es hacerlo a través de su Ruta de las Fuentes de Berja. Esta se divide a su vez en dos recorridos, al encontrarse repartidas por todo el municipio, tanto en su núcleo principal como en sus diez pedanías y barrios: Benejí, Alcaudique, San Roque, Peñarrodada, Castala, El Río Chico, El Río Grande, Hirmes, El Cid y Chirán.

En total, el Ayuntamiento de Berja recoge catalogadas hasta 41 fuentes en todo su término municipal. Repasaremos hoy las que podemos visitar a pie en el casco urbano y su entorno más próximo. Un recorrido que permite al viajero conocer los principales enclaves del núcleo principal virgitano.

Cómo llegar a Berja

Si tomamos la capital de Almería como punto de inicio, la mejor forma de llegar a Berja será a través de la autovía A7, o del Mediterráneo, que tomaremos en dirección Motril-Málaga, para abandonarla en la salida 406 Ejido Oeste/Dalías. Siguiendo las indicaciones, saldremos de El Ejido atravesando Pampanico, camino de Dalías. Dejaremos esta población a nuestra derecha antes de alcanzar el municipio de Berja, al que llegaremos por su lado este. La distancia entre la capital y Berja es de 55 kilómetros.

Si, por el contrario, llegamos desde la costa de Granada, el camino más rápido nos conducirá a abandonar la A7 en la salida 391 Adra/Berja, desde donde la carretera conduce directamente a Berja, a la que se accede por el sur.

Inicio de la Ruta de las Fuentes de Berja

Es casi obligado iniciar nuestra ruta por las fuentes de Berja desde su Oficina de Turismo, que se encuentra situada en la Torre de los Enciso, en la calle del Agua, en pleno centro histórico de Berja. Su horario de apertura es de 10:30 a 14:00 horas, de martes a sábados.

Allí podremos conseguir los mapas que nos ayudarán en nuestra tarea de ir dando una a una con todas las fuentes del pueblo. También encontraremos toda la información del rico patrimonio virgitano y de la comarca de la Alpujarra.

Oficina de Turismo, inicio de la ruta de las Fuentes de Berja
Exterior de la Oficina de Turismo de Berja, en la calle del Agua. | Anyo/QVEA

La ruta urbana comprende 15 fuentes, repartidas a través de los cuatro tramos en los que, a su vez, se encuentra dividida, siempre en el núcleo principal de Berja. La haremos a pie tomando como punto de partida la propia oficina turística. De esta forma, podremos ir descubriendo los grandes tesoros que posee Berja.

Así, el primero de ellos es la propia Torre de los Enciso. Se trata de la única torre fortaleza privada que se conserva en toda la Alpujarra y que data del siglo XVI. Además de la Oficina de Turismo, acoge un Museo de Sitio, que recoge la memoria histórica del convulso siglo XVI, marcado por el episodio de la expulsión de los moriscos.

Tramos 1 y 2: Los 16 caños del centro histórico y la antigua entrada a Berja

Molino del Perrillo. | Anyo/QVEA

Las dos primeras fuentes que visitaremos nos permitirán admirar dos de los edificios, sin duda, más emblemáticos de Berja. Uno, su Iglesia de la Anunciación; otro, el espectacular Ayuntamiento, sitos ambos muy cerca de la Torre de los Enciso.

Al salir de la Oficina de Turismo pasaremos junto al Molino del Perrillo, un edificio recién restaurado que data de 1863 y es el más fiel ejemplo de la arquitectura doméstica y burguesa virgitana, donde se encuentran además la Biblioteca, el Archivo y el Centro Virgitano de Estudios Históricos. Temporalmente, se ofrecen aquí los servicios de la Oficina de Turismo.

Fuente de la Cárcel. | Anyo/QVEA

Seguiremos bajando la emblemática calle del Agua y, girando a la derecha, accederemos al lateral del templo. Este se erigió originalmente en 1530 sobre una antigua mezquita. El actual data de 1879, de estilo neoclásico y caracterizado por sus dos imponentes torres y una planta con tres naves. Llegaremos entonces a la Fuente de la Cárcel, que data de 1867 y que se encontraba en el patio del presidio del partido judicial, con objeto de que los presos pudieran beber agua.

Fuente de los 16 Caños. | Anyo/QVEA

Y bajando la escalinata de la iglesia llegaremos a la Plaza de la Constitución (en obras en el arranque de 2022), donde encontraremos la más monumental de las fuentes virgitanas, la de los 16 Caños, que preside a su vez la plaza central del municipio y data de 1859, surgida con una función más ornamental que práctica, rodeada por cuatro escalones y con un estanque en forma de corona circular.

Proseguiremos esta primera parte del recorrido saliendo hacia la cercana y fabulosa Plaza Porticada. Está situada apenas a unos pasos de aquella y es la única de toda la provincia de Almería que se mantiene íntegra y reconstruida.

Plaza Porticada de Berja en la Ruta de las Fuentes de Berja
Plaza Porticada de Berja. | Anyo/QVEA
Fuentes del Macho y de la Hembra. | Anyo/QVEA

Pasearla tranquilamente y tomar algo sentados en alguna de sus terrazas es un plan obligado en nuestra visita a Berja. Data de 1860 y presenta soportales con 37 arcos de medio punto. Y en cada uno de sus extremos, dos pequeñas fuentes enfrentadas, las del Macho y de la Hembra, con sendos bajorrelieves de águilas con las alas desplegadas, perfectas para beber y refrescarse.

En su entorno se encuentra además el Museo de la Semana Santa y la Religiosidad Popular de Berja, inaugurado en 2019 y que gira en torno a las cofradías virgitanas, que cada año configuran una de las Semanas Santas más importantes y con mayor número de procesiones de Almería.

Muestra una réplica exacta del sarcófago romano de Alcaudique, cuyo original está expuesto en el Museo Arqueológico Nacional (Siglo IV), así como restos originales del tabernáculo de la iglesia de Berja que fue destruida por un terremoto en 1804.

Y para finalizar este primer tramo de la ruta urbana por las fuentes de Berja, visitaremos primero la fuente que recibía a los visitantes que llegaban a Berja desde Adra, y otro ejemplo de monumentalidad virgitana, la Fuente de Toro, que incluso le da nombre a su barrio, situado entre los de Matadero, Pago y Los Cobos.

Para llegar desde la Plaza Porticada caminaremos apenas cinco minutos, volviendo sobre nuestros pasos para contemplar nuevamente la icónica imagen de la iglesia y el Ayuntamiento.Atravesamos la Plaza de la Constitución y descendemos otra de las calles importantes de Berja, la calle Goya.

Llegaremos entonces a esta fuente neoclásica del siglo XVII que cuenta con dos pilares a distintas alturas, pensados para que bebieran de uno las personas y de otro los animales.

Después, nos merecerá la pena seguir descendiendo en dirección sur. Dejaremos a nuestra izquierda el conjunto arqueológico de Villavieja. Allí se encuentran los restos de la imponente Alcazaba homónima, que fue la segunda fortaleza árabe en extensión de la provincia. Alcanzaremos otras dos fuentes que se ubican en esta zona, camino de la barriada de San Roque: las fuentes de Ramales y la Encrucijada de Pago.

Tramos 3 y 4: camino a la Ermita y la Sierra de Gádor

Caminando tras las fuentes de Berja hemos abandonado el núcleo principal. Para encontrar las restantes que pertenecen al entramado urbano, aunque progresivamente más alejadas del centro, deberemos volver a la Plaza Porticada como punto de encuentro. Desde aquí marcharemos en este caso en sentido contrario (norte-nordeste) al anterior. Nuestro recorrido callejeando por Berja nos encamina hacia el fastuoso Teatro Municipal, a través de la calle Alcántara. En su entorno se encuentra la Fuente de Don Emilio.

Fuente de Don Emilio, junto al Teatro Ciudad de Berja. | Anyo/QVEA

Esta fuente toma el nombre del antiguo propietario de la casa a la que se adosa. Esto era muy común en Berja en los siglos XVIII y XIX, nombrar los lugares en función de las personas que vivían allí. Ello también sucede, si seguimos hacia la carretera A-358 y la cruzamos, con el Marqués de Iniza, que tiene su calle, su casa-palacio y, claro, su Fuente del Marqués.

Y al final de esta calle, en dirección siempre hacia la imperdible sierra de Gádor, alcanzaremos la fuente de la Placeta de la Saliva, en la confluencia entre cuatro vías virgitanas y una de las que tradicionalmente ha gozado de mayor abundancia y caudal de agua.

Fuente de la Placeta de la Saliva, en la Ruta de las Fuentes de Berja
Fuente de la Placeta de la Saliva. | Anyo/QVEA

La de la Saliva significará el final del tramo 3 y el punto de inicio del 4, que comprende tres emblemáticas fuentes virgitanas distintas a las anteriores y muy importantes todas ellas: las del Almez, La Higuera y el Oro. Todas se encuentran muy cercanas entre sí y a mitad de camino a uno de los lugares de mayor devoción no ya de Berja, sino de toda la provincia de Almería: la ermita de la Virgen de Gádor.

La primera de ellas es la Fuente del Almez, en el popular barrio de Los Cerrillos, con sus calles estrechas y serpenteantes, a la que llegaremos desde la Plaza de la Saliva tomando la calle de las Mercedes.

A mitad de camino pasaremos junto a la pequeña y sencilla Ermita de las Mercedes, de la que sobresale su torre y con un entorno que invita al esparcimiento, como sucede en la cercana fuente, que toma su nombre de un árbol autóctono que ha servido tradicionalmente para las labores agrícolas. Su caudal es casi siempre abundante y mana de tres lugares distintos, para unirse en una única acequia, el brazal de riego del Almez. Relajarse en su entorno sentado sobre sus trancos de piedra es un verdadero deleite.

Fuente del Almez, en la Ruta de las Fuentes de Berja
Fuente del Almez. | Anyo/QVEA

Muy cerca encontraremos la Fuente de La Higuera. Situados en la del Almez, seguiremos la calle Santa Susana en dirección a la Ermita. En su final giraremos a la izquierda, para subir por la vía del mismo nombre de la fuente, a la que accederemos descendiendo unas escaleras.

Es un manantial antiquísimo que ya se cita en el Libro de Apeos de Berja de 1572. Se configura al estilo constructivo árabe denominado qanab, o ‘galería’, con una acequia y lavadero que podremos apreciar en otras fuentes no urbanas de Berja, como la de Rigualte.

Por último, en nuestro camino hacia la ermita de la Virgen de Gádor, y tras volver sobre nuestros pasos desde la fuente de La Higuera para bajar a la confluencia con la calle Santa Susana, llegaremos a la Fuente del Oro, un espectacular afloramiento de agua que destaca por su lavadero y que recibe el líquido elemento, como todas las de su entorno, de las aguas filtradas por la Sierra de Gádor, que cruza el sur de Almería de oeste a este y que llega a alcanzar los 2.200 metros de altitud.

Fuente del Oro, en la Ruta de las Fuentes de Berja
Fuente del Oro. | Anyo/QVEA

Es posiblemente la más emblemática de todas las fuentes de Berja por su importante caudal. Se sitúa además muy próxima al lugar de veneración por excelencia para los virgitanos, su ermita. Su configuración actual data de 1934, aunque su origen se remonta, como las anteriores, al menos al siglo XVI.

Lo bueno de la ruta por las 15 fuentes urbanas de Berja es que nos abre las ganas de seguir descubriendo los manantiales y afloramientos de agua de su extenso término municipal. O al menos, la mayor parte de ellas, que superan el medio centenar.

Para ello nos podemos servir de información en la Oficina de Turismo, con un mapa que recoge la ubicación de todas ellas. Algunas de las más destacadas son las de Alcaudique, Hirmes, la Cañada de Roda o las Fuentes de Marbella.

Dónde comer al visitar las fuentes de Berja

Berja fue un lugar muy destacado económicamente en los siglos XVIII y XIX. Ello puede apreciarse en sus abundantes edificios señoriales, que han llegado en muchos casos hasta nuestros días. En uno de ellos se ubica el Hotel Restaurante Casa Palaciega XIX, un lugar ideal que nos permitirá retomar fuerzas de la mejor manera, en un entorno único, muy agradable, con un trato personalizado y una comida excelente.

El hotel cuenta con jardín y piscina y se ubica en la céntrica calle del Agua, muy cerca de las plazas Porticada y de la Constitución. Una elección de acierto seguro, tanto para alojarse como si simplemente se quiere disfrutar de su restaurante.

La declaración de la Geoda de Pulpí como Monumento Natural de Andalucía eleva a 11 la lista de monumentos naturales de Almería

La lista de los monumentos naturales de Almería cuentan con un nuevo integrante. La declaración de la Geoda de Pulpí como Monumento Natural de Andalucía incluye desde el mes de febrero de 2022 a este espectacular rincón de la geografía almeriense en un ‘selecto club’ de parajes de la provincia, de indudable atractivo natural y que poseen tal distinción oficial.

Con este verdadero tesoro geológico de importancia mundial, que se ubica en la comarca del Levante Almeriense, son ya 11 los monumentos naturales de Almería. Visitarlos todos lleva al viajero a sumergirse, y nunca mejor dicho, en la gran riqueza de la provincia. Y es que si queremos descubrirlos todos tendremos, entre otros retos, que practicar submarinismo a la búsqueda de las praderas de posidonia. ¡Que no todo lo que esconde la provincia está disponible a simple vista!

Monumentos Naturales de Almería: ¿Qué son?

Los Monumentos Naturales de Almería, los Monumentos Naturales, en general, se tratan de espacios o elementos de la naturaleza constituidos básicamente por formaciones de tal singularidad, rareza o belleza, que merecen ser objeto de protección especial. Es una figura oficial concedida por la administración autonómica a espacios o elementos que ya gozan del reconocimiento y aprecio de la población, por los valores singulares que presentan. Uno de los objetivos de esta figura es implicar a la ciudadanía en la protección de su patrimonio natural y cultural.

En el caso de la última en sumarse, la Geoda de Pulpí, es monumento natural en el ámbito geológico, aunque un paraje con este reconocimiento puede serlo también biótico, geográfico, ecocultural o mixto.

Geoda de Pulpí (Pulpí)

Geoda de Pulpí. | Geoda de Pulpí
Geoda Gigante de Pulpí. | Geoda de Pulpí

Una geoda es una piedra hueca tapizada de cristales, normalmente de cuarzo, amatista y yeso cristalino, formaciones que suelen tener un pequeño tamaño y que son consideradas joyas naturales. En el caso de la que se ubica en las entrañas de la población de Pulpí, concretamente en la pedanía de Pilar de Jaravía, sus dimensionas permiten catalogarla como gigante, al tratarse de la segunda conocida más grande del mundo, la mayor de Europa y la más importante a nivel mundial de las visitables, ya que la que se encuentra en México (Mina de Naica) y que la supera en tamaño ofrece unas condiciones muy extremas de temperatura que hacen prácticamente inviables las visitas.

La geoda de la Mina Rica de Pulpí mide casi 9 metros de largo, 3 de ancho y casi 2 de alto y posee una gran colección de cristales de gran tamaño. Una verdadera ‘habitación’ de cristales preciosos digna de ser contemplada. Y esto en lo concerniente a su ‘estancia’ principal, ya que la cueva ofrece también a la vista otras geodas de menor tamaño, pero igualmente espectaculares. Desde su apertura ha recibido decenas de miles de visitas y su presencia es de suma importancia para Pulpí y toda su zona.

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Arrecife Barrera de Posidonia (Roquetas de Mar)

Pradera de posidonia. | Turismo Roquetas

Sumerjámonos ahora en las aguas de ese enorme centro turístico, con múltiples atractivos de diversa índole, que es Roquetas de Mar. Sus fondos marinos cuentan con uno de los escasos arrecifes de posidonia oceánica que aún se conservan en la costa mediterránea, único en el litoral andaluz, y monumento natural de tipología biótico. Es una joya exclusiva de este litoral que sirve de refugio a más de 800 especies animales y vegetales y constituye una zona de reproducción y alevinaje de numerosas especies de pesca. Ocupa 108 hectáreas submarinas.

Roquetas de Mar es uno de los mejores lugares de toda la costa almeriense para la práctica del submarinismo, buceo, snorkel… y en general cualquier otro deporte náutico. Escuelas y clubes especializados permiten a todos los interesados en las disciplinas submarinas apreciar de cerca este y otros tesoros sumergidos bajo las aguas del Mediterráneo.

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Cueva de Ambrosio (Vélez-Blanco)

Cueva de Ambrosio, uno de los monumentos naturales de Almería
Cueva de Ambrosio. | Junta de Andalucía

La riqueza arqueológica está también muy presente en Almería. Esta cueva constituye un yacimiento arqueológico fechado en el solutrense medio, que está declarado Bien de Interés Cultural. Está situada al norte de la provincia, a caballo entre los términos municipales de Vélez-Blanco y María, en el Parque Natural Sierra de Maria-Los Vélez. Contiene manifestaciones de arte rupestre declaradas Patrimonio de la Humanidad desde 1998 y que pertenecen al estilo denominado arte levantino. El descubrimiento de estas pinturas es muy reciente, ya que data de los últimos años del pasado siglo.

Bajo la tipología ecocultural, este monumento natural está formado por oquedades kársticas en la ribera del arroyo del Moral y a una altura sobre el mismo de un centenar de metros. Se trata de uno de los yacimientos paleolíticos más importantes del sureste ibérico gracias a su amplia estratigrafía y de otro de los monumentos naturales de Almería.

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Isla de San Andrés (Carboneras)

Isla de San Andrés. | Junta de Andalucia

Territorios insulares que emergen para configurar un paisaje único en distintos rincones de la costa almeriense. Pueblos marineros con ‘islas desiertas’, como Carboneras, con su Isla de San Andrés. Está ubicada al noreste del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, frente a la playa de la Puntica del municipio carbonero. En realidad no es una isla, sino dos, compuesta por dos islotes rocosos que le confieren una particular forma que se asemeja a una ballena: Isla Grande e Isla Chica.

Aunque a simple vista parece yerma y desnuda, las apariencias engañan, ya que alberga una elevada riqueza natural y un gran valor geográfico. Es otro de los templos del buceo en Almería. Sus aguas son cristalinas y posee unos fondos rocosos extraordinarios para la práctica del submarinismo. Aquí podremos encontrar también praderas de posidonia oceánica, y los islotes presentan numerosas cuevas, grietas  y oquedades con una alta concentración de vida submarina. Se sitúan a apenas medio kilómetro de la reseñada playa de la Puntica.

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Islas de Terreros y Negra (Pulpí)

La Isla Negra, uno de los monumentos naturales de Almería
Isla Negra en Terreros. | Víctor Visiedo

No abandonamos la costa del Levante almeriense, aunque seguiremos hacia el Norte hasta alcanzar el último de los municipios costeros de la provincia antes de llegar a la Región de Murcia. Volvemos a Pulpí, que también cuenta con islas propias que sumar a sus muchos atractivos. Se trata de dos ínsulas de origen volcánico, ubicadas a unos 700 metros de la costa, aunque más separadas entre sí que las de Carboneras. Isla de Terreros se sitúa frente a la Punta del Cañón, mientras que la Negra se alza frente a la Batería de San Juan de los Terreros. Presentan en superficie una escasa vegetación y cuentan con unos fondos marinos de gran riqueza.

Constituyen también un punto ideal para la observación de aves. Y es que estas islas albergan la comunidad más importante de aves marinas que nidifican en la provincia de Almería. De entre ellas, destacan especies amenazadas cuyas poblaciones se hallan en regresión en la costa mediterránea, como la pardela cenicienta, que solo se asienta en tierra para criar, o el paíño europeo. Otras especies de interés que se observan con asiduidad en estas islas son la gaviota patiamarilla, la garceta común, la garcilla bueyera, el pálido y el vencejo común.

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Sabina Albar (Chirivel)

Sabina Milenaria en Chirivel, en Sierra de María-Los Vélez. | Lázaro Martínez/QVEA

Los árboles de gran porte y centenarios bagajes vitales son también señas de identidad en varios puntos de la provincia. El municipio de Chirivel, en pleno Parque Natural Sierra de María Los Vélez, cuenta con un extraordinario ejemplar de sabina albar, un árbol único al que se le calcula una edad casi milenaria, pues ronda entre los 600 y 1.000 años de antigüedad. La sabina goza de una buena salud y es uno de los grandes símbolos de la comarca de Los Vélez.

Esta maravilla de la naturaleza posee una copa de color verde oscuro, muy ramificada y extendida, que está soportada por un tronco grueso y sinuoso en cuya base sobresalen sus raíces desnudas. La estampa le confiere un aspecto si cabe más longevo. Su dura madera es de muy buena calidad, muy apreciada para trabajos de carpintería, lo que propició su tala masiva en tiempos pasados. Aunque la sabina milenaria de Chirivel, por suerte, se salvó.

Piedra Lobera (Lúcar)

Piedra Lobera de Lúcar, Monumento Natural de Almería
Piedra Lobera, en Lúcar. | Junta de Andalucía

En el extremo oriental del Sistema Bético, en la comarca del Alto Almanzora, se encuentra la Sierra de Lúcar, donde se eleva a una altura de 1.722 metros el Monumento Natural Piedra Lobera, una espectacular formación caliza de paredes escarpadas que sobresale notablemente en el entorno, constituyendo un hito geográfico de gran interés y espectaculares paisajes.

Se la conoce como Piedra Lobera porque cuenta la leyenda que fue en este lugar donde se exterminaron los últimos ejemplares de lobos que abundaban por estas sierras. Uno de sus riquezas estriba en su flora, con distintas especies exclusivas. Destaca la Arenaria tomentosa, que crece entre los roquedos; así como la madreselva del pirineo y la exótica peonía, denominada rosa de monte, a la que se le atribuyen propiedades medicinales.

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Peñón de Bernal (Vícar)

Peñón de Bernal. | Anyo/QVEA
Peñón de Bernal. | Anyo/QVEA

Seguimos con imponentes promontorios que destacan en el paisaje, aunque en esta ocasión el entorno es muy distinto, ya que el Peñón de Bernal, la ‘montaña de poder’ de Vícar, se erige mucho más al sur, frente a las costas del Poniente Almeriense, con el Mar de Plástico a sus pies y ubicado en el extremo oriental de la Sierra de Gádor.

Su formación data de la era Jurásica y su visión resulta icónica en esta parte de la geografía almeriense. Fue escenario natural del rodaje de una de las películas más renombradas de las muchas superproducciones rodadas en Almería: Conan el Bárbaro, de la mano de Arnold Schwarzenegger. y su presencia atrae a senderistas y aficionados a la escalada.

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Las Canales de Padules (Padules)

Las Canales de Padules, uno de los monumentos naturales de Almería
Las Canales de Padules. | Junta de Andalucía

El recorrido por la provincia de Almería no puede ser más completo en la búsqueda de los 11 Monumentos Naturales almerienses, y para llegar a Las Canales de Padules, ubicadas en el pequeño pueblo homónimo, tomaremos dirección Oeste, camino de la parte almeriense de Las Alpujarras. Como sucede con los espectaculares pueblos de Laujar de Andarax o Berja, situados relativamente cerca de Padules, las canales se presentan al viajero como un lugar de obligada visita.

Este paraje es un verdadero vergel, rodeado de huertos tradicionales en su inicio, al que se llega descendiendo desde el pueblo. Tiene una gran importancia geológica, a caballo entre la umbría de la Sierra de Gádor y la solana de Sierra Nevada. Está generado por el río Andarax, que al pasar entre dos paredes verticales de roca forma un remanso de agua cristalina, con pozas, pequeñas cascadas y mucho espacio para disfrutar de la naturaleza en un entorno bellísimo.

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Encinas milenarias La Peana y Marchal del Abogado (Serón)

La Peana de Serón, Monumentos Naturales de Almería
La Peana de Serón. | Junta de Andalucía

La Encina de La Peana está catalogado como el árbol más grande de Andalucía y uno de los más antiguos que todavía perviven. Lo podemos encontrar en Serón, en plena Sierra de Los Filabres, y cuenta con unas imponentes dimensiones: una altura de 18,50 metros, un diámetro de 20 metros de copa y una proyección de esta de 301,59 m². Su nombre se debe a una gran peana de casi 15 metros de perímetro que presenta la base y que hace que actúe como un pedestal. Por desgracia, en el inicio de 2022 se encuentra en grave riesgo de muerte y se ha generado un importante movimiento social para intentar salvarla.

Y también en Serón, si bien cada uno de los dos árboles tiene entidad propia como Monumento Natural de Andalucía, encontramos la Encina del Marchal del Abogado, otro árbol de enorme porte que destaca por su gran robustez. Posee un tronco que llega a alcanzar más de 5 metros de diámetro y su enorme sombra alcanza más de 400 metros cuadrados. Se ubica en la pedanía de Serón que le da nombre.

En ambos casos, muy cerca se encuentra el poblado minero de Las Menas de Serón.

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Es uno de los edificios de arte neoclásico más representativos de toda la provincia de Almería

A tan solo cinco kilómetros del municipio de Cantoria, en la pedanía de Almanzora, encontramos un edificio que simplemente con mirar su fachada es capaz de trasladarnos hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Se trata del Palacio del Almanzora, también conocido como Palacio de los Marqueses del Almanzora.

Se alza junto a la plaza Marquesa Catalina Casanova, donde los vecinos conviven y charlan. Y allí, atenta, frente a ellos, la obra observa el día a día de los cantorianos, esperando impaciente volver a cobrar vida y continuar su historia.

Vista general del Palacio del Almanzora. | Mª José Martínez/QVEA
Vista general del Palacio del Almanzora. | Mª José Martínez/QVEA

Tras sus paredes se esconden miles de leyendas. Historias que narran la vida de los marqueses de Villafranca, del marqués de la Romana, o del mismísimo marqués del Almanzora. Unos muros que durante muchos años han sido el refugio de momentos clave en la comarca del Almanzora, y que conforman una enorme caja de secretos que jamás serán desvelados.

Orígenes del Palacio del Almanzora

El origen del Palacio del Almanzora se remonta al siglo XVIII, cuando el marquesado de Los Vélez optó por dividir su área geográfica en tres zonas administrativas. En Almanzora construyeron el edificio de arte neoclásico más destacado de toda la provincia de Almería. Este contaba con áreas de vivienda, áreas administrativas, graneros para recoger los cereales, y una almazara. Un poco más tarde, se aprovechó como casa solariega de los marqueses de Villafranca y del marqués de la Romana.

Su historia dio un giro a mediados del siglo XIX, cuando Don Antonio Abellán Pañuelas, de Cuevas del Almanzora, adquirió el edificio. En 1872 fue nombrado marqués, convirtiéndose en el primer marqués del Almanzora. Tras su nombramiento amplió considerablemente el Palacio del Almanzora de Cantoria, añadiendo nuevas estancias y convirtiéndolo en un verdadero castillo. Fue en este punto cuando se le otorgó un aire neoclásico, muy de moda en las construcciones de aquella época.

Estructura del Palacio del Almanzora

La fachada externa de este monumento de Cantoria es de ladrillo visto, decorado con mármol blanco. En el centro podemos observar un arco de medio punto reposado sobre pilastras, encuadrado por elementos similares. Además, una cornisa en línea quebrada bordea todo su perfil. Esta estructura tiene un gran protagonista: el escudo de armas de Abellán, que consta de un manto con el escudo de Carlos III.

Escudo de Armas de Abellán. | Mª José Martínez/QVEA

Al cruzar el portón del Palacio del Almanzora, llegamos a un patio de honor, coronado por unas elegantes escaleras que llevan hasta su puerta principal. El edificio cuenta con un gran pabellón con dos alas en escuadra, que abrazan dicho patio. Es el ala izquierda de la obra y el pabellón principal las zonas que estaban destinadas a la vivienda de los marqueses. El ala derecha, por su parte, era el lugar de culto, con una capilla, a la que podía accederse desde el patio central. Desde allí también se llegaban a las caballerizas, las dependencias para servicios y la almazara.

Al interior del Palacio del Almanzora de Cantoria se entraba desde una gran puerta de madera sólida tallada. Un amplio vestíbulo era el centro desde donde se disponías el resto de habitaciones. Estas dependencias conservan aún algunos de sus elementos decorativos, como son zócalos pintados simulando la textura del mármol, techos con dibujos pintorescos y colores alegres en sus paredes.

Interior del Palacio del Almanzora. | Mª José Martínez/QVEA
Interior del Palacio del Almanzora. | Mª José Martínez/QVEA

Rehabilitación del Palacio de Almanzora

La rehabilitación del Palacio del Almanzora de Cantoria es algo que piden a gritos sus propietarios, administraciones y vecinos. Este inmueble, que fue declarado Patrimonio Histórico Andaluz en el año 2006, se encuentra en evidente estado de deterioro y pide a voces auxilio. Sin embargo, su dimensión es tan amplia que la rehabilitación completa tendría un coste de alrededor de seis millones de euros. Un importe muy elevado al que no pueden hacer frente y reclaman una solución urgente.

Hasta el año 2020 el edificio tenía diferentes dueños, pero recientemente se firmó la cesión al Ayuntamiento de Cantoria durante el próximo medio siglo buscando un compromiso para que vuelva a lucir como antaño.

Dónde comer en Cantoria

Si quieres aprovechar la visita para degustar algunos platos típicos de la zona, el Bar-Restaurante Los Albardines te encantará. En él ofrecen menús diarios y especiales, tapas variadas y carnes a la brasa. Destacan sus salchichas al vino, carne en salsa, ensaladilla rusa y alitas de pollo, entre otros muchos platos.

El descubrimiento de hierro en el municipio hizo que fuera uno de las explotaciones más importantes del país a finales del siglo XIX

Lucainena de las Torres, uno de los tres municipios almerienses junto a Mojácar y Níjar que forman parte de los pueblos más bonitos de España, esconde varios lugares interesantes para conocerlos en profundidad. Uno de ellos son los hornos de calcinación, que evocan al importante pasado minero que tuvo esta población durante los siglos XIX y XX.

Cómo llegar a los hornos de calcinación de Lucainena

La mejor forma de llegar a los hornos de calcinación de Lucainena de las Torres es haciéndolo desde la autovía A-92 y la carretera nacional 340-a, dejando atrás Tabernas y llegando al desvío hacia la AL-3017. Una vez en el municipio, hay que buscar la AL-3105 en dirección a Turrillas.

El pasado minero de Lucainena de las Torres

Si bien Lucainena de las Torres era un municipio que vivía de la agricultura, tuvo su esplendor a finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la minería, debido en parte a la aparición de mineral de hierro en las laderas de Sierra Alhamilla.

En 1896 es cuando se empieza a explotar de manera intensiva unos filones de hierro, que comenzarían a ser enviados por un ferrocarril minero construido para ello, que llegaba hasta el embarcadero de Agua Amarga. Ese año se empezaron a construir los hornos. Algunos terminaron de construirse en el 1900 y otros al año siguiente.

Una vez calcinado el mineral, se sacaba de la parte inferior del horno y se realizaba una limpieza manual. Más tarde era llevado en pequeños carros hasta unos muelles donde se alojaban los vagones del ferrocarril. La explotación se hacía a cielo abierto si el mineral se veía o bien se hacían galerías e incluso pozos. Llegó a haber tres: Pozo Nuevo, Pozo Viejo y El Obispo. Los minerales eran principalmente hierro y algo de cobre.

Panel con información de los hornos. | Javier Cortés/QVEA

Una de las mejoras que trajo consigo la minería fue la llegada del alumbrado eléctrico público y privado, gracias al sobrante de potencia de la central de la compañía minera, que acabó sustituyendo a la anterior de vapor. El pueblo contaría además con la instalación de un hospital, barberías, un teatro, agencias bancarias, empresas de carros de transporte, colegio y juzgado municipal.

Para entender la importancia de la minería hay que resaltar que a finales del siglo XIX existían ocho minas abiertas en Lucainena de las Torres. Entre ellas destacaban Riqueza, El Visto, La Macarena y La Gracia.

Con el paso del tiempo, la minería fue perdiendo importancia debido al agotamiento de los filones de hierro, las mejoras salariales de la época y la falta de personal, la competencia con los minerales norteafricanos y también por los cambios económicos derivados de la I Guerra Mundial hasta que, en 1942, los hornos dejaron de utilizarse y se acabó abandonando la actividad.

El ferrocarril, construido entre 1894 y 1896, estuvo en activo hasta 1942, fecha en la que las instalaciones mineras y ferroviarias fueron desmanteladas. La antigua vía de ferrocarril es hoy el precioso Camino Natural Vía Verde Lucainena de las Torres-Agua Amarga

Los hornos de calcinación de Lucainena

Hornos de calcinación de Lucainena. | Javier Cortés/QVEA

Los hornos (ocho en total) son construcciones en forma cónica más ancha en la base que en la parte final. Están construidos de piedra de la zona con una mezcla de barro y cal. La parte interior se encuentra revestida de ladrillo refractario (resistente, aunque debido al calor y al tiempo pueden llegar a fundirse). La parte exterior está recubierta por bloques de piedra de cantería. Los hornos tenían capacidad de 50 toneladas por cada uno de ellos y por día de carbonato calcinado.

Desde el mirador de los hornos se puede ver una panorámica de parte del valle y de la comarca de Los Filabres-Tabernas, y, en la sierra, puntos como el santuario de la Virgen de la Cabeza o la Tetica de Bacares.

La Senda Minera y la central eléctrica

Túnel en la Senda Minera. | Javier Cortés/QVEA

Desde los hornos de calcinación de Lucainena se puede continuar la visita hacia los restos de un poblado conocido como la Central Eléctrica Diésel y los talleres de Colmenillas. Para ello tendremos que pasar por un túnel para el que es necesario llevar una linterna y andar con cuidado para evitar caernos, si la visita la hacemos por la tarde.

En este lugar se encontraban algunas casas de los encargados de las minas y también de ingenieros. Desde aquí se distribuía la electricidad a las minas y al pueblo. Era también el centro del mantenimiento y reparación de maquinaria dentro del coto minero.

Restos del poblado minero. | Javier Cortés/QVEA

También había unos cuarteles donde los mineros descansaban y la llamada ‘Casa de Pobres’, en principio Casa Yarza, una pensión para las personas que buscaban trabajo y en la que se les daba alojamiento y comida. Si había alguna vacante, generalmente por fallecimiento, podían entrar a trabajar.

En esta zona también había una cuadra donde se encontraba la caballería, generalmente mulos, utilizada dentro de las minas. También un malacate, infraestructura que tenía la función de subir y bajar mineros y mercancía, parecido a un ascensor de la época.

Dónde comer después de visitar Lucainena

En Lucainena de las Torres encontramos varios bares para hacer parada tras la visita. Uno de los más destacados es el Restaurante Pensión Troje, situado en la calle Acueducto, junto al Ayuntamiento. Un lugar ideal para tomar un arroz campero o solomillo, con una Estrella Galicia sin gluten y cualquiera de sus postres caseros.

La iglesia de la Purísima Concepción destaca por sus vidrieras, que muestran el embarazo de la Virgen como si fuese una ecografía

En un lugar céntrico del pueblo de Turre, destacando sobre el resto de casas bajas por su tamaño y monumentalidad, se encuentra la iglesia de la Purísima Concepción, templo de finales del siglo XIX de estilo neogótico-mudéjar.

Tiene gruesos muros de cantería que se elevan formando una estructura pétrea. Tres naves, la principal más alta que las dos laterales, con planta de cruz latina. Adosada a la derecha de la fachada principal, una torre-campanario de estilo neomudéjar. Bonita, sí, pero, en apariencia, nada que destaque especialmente sobre el resto de templos de la provincia de Almería.

Lo especial de la iglesia de Turre está en sus vidrieras

Vidriera en la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Y es que lo especial, lo distinto que la hace única en el mundo entero, está en su interior. Sus vidrieras están dedicadas a la mujer y a la vida. Cuentan el embarazo de la Virgen María como nunca antes se había hecho en un templo. Hay un feto encaminado hacia el canal del parto, el útero materno, un ovario…

Contemplar las vidrieras de la iglesia de Turre es casi como ver la gestación de Jesucristo con los ojos de un ginecólogo del siglo XXI. Y es que, en parte, así fue. Blas Carrillo, doctor ginecólogo de gran prestigio fallecido recientemente, fue el impulsor de este proyecto con el que ha logrado que la iglesia de Turre sea un monumento sin parangón.

El embarazo de la Virgen como nunca se había contado

Fue a finales de 2015 cuando el doctor Carrillo inauguró las primeras vidrieras, coincidiendo con el día de la Purísima Concepción. El arte sacro, desde los tiempos más remotos, ha servido no solo como elemento ornamental, sino para explicar la palabra de Dios. En este caso, algo poco habitual: la gestación de Jesucristo dentro de su madre, la Virgen María.

Y lo hace a través de tres rosetones que representan la fecundación, gestación y parto de Cristo. Ya lo dijo el propio Papa Francisco: “Jesús ha comenzado su camino en María, trascurriendo los primeros meses de vida en el vientre de la madre: no ha aparecido ya adulto y fuerte, sino que ha seguido todo el recorrido de un ser humano”.

Lateral de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Tras la muerte de su padre, estando Blas Carrillo en su misa de funeral en la iglesia, sintió la necesidad de convertir el templo de su pueblo en un homenaje a la vida. “El vientre materno es el santuario de la vida”, decía.

Las cinco vidrieras de la iglesia de Turre

Y así lo hizo, con cinco vidrieras, aunque su proyecto era mucho más ambicioso: “hacer de este templo un lugar único en el mundo”. Un deseo que puede quedar inconcluso por su inesperado fallecimiento, en septiembre de 2021, cuando solo tenía 73 años.

Actualmente hay cinco vidrieras que representan diferentes fases de la gestación. La primera, ya colocada en 2015, representa la fecundación. Está ubicada a sol naciente (a la derecha el altar), por lo que cada mañana, el primer rayo de luz del día fecunda el óvulo y da paso a la vida.

En la fachada principal (en el coro) se encuentra el magdala de la gestación. Una representación de un embrión de once semanas.

Y el tercer rosetón, ubicado a sol poniente (a la izquierda del altar),  es quizás el más impactante y llamativo de todos. Muestra un feto en el momento de iniciar el parto. “El sol poniente simboliza la muerte, pero que tiene su continuación con la resurrección, ya que al día siguiente el sol sale de nuevo y fecunda el óvulo”, explicaba Blas Carrillo.

Feto en una vidriera de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA
Feto en una vidriera de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

Sobre la nave principal del templo hay otras dos vidrieras, las más nuevas, instaladas en agosto de 2018. Una con una mórula (masa esférica de aspecto de mora que resulta de la primera segmentación del huevo fecundado al iniciarse el desarrollo embrionario) y otra con una blástula (una fase posterior que consiste en una única capa de células, los blastómeros, que cierran una cavidad).

Los artistas detrás de las vidrieras

Si Blas Carrillo pasará a la historia como mecenas e ideólogo de estas obras, los artistas que han grabado su nombre para siempre en la iglesia de Turre son Víctor García Góngora, arquitecto y doctor en Bellas Artes, y su hermano, el maestro vidriero Manuel García Góngora. Ellos fueron los encargados de plasmar, con enorme belleza y técnicas innovadoras, la idea del doctor Carrillo. Para llevarlas a cabo realizaron una profunda investigación, no solo en la temática, sino en la técnica. Están elaboradas con termofusión, con estructura de acero corten y cortadas con una técnica milimétrica de agua a presión.

Un proyecto inacabado: una cúpula con forma de vagina

Blástula en las vidrieras de la iglesia. | Víctor Visiedo P./QVEA

Si la iglesia de Turre ya es bastante interesante y digna de visita con las cinco vidrieras actuales, si algún día se completase el proyecto de Blas Carrillo podría ser uno de los templos más espectaculares de Almería.

El proyecto ‘Deípara’, que ha contado con el apoyo del Obispado de Almería y la colaboración de Ayuntamiento de Turre, incluye un total de trece vidrieras. Junto a las de la mórula y la blástula irían otras dos: una secuencia de ADN y un embrión dentro de su bolsa.

En la fachada principal, los dos ventanales actuales a ambos lados de la puerta tendrían unas enormes vidrieras verticales. En una, la silueta de una mujer. En la otra, la de un hombre. Los dos elementos claves para la vida.

Y en el espacio principal de la iglesia, en el ábside, una enorme figura de mármol de una mujer con un niño en brazos presidiría el templo, bajo una enorme cúpula para la que existen dos ideas: o bien la pintura mural, o una enorme cúpula de metal y vidrieras con forma de ‘vesica piscis’, simbolizando una enorme vagina.

Qué más ver en la iglesia de Turre

Interior de la iglesia de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

En la iglesia de Turre, además de contemplar estas llamativas vidrieras, el visitante debe prestar atención a las tallas que llenan tanto el retablo mayor como las naves laterales. El pueblo le tiene especial devoción al Padre Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan Evangelista. También hay tallas de San Francisco de Asís, patrón de Turre, y la Virgen de la Inmaculada Concepción, la patrona.

Solo se puede entrar durante las misas, o poniéndose en contacto con el Ayuntamiento para conseguir la llave, pues no hay un horario de visitas. Las misas son los jueves y viernes a las 18:30 horas, los sábados a las 19:30 y los domingos a las 12:30 horas.

Subir a la ermita de San Francisco de Turre

Ermita de San Francisco de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA
Ermita de San Francisco de Turre. | Víctor Visiedo P./QVEA

También es recomendable subir hasta la ermita de San Francisco, en coche apenas dos minutos por el camino de la Nava. Se trata de otro templo, más antiguo que la iglesia (siglo XVII) ubicado en el punto más alto del casco urbano. Desde allí se ve una panorámica de todo el pueblo y de la comarca del Levante Almeriense, con Mojácar a un lado, Vera y el cerro del Espíritu Santo al fondo y la impresionante Sierra Cabrera detrás.

Dónde comer tras la visita a la iglesia de Turre

Para finalizar la visita, el viajero debe saber que Turre tiene una de las gastronomías más importantes del Levante Almeriense. Es imprescindible probar sus caracoles en salsa y la morcilla turrera. Para ello, el sitio más tradicional es Casa Adelina, ubicada en la Avenida de Almería, la calle principal del municipio.

Situada en Vélez-Blanco, acoge el que es hoy símbolo de Almería

Todos los días cientos de camiones salen de Almería a recorrer el mundo cargados con las mejores verduras convirtiéndose en embajadores de las excelencias que produce nuestra tierra. En su deambular por las carreteras de media Europa no solo llevan el tesoro que producen nuestros invernaderos, sino que también lucen con orgullo uno de los legados más importantes que dejaron nuestros antepasados y que hoy es el símbolo de Almería, el Indalo.

Para descubrir esta figura enigmática del neolítico con unos 7.500 años de historia hay que visitar el lugar en el que apareció, la cueva de los Letreros en Vélez-Blanco.

Cómo llegar a la cueva de los Letreros

Tras dejar la A-92 a la altura de Vélez-Rubio, los indicativos de Patrimonio de la Humanidad señalan el camino en dirección norte por la A-317 hacia Vélez-Blanco.

Antes de llegar a la villa marquesal, a la izquierda, junto a la gasolinera, aparecen las señales de la cueva de los Letreros que indican por dónde seguir. Apenas un kilómetro y medio separa el desvío de este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, por ser el conjunto de arte rupestre más amplio de Europa y uno de los más importantes de la península Ibérica, siendo uno de los tesoros arqueológicos de la provincia de Almería.

A la cueva podemos acceder en coche o andando y disfrutar del bello paisaje que se abre a nuestro paso. El sendero comienza en camino de la Ribera de los Molinos al pie del macizo del Mahimón, uno de los lugares más reconocidos del Parque Natural Sierra María-Los Vélez. Es en esta gran mole de piedra caliza modelada por el agua de la lluvia en la que se albergan multitud de cuevas y abrigos donde los primeros pobladores de Los Vélez dejaron su impronta en forma de pinturas de su vida cotidiana.

Cien peldaños hasta las pinturas rupestres

A unos 700 metros del yacimiento nos encontramos a la derecha una pronunciada subida que nos sumerge en cultivos de almendros y un pequeño bosque de repoblación de pinos que nos llevan hasta la escalera que te lleva al interior de la cueva.

Casi un centenar de peldaños separan la explanada de las pinturas rupestres. A medida que vamos ascendiendo se puede contemplar la vegetación silvestre de la zona destacando el matorral y especies autóctonas del Parque Natural como la Centaurea Mariana y Sideritis stachydioides, vegetación esta que no debe ser muy diferente a nuestros antepasados prehistóricos.

Poco antes de cruzar la reja que protege el abrigo de los Letreros, las vistas que se observan son maravillosas, la subida merece la pena, frente a nosotros podemos contemplar la impresionante sierra de La Muela.

Cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

El Hechicero de los Letreros y el Indalo

Pinturas rupestres en la cueva de los Letreros. | Lázaro Martínez/QVEA

Por fin, alcanzamos nuestro objetivo y podemos penetrar en el interior de la cueva de los Letreros. Localizado en la ladera oeste del Mahimón, su presencia se impone en una mirada semicircular que sobrevuela la vega de Vélez-Blanco.

Sus dimensiones son 25 metros de anchura, por unos 6 de profundidad y una altura que oscila en el área central entre los 8 y 10 metros. Sus pinturas se distribuyen en siete paneles, algunos localizados en bloques del suelo. El más importante es el panel principal, localizado en la pared izquierda del abrigo.

Este panel se desarrolla desde el suelo hasta una altura de tres metros y contiene un número de figuras entre las que destacan el denominado ‘Hechicero de Los Letreros’, conocido como ‘el Brujo’ y un conjunto de figuras bitriangulares entrelazadas que representan una forma de organización social basada en el parentesco.

En este árbol familiar solo se encuentran representadas las mujeres, a través de los triángulos, símbolos de la fertilidad. También podemos encontrar la figura del Indalo, símbolo de Almería. Sobre esta figura de brazos extendidos hay muchas teorías, pero parece que representa a un cazador sosteniendo un arco de flechas con ambas manos.

Igualmente aparecen cuadrúpedos, ciervos y cabras, así como figuras ramiformes, ondulaciones, soliformes y numerosas figuras antropomorfas. El resto de paneles incorporan algunas escenas particulares, como en el caso de la danza localizada en un bloque del suelo. Además aparecen figuras reticuladas, zoomorfos pictiniformes, antropomorfos de brazos en asa con tocado radial, escenas de caza. Tanto las figuras humanas como las de los animales son de pequeño tamaño, pero representan una gran expresividad y sensación de movimiento.

Descubrimiento de la cueva de los Letreros

Los Letreros fueron descubiertos por Góngora en 1898 y posteriormente por Breuil en 1935. Ambos investigadores fueron traídos hasta Vélez-Blanco por Federico de Motos, el farmacéutico del pueblo y aficionado a la arqueología. Además invitó a Hugo Obermeier y el abate Henri Breuil. También estuvo en contacto con Luis Siret, famoso investigador belga afincado en Almería.

Cronológicamente, las pinturas rupestres de la cueva de Los Letreros se sitúan en el Neolítico entre el VI y V milenio a. C., por lo que tienen una antigüedad de unos 7.500 años.

Este abrigo es el principal santuario prehistórico de la Comarca de Los Vélez, muestra del arte rupestre de estilo esquemático, tenido en un principio como escritura, de ahí el nombre “de los Letreros”. En el Mahimón, además de Los Letreros, existen otros abrigos con arte rupestre como son el abrigo de la Yedra, en la cara este; los Molinos I y II, en la solana; y en la parte oeste el abrigo de las Cobachas.

Visitar la cueva de los Letreros

Para visitar la cueva de los Letreros hay que ponerse en contacto con la Asociación Haz y Envés, que es la encargada de realizar las visitas todos los fines de semana y festivos. Para contactar con ellos hay que llamar al teléfono 694467136 o en el Centro de Visitantes Almacén del Trigo en Vélez-Blanco.

El municipio cuenta con una torre funeraria única en la comarca de Los Filabres-Tabernas que data del siglo II d. C.

El paso del Imperio romano por la Península Ibérica dejó grandes obras tangibles e intangibles: desde acueductos y calzadas para transportar agua y personas hasta el Derecho Romano, pasando por construcciones funerarias como el Mausoleo de Abla, ejemplo de la importancia que todas las civilizaciones han dado a los rituales funerarios y al enterramiento de sus seres queridos en lugares místicos y con objetos representativos de su vida, sobre todo si estos tenían un alto nivel adquisitivo y se trataban de personas de renombre.

Cómo llegar al Mausoleo Romano de Abla

Para llegar al Mausoleo Romano de Abla hay que hacerlo desde la autovía A-92, en el desvío 341. Tras dejar una gasolinera a mano derecha, a la izquierda nos recibe una Oficina de Información Turística al aire libre, con carteles explicativos de qué ver en Abla (y punto de WiFi). Al caminar unos metros más nos encontramos el Mausoleo.

El monumento funerario es realmente una torre de prácticamente cinco metros de altura (4,80 metros), con una puerta relativamente moderna, ya que fue restaurado hace algo más de una década.

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De vivienda a ermita de San Sebastián

El mausoleo se llegó a terminar de construir a finales del siglo II d.C. siendo uno de los monumentos romanos más representativos de Abla (antigua Alba) y de la comarca junto al pedestal de Avitiano, que suele ser una base en forma rectangular donde se apoya una columna o alguna pequeña construcción, en este caso, una cruz de hierro forjado, que se encuentra en la plaza de San Antón.

Esta localidad se mencionaba en los antiguos escritos como una de las paradas de viajeros de la actual provincia almeriense, junto a Urci, Abdera y Murgi.

Desde el siglo IV fue reutilizado como vivienda y a partir del siglo XVI se adaptaría hasta convertirse en la ermita de San Sebastián, función que tuvo hasta 1936, lo que le libró de un mayor deterioro. Al encontrarse a la entrada del pueblo, el  mausoleo era fácil de visualizar por los viajeros durante todas las etapas históricas que ha pasado Abla.

Cripta del Mausoleo. | Javier Cortés/QVEA

Características del Mausoleo Romano de Abla

El edificio consta de una planta cuadrada de 4,80 metros, levantado sobre un zócalo de pizarra y construido con un material de una gran dureza comparable al hormigón como es el opus caementicium. Dicho material era utilizado en época romana y contenía mortero y una variedad de piedras junto a otro material como el opus signinum.

Dentro del mausoleo se pueden diferenciar dos niveles. En la cripta inferior se encuentra el sarcófago de una persona ilustre de la época y la propia sala para el ritual funerario.

En la zona superior se puede ver en la cubierta, una bóveda de color gris oscuro y negro con un círculo blanco, bordeando cuatro aristas. Estos rasgos se destacan en parte de la arquitectura que dejaron los romanos a su paso por la península.

Bóveda del Mausoleo Romano de Abla. | Javier Cortés/QVEA

Restauración del mausoleo y nuevos hallazgos

La torre funeraria ha sido objeto de varios intentos de restauración hasta finales de septiembre de 2009. Y es que, dado el descubrimiento de la impermeabilización original, el hallazgo de los vestigios de otro mausoleo similar próximo y la aparición de restos de pintura en el interior, se mantuvo parado.

Así, se tuvo que hacer una redacción de un proyecto que incluyera que se prescindía del remate piramidal, la elevación de la puerta y la consolidación de los restos de pintura.

Más tarde hubo de nuevo otra redacción de proyecto para su remodelación y actualmente el edificio alterna partes antiguas con partes modernas, provocando cierta incoherencia. Además, en el inicio de la excavación del monumento en 1987 se descubrieron la fosa sepulcral y fragmentos de una escultura de mármol blanco, en el exterior, como atestigua el investigador Antonio Gil Albarracín.

El Imperio Romano en la provincia

El Imperio dejó un importante legado en la península Ibérica y en concreto en la actual provincia de Almería. Así, además del Mausoleo y el pedestal de Avitiano en Abla encontramos en la provincia los restos de un anfiteatro en el cerro de Villavieja, en Berja; Murgi, el Daymún o Ciavieja en El Ejido; el acueducto de Carcauz en Vícar; el puente de Alhama de Almería o los restos de los baños romanos en Sierra Alhamilla, en Pechina.

Dónde comer tras visitar el Mausoleo Romano de Abla

Hay varios bares y restaurantes que destacan cerca del Mausoleo. Sin lugar a dudas, uno de los más conocidos ((y premiado) es la Posada El Tío Peroles, con comidas vegetarianas, cocidos, solomillos, setas y lomo de orza entre otras tapas. Además disponen de menú y todo ello con una decoración exquisita del local.

En este municipio destaca también la Panadería Santos Mártires, en cuyo establecimiento se pueden comprar panes de chocolate, nueces, pasas y aceitunas, amén de otros bizcochos o dulces.

Ejerció durante casi un siglo su trascendental papel de guía para pescadores y marinos

El sol remolonea cada tarde mientras se pierde lentamente en el horizonte de Roquetas de Mar. Azul radiante en primer plano; despliegue de tonos anaranjados y rojizos en segundo. Dos inconfundibles siluetas, partes ambas de un todo icónico y emblemático que imprime carácter propio a este rincón de viejos marineros, se añaden a la mágica escena.

El espectáculo del ocaso desde el ‘kilómetro cero’ roquetero es gratuito y fiel: se repite cada día, y con él, también la contemplación de las principales joyas patrimoniales de Roquetas, nacidas siglos atrás de la necesidad de alertar, pero convertidas mucho tiempo después en historia viva y símbolos indudables de la que hoy es ya toda una ciudad.

Un faro ‘legendario’

El faro de Roquetas ejerció durante casi un siglo su trascendental papel de guía para pescadores y marinos. El castillo de Santa Ana, con igual importancia máxima en cuanto a su cometido, sirvió para alertar y defenderse de incursiones poco amistosas: piratas berberiscos en la mayoría de ocasiones, o invasores de cualquier otra calaña y similares pretensiones. Nos detendremos hoy en la luz. El de Roquetas forma parte del extenso ‘catálogo’ de faros legendarios que salpican la costa de Almería, desde Pulpí hasta Adra, y viceversa. Indisolublemente unido al pasado, su faro es también un elemento muy activo del presente de Roquetas de Mar.

Punto neurálgico y corazón de Roquetas de Mar

Costa roquetera desde el faro. | Fer Justicia

La disposición geográfica de Roquetas de Mar va unida indisolublemente a la línea que va trazando el litoral Mediterráneo en esta zona de Almería. Las envidiables playas urbanas roqueteras son un compendio de banderas azules, ‘Q’ de calidad y otras certificaciones que conceden oficialidad a aquello que salta a la vista (su extraordinario atractivo derivado de sus condiciones, dimensiones, servicios,…). Junto a las consideradas no urbanas y de igual e imponente belleza, encuentran en el faro de Roquetas y en el anexo castillo una suerte de punto neurálgico o de inflexión, desde el que se configuran las dos grandes zonas costeras de Roquetas, a su poniente y a su levante.

Desde aquí, en dirección Oeste, podemos encontrar la fantástica playa de la Bajadilla, que se adentra en la zona por la que el municipio se extendió décadas atrás, de la mano de su gran atractivo turístico: la Urbanización, o, para decirlo en ‘roquetero’, la ‘Urba’. Si seguimos en la misma dirección llegaremos a Playa Serena y a la Playa de Cerrillos, ya en la Reserva Natural Punta Entinas-Sabinar, una de las grandes joyas naturales de Roquetas y que se extiende hasta El Ejido.

Zona de esparcimiento junto al faro. | Fer Justicia

En la dirección opuesta, desde el faro y el castillo hacia el Este, lo primero que encontraremos será el puerto de Roquetas de Mar, objeto actualmente de una profunda remodelación (junto a todo el entorno de los dos emblemáticos edificios), que permitirá modernizar sus instalaciones y facilitar una mayor integración con la ciudad. Este es uno de los dos puertos con los que cuenta el municipio, ya que en el límite de levante se encuentra el de Aguadulce, aunque antes de llegar allí, y si seguimos la línea de la costa, recorreremos todavía la imponente playa de La Romanilla, y las de Las Salinas, Los Bajos y La Ventilla, así como otra zona natural, los humedales de la Ribera de la Algaida, que albergan una riquísima biodiversidad.

Y en el centro de todo, en pleno corazón del lugar como si fuera la punta afilada de un compás sobre el que pivota todo lo demás, los verdaderos estandartes del patrimonio histórico y sentimental de Roquetas de Mar.

La mano de Isabel II en el faro de Roquetas

Más de 80 años de servicio repartidos durante dos siglos contemplan al Faro de Roquetas de Mar, que comenzó a avisar a los barcos de la inminente presencia de tierra poco después de que la Reina Isabel II atendiera la petición de la incipiente localidad almeriense, inaugurándose en diciembre de 1863, casi al par que el primitivo fondeadero, y luego puerto, roquetero.

La monarca había arribado en barco a Almería el año anterior, comprobando de primera mano la necesidad de contar con una luminaria en este punto del litoral, por lo que los trámites para su construcción no se demoraron.

Fin del uso como faro

El faro cerró su etapa de luz en mayo de 1945, cuando su utilidad llevaba varios años en entredicho. Su torre mide 9,5 metros, lo que se debe unir a la elevación del terreno, situándose a algo más de 17 metros sobre el nivel del mar. El alcance de su linterna era de 9 millas y era especialmente útil para las operaciones de entrada a la ensenada natural donde se construyó el puerto.

El hecho de no contar con unas dimensiones especialmente grandes y el crecimiento de las instalaciones portuarias contribuyeron a que no permaneciera en el tiempo como linterna de referencia. Su presencia incluso podía ser perjudicial para las embarcaciones que se aproximaran al puerto, debido a la nueva configuración del mismo. Así sucedió tras la construcción del muelle de poniente y el dique de levante, que no existían cuando se puso en funcionamiento el faro.

Foco de manifestaciones culturales en Roquetas

Exposición en el faro de Roquetas. | Fer Justicia

Pero este final de su vida útil ni mucho menos hizo que se ‘acabara’ la trayectoria del coqueto faro roquetero. Con posterioridad tuvo, y sigue teniendo, distintos usos que le permitieron seguir siendo una edificación viva y práctica.

El faro de Roquetas en sí emerge de una pequeña construcción de planta rectangular que hizo las veces de residencia para el farero, y posteriormente para el encargado del puerto de Roquetas, durante varios años más. Se convirtió mucho después en una instalación cultural ideal para pequeñas exposiciones y muestras de las más variopintas manifestaciones artísticas.

El faro de Roquetas, uno de los edificios con más solera del Poniente Almeriense

Entre medias, el edificio se sometió a unas obras de restauración que permitieron devolverle el esplendor que hubiera podido dejar por el camino a causa del tiempo. En la actualidad presenta un muy buen estado de conservación. Ello le hace ser uno de los edificios históricos con más solera del municipio y de toda la comarca del Poniente Almeriense. Así, cuenta con dos estancias habilitadas como salas de exposiciones, las habitaciones que en su día fueron utilizadas como vivienda, y que albergan material expositivo de manera permanente.

El faro es gestionado por el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, cuya área de Cultura va renovando con periodicidad las muestras. Esto permite que a lo largo de todo un año sean varias decenas las que puedan ser contempladas por sus visitantes, y abarcando un amplio abanico de disciplinas: pintura, fotografía, escultura, maquetas, moda…

Cómo visitar el faro de Roquetas

Faro de Roquetas. | Fer Justicia

La visita a las instalaciones del faro de Roquetas de Mar es gratuita y, salvo las eventuales restricciones a causa de la crisis sanitaria, permanece abierto de lunes a sábado en un amplio e ininterrumpido horario, hasta las 21:00 horas, aunque el visitante no debe esperar poder subir a la torre, ya que esto no está contemplado.

No obstante, las vistas desde su pie son igualmente inconmensurables, estando considerado este lugar como el punto más emblemático de los miradores naturales de Roquetas.

Las exposiciones que se ofrecen en su interior suelen tener una permanencia de en torno a 15 días y se caracterizan por la alta calidad de las propuestas artísticas.

Pese a estar separado por varias decenas de metros del castillo de Santa Ana, puede decirse que ambos monumentos forman parte de un mismo recinto, con amplias zonas para el paseo, el esparcimiento y la contemplación del mar. Bajo sus pies, el final de la Playa de La Bajadilla y esas características ‘roquetas’ donde rompen las olas y que dan nombre a la propia localidad.

Así, lo más habitual es realizar la visita de todo el complejo, incluidas ambas instalaciones, y contemplar no solo las exposiciones de arte, sino los propios edificios históricos.

Dónde comer tras visitar el faro de Roquetas

Roquetas de Mar es la localidad con mayor número de visitantes y turistas de toda la provincia de Almería y destaca por la calidad y la cantidad de sus bares, restaurantes y chiringuitos. El faro, el castillo y el puerto cuentan en sus alrededores con decenas de lugares donde completar de la mejor manera posible la visita a este corazón roquetero, ubicados en el populoso barrio homónimo, el barrio del Puerto.

El restaurante Alejandro, en pleno puerto de Roquetas, a muy pocos metros del faro, es uno de sus principales emblemas gastronómicos y de hecho es un habitual en los reconocimientos de estrellas Michelín. Los productos frescos del mar y de la huerta almeriense son la base de su cocina de autor.